Identifican el rol de un gen en la comunicación celular

Investigadores del Instituto Leloir comprobaron que el gen Zonda es críticamente necesario para la comunicación entre células y órganos. El estudio, realizado en la moscas de la fruta (Drosophila melanogaster), forma parte de una línea de investigación que podría ser útil para comprender enfermedades metabólicas como la diabetes.

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La exocitosis es un proceso fundamental en fisiología, que asegura la comunicación entre células, órganos e incluso organismos. Hormonas, neuropéptidos y anticuerpos se “empaquetan” en unas estructuras llamadas “vesículas exocíticas” que se unen a la membrana de las células y se liberan al medio extracelular para cumplir funciones cruciales para la vida.

 

Mediante la realización de experimentos, Mariana Melani y Pablo Wappner, investigadores de la Fundación Instituto Leloir (FIL) y del CONICET, y colaboradores demostraron que la actividad del gen Zonda es necesaria para la exocitosis en las moscas Drosophila. Constataron, por ejemplo, que ese gen regula, junto a otras proteínas, la secreción de hormonas como la insulina y el contenido de las glándulas salivales.

 

La mosca de la fruta es un organismo cuyos genes presentan un alto grado de conservación cuando se los compara con genomas de mamíferos,  “por ejemplo, la vía de la insulina y la regulación del crecimiento están sorprendentemente conservadas”, indicó Melani.  Y agregó: “Por esta razón hallazgos que podamos realizar en Drosophila, por ejemplo en los mecanismos de liberación de insulina, pueden, eventualmente, ser aplicados o contribuir a la comprensión de enfermedades metabólicas causadas por fallas en la liberación de esta hormona como la diabetes”.

 

A partir de los resultados del estudio, publicado en “Traffic”,  los investigadores planean averiguar si la función de Zonda como regulador de la exocitosis se encuentra conservada en mamíferos. “Por otros estudios previos que realizamos, sabemos que este gen regula la autofagia (mecanismo de reciclaje de proteínas y otros materiales que realizan las células para sobrevivir a diferentes condiciones adversas) y ésta función sí está conservada, al menos así lo indican estudios realizados en células de mamíferos en cultivo. Además, utilizando el modelo de exocitosis de glándula salival de Drosophila, estamos encontrando funciones novedosas para genes previamente caracterizados”, destacó Melani.

Del trabajo también participaron Rocío de la Riva-Carrasco,  Sebastián Perez-Pandolfo y Sofía Suárez Freire, de la FIL y del CONICET;  Nuria Romero, de la Universidad Côte d’Azur, en Francia; y  Zambarlal Bhujabal y Terje Johansen, de la Universidad de Tromsø, en Noruega.

Fuente: Instituto Leloir