Cannabis sativa es una planta de fácil cultivo, cuyos principios activos se encuentran en los tricomas. Se la utiliza desde la antigüedad con fines medicinales, en alimentación, elaboración de fibras y por sus propiedades psicoactivas (debido a la presencia de THC).

Recientemente, a nivel mundial, ha surgido un interés creciente en esta planta debido a las propiedades benéficas de los cannabinoides, en particular el cannabidiol (CBD) como antioxidante, antiinflamatorio y antimicrobiano, así como propiedades ansiolíticas, neuroprotectoras y anticonvulsivas, por lo que la industria desarrolla productos con bajo THC y alto CBD.

En este contexto, un equipo interdisciplinario integrado por investigadores de la UNNE y Conicet consideró viable impulsar un proyecto para desarrollar un snack a base de pulpa de frutilla y mango “criollo”, dos frutos que se producen en la región del NEA, adicionados con extracto enriquecido en cannabidiol (CBD).

Para ello, se trabajará con plantas de Cannabis sativa producidas en la región. Se cuantificará el contenido en los principales cannabinoides, THC y CBD, y se extraerán los principios activos con solventes para optimizar el proceso. Luego, se enriquecerá el extracto de CBD que será utilizado en la elaboración del snack.

Además, se determinará la estabilidad del producto monitoreando en THC, CBD y principales parámetros nutricionales y organolépticos de los snacks que se elaboren, que tendrán el aspecto de hojuelas deshidratadas.

“La incorporación de extracto de Cannabis de alto CBD y bajo THC a un snack elaborado a base de mango o frutillas podría ser atractivo para las personas que requieren de este tipo de productos”, explicó a Argentina Investiga la doctora Sonia Sgroppo, directora del proyecto.

La investigación será desarrollada por un equipo conformado por docentes investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y Agrimensura de la UNNE e integrantes del Instituto de Química Básica y Aplicada del Nordeste Argentino (IQUIBA, UNNE-Conicet).

Detalles del proyecto

La directora del proyecto explicó que el mango criollo y la frutilla son frutos que tienen un buen sabor y contenido de azúcares, pectinas y otros compuestos bioactivos, por lo que son apropiados para la elaboración de snacks dulces.

El mango “criollo” (Mangifera indica L.) es un árbol silvestre que crece en la región del NEA y fructifica entre noviembre y marzo. Sus frutos tienen un alto contenido en azúcares y fibras y es muy apreciado por su sabor. Asimismo, las frutillas (Fragaria x ananassa Duch) son cultivadas en forma intensiva en las provincias de Chaco y Corrientes y llegan al mercado entre agosto y diciembre.

Incluso, podrían utilizarse los frutos que son descartados en el mercado en fresco por no reunir los requisitos de calidad para su venta como tales, de manera de crear así una alternativa para su aprovechamiento.

En la actualidad, en el país, la mayoría de las personas que consumen Cannabis por motivos medicinales lo hacen a través de la ingesta directa de los extractos. Por lo tanto, la posibilidad de ofrecerlo en forma de snacks representaría una nueva forma de consumo, que además contaría con el control de su composición.

“El proyecto tiene como objetivo concreto el desarrollo de un alimento saludable que posibilite al mismo tiempo la ingesta de cannabis con alto CBD y bajo o nulo THC; sin embargo, creemos que la investigación posibilitará la generación de conocimiento sobre el cannabis y contribuirá al surgimiento de nuevas líneas de investigación en la temática”, resaltó la doctora Sgroppo. La especialista agregó que se trata de un proyecto interdisciplinario, en el cual intervienen la química orgánica y la tecnología química, la toxicología, la tecnología de alimentos y la química analítica, por lo que sus resultados representarán un aporte y un avance en el conocimiento de un tema acerca del cual no hay estudios en la región y los antecedentes en la Argentina son muy reducidos.

Aprovechamiento del Cannabis

Según se explica en los fundamentos del proyecto, en la actualidad hay un interés creciente en las aplicaciones del Cannabis, siendo un ejemplo el incremento del 75% entre 2012 y 2017 en el registro de patentes asociadas al uso del Cannabis en la oficina norteamericana United States Patent and Trademark Office.

Por otra parte, la producción mundial del Cannabis legal según el último informe de JIFE, aumentó desde 1,1 toneladas en 1999 a 290 toneladas en 2018, siendo los principales países productores el Reino Unido, Israel, Lesotho y los Países Bajos.

Se denomina “Cannabis para uso medicinal”, “Cannabis con fines medicinales” o simplemente “Cannabis medicinal” a la planta que sintetiza principios activos con acción farmacológica, los cuales están ubicados en los tricomas glandulares.

Varios de estos componentes cannabinoides tienen reconocidos efectos positivos ante el dolor, la epilepsia refractaria, la esclerosis múltiple, la anorexia, los desórdenes de alimentación y del sueño, la ansiedad, el síndrome de Tourette, la esquizofrenia, el Alzheimer, Parkinson, entre otras enfermedades.

A la vez existen informes de la posible actividad antinflamatoria y antioxidante de los flavonoides y del efecto modulador de la acción de los cannabinoides debido a las cannaflavinas A y B.

Legislación

Respecto a la actualidad del uso del Cannabis medicinal, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los productos que contienen predominantemente CBD y no más del 0,2% de THC no representan un riesgo relevante para la salud pública por lo que no deben estar bajo control internacional.

Mundialmente el Cannabis medicinal avanza hacia la legalización, y está habilitado en más de cuarenta países y varios Estados en Estados Unidos. En marzo de 2020, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) anunció que considera cambiar la normativa para habilitar legalmente los productos que contienen CBD en alimentos.

Mientras tanto, en la Argentina, en el año 2017, fue aprobada la Ley 27.350 de “Investigación médica y científica del uso medicinal de la planta de Cannabis y sus derivados”, dirigida a fomentar el desarrollo de investigaciones en torno al uso terapéutico del Cannabis y sus derivados, y cuya autoridad de aplicación es el Ministerio de Salud de la Nación.

La legislación vigente en el país contempla el uso de productos a base de Cannabis para el tratamiento como coadyuvante en los casos de epilepsia refractaria y otras patologías. Es conocido el hecho de que la población utiliza cada vez en mayor medida productos a base de Cannabis para el tratamiento de diferentes patologías sin ningún tipo de control o estandarización, lo cual es riesgoso para los consumidores.

Legalmente, cada país establece la distinción entre el “Cannabis psicoactivo” (asimilable a la marihuana recreacional) y el “Cannabis no psicoactivo”, de acuerdo al máximo contenido de THC. En Colombia, en Uruguay y en la Argentina se consideran “no psicoactivos” aquellos que contienen menos del 1% de THC, mientras que en USA y Canadá o Europa es inferior al 0,3 y 0,2%, respectivamente.

Potencial de transferencia

“Es altamente probable que los estudios que se realicen o surjan a partir de esta propuesta impacten positivamente en la sociedad”, estiman los integrantes del proyecto, y destacan que trabajando en conjunto lograrán la consolidación y el fortalecimiento de los grupos de investigación involucrados.

Para los investigadores, el conocimiento adquirido con la ejecución del proyecto permitirá brindar acompañamiento y asesoramiento a las personas, asociaciones e instituciones autorizadas que actualmente elaboran en forma artesanal los aceites medicinales, con el riesgo que implica la ausencia de control de proceso y parámetros de calidad.

Asimismo, y a pesar de que aún no hay legislación en el país al respecto, el desarrollo de un snack frutal a base de mango o frutilla adicionado con Cannabis con alto CBD puede ser atractivo para las personas que necesiten consumir productos de estas características, a la vez que podría representar una mejora en la economía regional una vez que se regule la actividad.

También se mejorarían las condiciones ambientales al disminuir los desechos de las frutas de descarte. De esta forma, se lograría una valorización de estos frutos cuidando el medio ambiente que favorecería el desarrollo de las economías regionales, atendiendo, en un futuro no muy lejano, las necesidades del mercado.

“Todavía son escasos los trabajos de investigación en nuestro país acerca de Cannabis sativa y su aplicación en alimentos, y en nuestra Universidad aún no hay grupos de trabajo que aborden esta problemática, por lo que resulta muy atractivo iniciar esta línea de trabajo” reiteró la directora del proyecto. Evaluó aún de mayor interés la propuesta al considerar la potencialidad que tiene de expandirse el empleo del Cannabis medicinal en los próximos años y el impacto que tendría en la economía y la sociedad.

Fuente: argentinainvestiga.edu.ar