En los últimos días se detectaron por primera vez en Argentina dos casos de infección por el hongo Candida auris. Desde la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) destacaron la importancia del diagnóstico temprano y la implementación de medidas de prevención en las instituciones de salud. Javier Afeltra, médico micólogo y coordinador de la Comisión de Infecciones en el Paciente inmunocomprometido de la SADI, sostiene que la Candida auris es una patógeno fúngico emergente multirresistente netamente de transmisión nosocomial y que “representa un desafío epidemiológico y una alerta sanitaria”. A su vez, señala que sólo los pacientes con factores predisponentes y colonizados pueden desarrollar micosis profunda y oportunista y que esto “requiere de un diagnóstico certero y una correcta elección del tratamiento”.

Para Viviana Rodríguez, coordinadora de la Comisión de IACS y SP (Infecciones Asociadas al Cuidado de la Salud y Seguridad del Paciente) de la SADI, “este tema nos preocupa porque nos va a sumar costos y morbimortalidad en los pacientes” y precisó “es un microorganismo que afecta a los pacientes que han sido expuestos a diversos dispositivos y medicaciones”. Por este motivo, resalta que es necesario trabajar previniendo el microorganismo en ámbitos de larga permanencia y en ámbitos agudos que son las terapias intensivas de mucha criticidad. Por ello es imprescindible cumplir con la higiene de manos, las precauciones estándares y la higiene hospitalaria por arriba del 95%. 

Cándida auris es un patógeno emergente que fue aislado y descrito por primera vez en 2009. En 2011 se describió el primer caso de fungemia causado por esta especie y en 2012 se notificó el primer brote hospitalario en la Región de las Américas. Desde el primer caso en 2009, Cándida auris ha sido reportada como agente causal de infecciones invasoras en humanos en al menos 47 países. Se transmite a través del contacto con ambientes contaminados o con personas colonizadas.

Fuente: SADI

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