“Ser parte del grupo COVIDAR es una experiencia única”

Así lo afirma Santiago Oviedo Rouco, integrante del equipo de la Fundación Instituto Leloir (FIL) que creó el primer test serológico argentino para COVID-19.

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Oviedo Rouco terminó su doctorado en Química en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA y a los 30 años de edad, en marzo de 2021, se integró al Laboratorio de Virología Molecular que lidera Andrea Gamarnik en la FIL.

“Mi posdoctorado se centra en dilucidar mecanismos que regulan la reproducción de los virus del dengue y de Zika, una de las  principales líneas de investigación del laboratorio de Gamarnik”, explica Oviedo Rouco.

Simultáneamente Oviedo Rouco se sumó al grupo COVIDAR, también encabezado por Gamarnik, que  había creado COVIDAR IgG, el primer test serológico argentino para COVID-19. Esta herramienta, aprobada por ANMAT, fue útil desde el comienzo de la pandemia para frenar la transmisión del nuevo coronavirus en la población, hacer estudios de prevalencia, seleccionar plasma de pacientes convalecientes con capacidad terapéutica y determinar el nivel y duración de la respuesta inmune inducida por las vacunas.

“Participé del desarrollo de otra herramienta, ‘COVIDAR IgG cuantitativo’, un kit nacional que mide en muestras de sangre la concentración de anticuerpos contra el nuevo coronavirus usando un estándar internacional generado por la Organización Mundial de la Salud”, cuenta Oviedo Rouco.

Ese test, aprobado por ANMAT en mayo de 2021, posibilitó cuantificar el nivel de anticuerpos contra el coronavirus con la misma regla en distintas partes del mundo, facilitando la comparación de resultados obtenidos en distintos laboratorios que emplean diferentes tecnologías y comparar la respuesta inmune a diferentes vacunas para COVID-19.

Oviedo Rouco también participa en estudios que analizan la duración y el nivel de la respuesta inmune inducida por vacunas que se aplican en Argentina.

“Dado el rápido y reciente desarrollo de vacunas para el COVID-19, la información con la que contamos sobre la respuesta inmunológica de las personas tras la vacunación es limitada”, afirma. Y agrega: “Medimos la cantidad de anticuerpos y su capacidad neutralizante contra la variante original del virus y las distintas variantes de preocupación. Y estamos realizado seguimientos longitudinales de personas voluntarias para así poder comprender los efectos del paso del tiempo en los anticuerpos desarrollados. Esta información será clave para establecer las futuras campañas de vacunación”.

“Uno pasa mucho tiempo, años, formándose con la perspectiva de hacer ciencia para aportar a vivir en un país y en un mundo más justos. Ser parte del grupo COVIDAR es una experiencia única. Pude poner en perspectiva lo que aprendí en todos estos años y participar de un proyecto de cooperación inédito entre autoridades sanitarias, centros de investigación y personal médico para ayudar a resolver necesidades de la sociedad”, destaca Oviedo Rouco. Y concluye: “Esta experiencia me mostró que son posibles nuevas formas más colaborativas de hacer ciencia, fundamentales a la hora de hacer frente a emergencias como la que estamos viviendo pero también muy interesante para incorporar en nuestro trabajo cotidiano de ahora en más”.