La palabra colesterol suele tener mala prensa y su sola pronunciación despierta asociaciones con problemas de salud. Pero niveles adecuados de esa sustancia son imprescindibles para el adecuado funcionamiento del cerebro. Ahora, investigadores argentinos descubrieron el rol clave de una proteína en la regulación del metabolismo del colesterol en ese órgano.

“Nuestro hallazgo es una contribución importante a la comprensión de los mecanismos moleculares involucrados en la síntesis de colesterol cerebral.  Estos avances podrían llevar al desarrollo de nuevos tratamientos que permitan mitigar dolencias neurodegenerativas como la enfermedad de Alzheimer”, indicó el doctor Alejandro O. Sodero, líder del estudio e investigador del Instituto de Investigaciones Biomédicas (BIOMED) que depende del CONICET y de la Universidad Católica Argentina (UCA).

Se ha demostrado que una disfunción del metabolismo del colesterol sería uno de los eventos iniciales que llevan al posterior deterioro de las sinapsis (contacto entre neuronas) y pérdida de memoria en  la enfermedad de Alzheimer.

Inhibición de la proteína SIRT-1

Los investigadores inhibieron la proteína codificada por el gen SIRT-1 con una molécula llamada EX-527 en ensayos in vitro y en ratones y comprobaron una disminución del contenido de colesterol y de la expresión de genes estrechamente implicados en su síntesis en dos regiones diferentes del cerebro, la corteza y el hipocampo, que participan en procesos de aprendizaje y memoria.

“Nuestros hallazgos demuestran que la actividad de SIRT-1 es clave para mantener una síntesis normal de colesterol en el cerebro adulto de ratón, tanto en neuronas como en astrocitos, los dos tipos celulares más abundantes del cerebro”, señaló la Dra. María Alejandra Paulazo, también autora del trabajo e investigadora del BIOMED.

El colesterol es clave para el correcto funcionamiento de las conexiones neuronales o “sinapsis”, y esta comunicación entre las neuronas es crítica en el cerebro adulto en los procesos de aprendizaje y memoria.

Para Sodero y Paulazo, “idealmente, cualquier molécula que pueda atravesar la barrera hematoencefálica, límite entre la sangre y el cerebro, y tenga la capacidad de alterar la expresión de proteínas o la actividad de enzimas que influencian la síntesis o el catabolismo (proceso metabólico) del colesterol cerebral, se convierte en un medicamento potencialmente útil para intentar enlentecer o bloquear la complicada evolución de los procesos neurodegenerativos. Estudios posteriores tendrán que confirmarlo”.

El estudio fue publicado en la revista “Neuroscience”.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir