Brote de Influenza en el contexto actual de la pandemia de COVID-19

La Dra Daniela Hozbor se refiere al aumento anticipado de casos de gripe y explica las causas que motivaron el actual fenómeno. Además advierte sobre la manera de prevenir.

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A pocos días del mes de marzo del 2022 el Ministerio de Salud de la Nación alertó sobre el aumento anticipado del número de casos de influenza, particularmente Influenza A H3N2 en el contexto de la circulación de SARS-CoV-2. Este aumento de casos se detectó particularmente en menores de 5 años y en adultos jóvenes de entre 25 y 34 años de edad en distintas jurisdicciones del país (Figura 1).

Distribución absoluta de tipos y subtipos de Influenza por grupos de edad acumulados por semana epidemiológica (SE) 1-8 de 2022. Argentina. n=794

Las jurisdicciones más afectadas son Buenos Aires, Salta, Santa Fe, Tucumán y CABA.

Dra. Daniela Hozbor

Este aumento de casos de influenza sin dudas es anticipado, ya que en los años 2017-2019 el ascenso en el número de casos se registró a partir de la SE 16-24, con un pico de notificación entre las SE 24-36. Durante el año 2020 y casi todo el 2021, como consecuencia de las medidas preventivas aplicadas para la COVID-19, la actividad de influenza se mantuvo baja. A partir de las últimas semanas del año 2021 y desde la SE01 del año 2022 como mencionamos, sin embargo, se registra un importante aumento en el número de casos de influenza. Este aumento que también se ha detectado en varios países de la región de las Américas, se relacionó con el inicio de la temporada de influenza en el hemisferio norte, el aumento de la movilidad de la población y la flexibilización de las medidas de salud pública implementadas en la respuesta a la pandemia de COVID-19 (OPS-OMS, Actualización epidemiológica Influenza en el contexto de la pandemia por COVID-19 28 diciembre 2021).

Si bien la clínica de la gripe y de la COVID-19 presentan diferencias entre sí (por ejemplo, el inicio de la sintomatología abrupto en gripe vs gradual para la COVID-19, 1), varios síntomas y signos se comparten, y por ello el diagnóstico de laboratorio es el que permite la diferenciación de estas patologías entre sí.

Es importante recordar aquí que influenza o gripe es una infección vírica que afecta principalmente a los pulmones, la nariz y la garganta. La infección dura generalmente una semana y se caracteriza por la aparición súbita de fiebre alta, dolores musculares, cefalea, malestar general, tos seca, dolor de garganta y rinitis. Los niños pequeños, los adultos de edad avanzada, las mujeres embarazadas y las personas con enfermedades crónicas o con un sistema inmunológico débil corren mayor riesgo.

La enfermedad puede ser leve, grave o incluso mortal. La hospitalización y la muerte son más frecuentes en grupos de alto riesgo. Se calcula que las epidemias anuales causan 3 a 5 millones de casos graves y 290 000 a 650 000 muertes. En los países industrializados la mayoría de las muertes relacionadas con la gripe se producen en mayores de 65 años (2, 3). No se conoce bien el impacto de las epidemias estacionales en los países en desarrollo, pero las investigaciones indican que el 99% de las muertes de menores de 5 años con infecciones de las vías respiratorias inferiores relacionadas con la gripe se produce en estos países (4).

El virus se transmite con facilidad de una persona a otra a través de gotículas y pequeñas partículas expulsadas desde el individuo infectado, similar a lo que ocurre en la COVID-19. Por eso se recomienda a la población continuar con las medidas de prevención y cuidado vigentes para la COVID-19. Esto es, uso de barbijo cubriendo nariz y boca, mantener ambientes ventilados, lavado de las manos de manera frecuente y evitar acudir a actividades laborales, educativas o lugares públicos ante la presencia de síntomas.

Una herramienta preventiva fundamental para reducir las complicaciones es la vacunación con vacuna antigripal. La vacuna antigripal fue incorporada al Calendario Nacional de Vacunación a partir del año 2011 para el personal de salud, las personas gestantes en cualquier momento del embarazo, las personas puérperas (hasta el egreso de la maternidad, máximo 10 días, si no recibió la vacuna durante el embarazo), la población a partir de los 65 años, las niñas y los niños de 6 a 24 meses de edad, y quienes tengan entre 2 y 64 años y presenten factores de riesgo.

Dada la capacidad de mutación de los virus de la gripe, la composición de las vacunas antigripales puede modificarse teniendo en cuenta la información enviada desde los diferentes países del mundo con respecto a la circulación, tipificación y estudio de los diferentes tipos virales. La OMS, a través de una red de vigilancia, hace un seguimiento constante de los virus circulantes que afectan al ser humano y actualiza la composición de las vacunas antigripales. Así, en febrero informa la composición para el Hemisferio Norte y en septiembre para el Hemisferio Sur.

Respecto de los virus de la gripe estacional, hay 4 tipos diferentes: A, B, C y D. Los causantes de las epidemias estacionales son los virus gripales de tipo A y B. Los virus de la gripe A se clasifican en subtipos en función de las combinaciones de dos proteínas de su superficie: la hemaglutinina (HA) y la neuraminidasa (NA). Los subtipos actualmente circulantes en el ser humano son el A(H1N1) y el A(H3N2). El A(H1N1) también se conoce como A(H1N1)pdm09, pues fue el causante de la pandemia de 2009. Todas las pandemias conocidas han sido causadas por virus gripales de tipo A. Los virus de tipo B no se clasifican en subtipos, pero los circulantes actualmente pueden dividirse en dos linajes B/Yamagata y B/Victoria. Los virus de tipo C se detectan con menos frecuencia y suelen causar infecciones leves, por lo que carecen de importancia desde el punto de vista de la salud pública. Los virus de tipo D afectan principalmente al ganado y no parecen ser causa de infección ni enfermedad en el ser humano.

En base a los datos de la epidemiología molecular, genéticos y antigénicos de los virus circulantes se definen las cepas que se deben incluir en cada temporada. Con estas formulaciones ajustadas cada año se vacuna a la población objeto. En Argentina, como todos los años, se garantiza la disponibilidad de vacunas a partir del mes de abril.

Como es necesario para cualquier vacuna, la vacunación antigripal debe ser efectuada en forma OPORTUNA. En el caso de la vacuna antigripal, idealmente debe realizarse antes del comienzo del invierno (etapa de mayor circulación del virus influenza). No obstante, y si la situación epidemiológica nacional y local lo indica, deberá continuarse hasta que la circulación viral cese.

 Composición de la vacuna antigripal 2022

● A/Victoria/2570/2019 (H1N1) – (cepa análoga: A/Victoria/2570/2019, IVR 215)

● A/Darwin/9/2021 (H3N2) – (cepa análoga: A/Darwin/6/2021, IVR-227)

● B/Austria/1359417/2021 (linaje B/Victoria) (cepa análoga: B/ Austria/1359417/2021, BVR-26)

https://www.argentina.gob.ar/anmat/regulados/medicamentos/lotes-de-vacunas-antigripales-liberados-2022

Referencias

  1. Simonetti O, Martini M, Armocida E. COVID-19 and Spanish flu-18: review of medical and social parallelisms between two global pandemics. J Prev Med Hyg. 2021 Sep 15;62(3):E613-E620. doi: 10.15167/2421-4248/jpmh2021.62.3.2124. eCollection 2021
  2. Hayward AC, Fragaszy EB, Bermingham A, Wang L, Copas A, Edmunds WJ, et al. . Comparative community burden and severity of seasonal and pandemic influenza: results of the Flu Watch cohort study. Lancet Respir Med. 2014;2:445-5. doi:10.1016/S2213-2600(14)70034-7. PMID:24717637
  3. Molbak K, Espenhain L, Nielsen J, Tersago K, Bossuyt N, Denissov G, et al. . Excess mortality among the elderly in European countries, December 2014 to February 2015. Euro Surveill. 2015;20(11).
  4. Oshitani H, Kamigaki T, Suzuki A. Major issues and challenges of influenza pandemic preparedness in developing countries. Emerg Infect Dis. 2008 Jun;14(6):875-80. doi: 10.3201/eid1406.070839.