Talleres de Percusión inclusiva, de La Plata a la Patagonia

En los talleres –que fueron gestándose en ciudades como Cali, en Colombia; o Chascomús y La Plata, provincia de Buenos Aires- personas con dificultades auditivas se integran, disfrutan, crean y juegan al compás de la música. Para ampliar horizontes y sumar voluntades, el proyecto Música para Creer y Crecer llegó a Chubut. La primera escala patagónica fue en Rawson y Madryn. La siguiente será, la semana que viene, en Gaiman.

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Con el compromiso de transmitir experiencias y aprender junto a los más chicos, Mariano Irigoyen empezó a organizar talleres de percusión con niñas y niños con sordera o hipoacusia. Cada encuentro busca que los participantes trabajen la música usando recursos como vista, tacto, movimiento del cuerpo, emociones y sentimientos. “Poder tocar percusión con chicos que no escuchan y poder hacer música con ellos es un regalo que me dio la vida. Todo es música. Solo hay que encontrar el ritmo: en los pasos, en la calle, en el corazón” dice Mariano.

Cada taller trata de potenciar aptitudes, actitudes y habilidades. Con el cuerpo como principal herramienta mediante el cual fluye la música; con panderetas, palos, cajón peruano, bombo legüero y batería  se generan sentimientos en forma de música. El taller es un espacio vivo, estimulante, flexible y de inclusión donde -a través de una dinámica lúdica y de cooperación- se da la comunión entre quienes tienen inquietudes y se interesan por la experiencia, más allá de tener o no una discapacidad auditiva. Además es la oportunidad para que el grupo desarrolle actividades en común y transite el aprendizaje a partir de conocimientos previos, redescubriendo saberes y habilidades preexistentes. “Con las vibrantes emociones que nos transmite la percusión podemos imaginar, viajar, soñar y compartir sentimientos y estados de ánimo. Los talleres se articulan para potenciar e incentivar el universo creativo. Intentamos –quienes padecemos hipoacusia o sordera– interpretar la música de otra manera, desde la vibración, desde los silencios, desde el movimiento” asegura Mariano. 

 

Alto Voltaje con Nito Mestre en Chascomús

Mariano Irigoyen y la docente Claudia Quiroga —junto a alumnos de la Escuela de Educación Especial Nº 504 de Chascomús— luego de un enriquecedor proceso de aprendizaje, crearon el grupo “Alto Voltaje-Percusión inclusiva”. La iniciativa trascendió los límites del aula y llegó al teatro y la televisión, de la mano del ex Sui Generis Nito Mestre y el programa “Rock and Road” (El Garage Tv).

El Teatro Municipal Brazzola fue el lugar donde los estudiantes de la Escuela Nº 504, junto al Conservatorio de Música y la Orquesta Escuela de Chascomús compartieron escenario con Nito.

En la Patagonia

Junto a los músicos chubutenses Paula Laurini y Matías Chan, con el impulso de Jéssica Capellán -directora de Discapacidad de Rawson–  los talleres llegaron a la capital de la provincia de Chubut.   

Además, en coordinación con la Dirección de Discapacidad de Puerto Madryn, el taller de música inclusiva –donde también se sumaron adolescentes y adultos— tuvo lugar en esa ciudad. El sitio elegido fue el Teatro “El uno y la belleza”, donde participaron personas sordas o hipoacúsicas, profesores de música y de educación especial, terapeutas y especialistas en carreras afines. “A partir de estos encuentros se demostró que aquel que quiera disfrutar o vivir la música, lo puede hacer. Consideramos que es muy importante empezar a tener apertura en otras ciudades, tener esta conexión con otros municipios para trabajar en red en pos de la inclusión” destaca Jéssica. Asimismo adelanta que la próxima escala será en la ciudad de Gaiman –el 11 de julio-, a pocos kilómetros de Rawson: “poder proyectarnos como área pionera a otros municipios, llevando esta propuesta desde un área municipal, vamos tejiendo en redes para plasmar las acciones, habilitar, garantizar y restituir derechos. Este Taller nos invita a tocar las almas y ver lo que genera esta libertad, poder expresarse sin miedo al prejuicio. En Gaiman estaremos gente de Rawson, Madryn. Cuando vayamos a la cordillera –Esquel, Trevelin y Lago Puelo– en agosto también se van a sumar los chicos y chicas de Madryn, Gaiman y Rawson. Además, en diciembre organizaremos en Rawson -entre la Dirección General de Atención Integral a la Persona con Discapacidad y la Asociación de Acompañantes Terapéuticos Comunitarios- el 1º Congreso Nacional en Diversidad Funcional, Educación y Salud Comunitaria. Y ahí también queremos mostrar la experiencia de los Talleres de percusión”. 

 

Compartir experiencias y enseñanzas

Las experiencias en los talleres están relatadas en el libro “Música para Creer y Crecer”, en proceso de edición. Allí se recopilan historias y prácticas hilvanadas como si fuera  una libreta de apuntes. “Se trata de una guía que invita a pensar y hacer, sin pretender ser un libro sobre música y discapacidad auditiva”, cuenta Mariano. Luego de organizar y coordinar talleres de percusión en Argentina, Colombia, Chile y Uruguay “estamos convencidos de que todos podemos hacer música. Cada cosa en el mundo que nos rodea tiene un ritmo, solo hay que saber encontrarlo. Con el periodista y docente Sebastián Castelli tomamos registro de los encuentros, las reflexiones, los ejercicios y los volcamos en este material que esperamos poder compartir pronto”.

Biografía

Mariano Irigoyen nació en La Plata, a los ocho años empezó a tocar la batería, y a los veinte, Nito Mestre lo sumó a su banda. Así cumplió un sueño que duró siete años. Promediaban los años ´90 y Mariano estaba donde quería estar: la música y las giras convivían con sus estudios en la Facultad de Derecho.Pero un día empezó a perder la audición hasta impedirle seguir con la música. Ese día la batería quedó en silencio y la abogacía ocupó el centro de la escena. La vida que había imaginado y construido junto a la percusión parecía irrealizable a causa de la hipoacusia. Una década después la pasión hizo que Mariano comenzara un proceso de reeducación para volver a reconocer los sonidos, los ritmos, las notas musicales. “Me di cuenta de que la música no solo entra por los oídos, no es exclusivamente auditiva. La música también se hace y se percibe con el corazón, con todo el cuerpo”. Ahí mismo empezó a germinar el proyecto Música para Creer y Crecer. El mismo incluye talleres, charlas, material audiovisual y el libro en gestación que recopila experiencias y reflexiones de este recorrido.