En 2013 la Unión Europea prohibió el uso de animales para evaluar cosméticos, ingredientes y otros productos y desde hace décadas alienta el desarrollo de metodologías alternativas para lograr el mismo objetivo. Además, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA) y otros organismos también promueven este tipo de prácticas.

Es en este contexto que en 2016, y en el marco de la Plataforma de Ensayos Preclínicos EBAL, se puso en marcha el Laboratorio de Métodos Alternativos al uso de Animales (LMA-EBAL), dependiente del CONICET y con sede en el Instituto de Farmacología de la Facultad de Medicina de la UBA, con el fin de desarrollar alternativas que permitan el reemplazo de animales en ensayos de seguridad solicitados para diferentes productos de uso humano previo a su registro y que hoy son requisito a nivel mundial.

“Desde el LMA-EBAL nos propusimos incorporar metodologías que ya cuenten con guías de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y que tengan aceptación regulatoria de los principales organismos internacionales para ponerlos a disposición en Argentina por primera vez”, señala María Laura Gutiérrez, investigadora del CONICET y directora del LMA. Y agrega que de esta forma la industria nacional tiene la posibilidad de realizar ensayos sin animales en el país y sin necesidad de enviar sus productos al exterior para que sean evaluados.

Métodos Alternativos

El LMA-EBAL ganó este año un subsidio del Ministerio de Desarrollo Productivo de la Nación para adquirir equipos y otras herramientas con el fin de fortalecer su capacidad para brindar asesoramiento a empresas biotecnológicas, farmacéuticas, cosméticas y de tecnología médica, entre otras.

“La mayoría de los ensayos que realizamos en el LMA, entre los que se encuentra un modelo de epidermis humana reconstruida (realizados a partir de células madre epiteliales de piel humana obtenidas, por ejemplo, de donantes durante cirugías plásticas) no sólo tienen el gran valor de reemplazar el uso de animales, sino que además mejoran la predicción obteniendo resultados más confiables de los que se obtienen en animales”, destaca Claudia García Bonelli, profesional principal del CONICET y responsable de Calidad de EBAL.

Estos ensayos, realizados en tejidos humanos producidos a nivel de laboratorio y a partir de células dérmicas, oculares y de otro tipo, permiten determinar la seguridad para la salud (niveles de irritación, corrosión y fototoxicidad) de productos cosméticos, de limpieza, fitosanitarios, fármacos y dispositivos médicos en desarrollo.

Capacitación y servicio a empresas

Otro de los objetivos del LMA-EBAL es poner a disposición todo su know-how para que las empresas de Argentina que quieran comenzar a realizar ensayos sin animales puedan hacerlo. Y esto lo hacen a través de capacitaciones y convenios.

Desde hace tres años el LMA-EBAL acompaña a Laboratorios Bagó en la incorporación de métodos alternativos en su planta de City Bell para evaluar sus productos cosméticos.

“Un trabajo similar venimos haciendo con el Laboratorio Biofucal que presta servicios a la industria y que es uno de los pocos laboratorios monitoreados por el Organismo Argentino de Acreditación (OAA) para las Buenas Prácticas de Laboratorio (BPL) en este tipo de ensayos”, destaca Gutiérrez.

Durante el segundo semestre de este año, Gutiérrez y colegas del LMA-EBAL brindaron una serie de capacitaciones al personal de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) en materia de métodos alternativos en la evaluación de productos domisanitarios (limpieza del hogar).

Y a principios de diciembre de 2022, junto a Rodrigo de Vecchi, CEO de Episkin Brasil, una empresa del grupo L’Oréal, Gutiérrez, García Bonelli e integrantes del LMA-EBAL dictaron un curso de capacitación a especialistas de la ANMAT, del Instituto ANLIS del Malbrán, investigadoras del CONICET, docentes de la UBA, responsables de empresas de desarrollo farmacéutico y de cosmética, laboratorios de ensayos que prestan servicios a la industria y representantes de la Cámara Argentina de la Industria de Cosmética y Perfumería (C.A.P.A.).

Durante la actividad expusieron acerca del funcionamiento de un modelo de epitelio humano reconstruido que reproduce exactamente las mismas características de la epidermis humana y sirve para estudiar si las sustancias químicas o productos podrían generar irritación en la piel. Este sistema, uno de los más utilizados en todo mundo y desarrollado y validado por Episkin, reemplaza el uso de conejos que son los animales frecuentemente empleados por la industria para evaluar la seguridad dérmica de diferentes tipos de productos (cosméticos, domisanitarios, fitosanitarios y otros).

Asimismo, De Vecchi comentó que desde Episkin están trabajando en la reconstrucción de otros tejidos humanos provenientes de diferentes órganos (hígado, corazón, cerebro y otros) con el propósito de ser utilizados todos en un mismo dispositivo que, interconectados entre sí, puedan representar mejor la fisiología humana. “Estos dispositivos se conocen como human-on-a-chip y están cobrando impulso a nivel mundial”, explica Gutiérrez.

El equipo del LMA-EBAL también está integrado por la investigadora del CONICET Julieta Roco, las becarias doctorales del CONICET Mariela Lenze y Martina Benedetti, el becario posdoctoral del CONICET Pedro Ramírez, y Silvia Wikinski, investigadora del CONICET y directora de la Plataforma EBAL.

En el LMA-EBAL se trabajan diferentes líneas de investigación orientadas en resolver desde el sistema científico necesidades que potencien el desarrollo de la industria nacional.

En esa dirección, el laboratorio impulsa el desarrollo de una estrategia integral utilizando métodos alternativos a la experimentación con animales para evaluar irritación y corrosión ocular por exposición a cosméticos, agroquímicos y productos de higiene domiciliaria. También trabaja en la identificación de biomarcadores moleculares tempranos para detectar la reversibilidad del daño ocular en modelos de cultivos de células y órganos, en el desarrollo de un modelo para predecir reversibilidad de daño corneal creando tejidos en el laboratorio a partir de células madre de córnea bovina, en la implantación de metodologías in vitro para evaluar la biocompatibilidad de dispositivos médicos y otros proyectos.

Fuente: Conicet