El estudio fue publicado en la revista Biogerontology. Se trata de la primera evidencia de que marcadores típicos de nociceptores (neuronas especializadas en la detección y procesamiento del dolor) cambian su patrón de expresión durante el envejecimiento saludable, alterando un paradigma central de la fisiopatología del dolor.

“En el artículo presentamos de qué manera cambian las expresiones a nivel neuronal, en ratas envejecidas naturalmente, de proteínas que se proponen como blancos terapéuticos para el tratamiento del dolor. Sorprendentemente, descubrimos que varias de esas moléculas se expresan en bajos niveles en los animales geriátricos y, por lo tanto, son blancos con probable baja eficacia para tratar dolor crónico”, explica Cristian Acosta, investigador del CONICET en el Instituto de Histología y Embriología de Mendoza (IHEM, CONICET-UNCUYO).

El trabajo involucró estudios comparativos en ratas de tres a veinticuatro meses de edad, evaluando en paralelo respuestas comportamentales frente a estímulos no nocivos mecánicos y fríos y la evolución de la expresión de los marcadores Nav1.8, P2X3, ASIC3 y TRPM8 en neuronas aferentes primarias del ganglio de la raíz dorsal.

En base a los resultados obtenidos, el equipo concluyó, por un lado, que es necesario ampliar los estudios preclínicos de modo que se incluya a la población envejecida, típicamente ausente en tales análisis, y, por otro, que es necesario tener en cuenta que los parámetros conductuales, habitualmente utilizados para determinar dolor, se encuentran alterados en los animales viejos. Además, determinaron que las proteínas-blanco para el tratamiento del dolor cambian su abundancia relativa a lo largo de la vida y, por lo tanto, no hay una droga que vaya a ser efectiva para tratar el dolor de manera efectiva en todas las edades.

“Dado lo costoso y complejo de mantener las ratas por dos años, de evaluarlas continuamente y de realizar las intervenciones farmacológicas necesarias, no hay prácticamente ningún estudio que haya examinado los cambios naturales en la fisiopatología del sistema sensorial nociceptivo. Este trabajo modifica dos premisas que hasta ahora se asumían en la literatura: primero, que estas proteínas no cumplen ningún rol importante en condiciones fisiológicas normales, lo cual demostramos que no es cierto. Y segundo, que se expresan de igual manera en jóvenes y en viejos, de modo que son blancos universales para tratar dolor, lo que tampoco parece ser cierto”, concluye el científico.

Fuente: conicet.gov.ar