Los gobiernos de estos países se han comprometido a tomar medidas concretas para crear sistemas de salud resilientes al clima, entre ellos algunos de los que causan más daños a la salud debido al cambio climático, así como varios de los mayores emisores de carbono del mundo.

Entre ellos, 42 también se comprometieron a transformar sus sistemas de salud para que sean más sostenibles y bajos en carbono, y 12 establecieron el objetivo de alcanzar las cero emisiones netas de carbono en o antes de 2050.

Los compromisos forman parte del Programa de salud de la COP26 una asociación formada entre el gobierno del Reino Unido, la Organización Mundial de la Salud, los Campeones del Clima de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y grupos sanitarios como Health Care Without Harm.

«El futuro de la salud debe construirse sobre sistemas de salud que sean resistentes a los impactos de las epidemias, las pandemias y otros tipos de emergencias, pero también a los efectos del cambio climático como los fenómenos meteorológicos extremos y la creciente carga de diversas enfermedades relacionadas con la contaminación del aire y el calentamiento de nuestro planeta», dijo el director general de la Organización Mundial de la Salud.

El doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus añadió que «los sistemas de salud también deben ser parte de la solución, reduciendo las emisiones de carbono. Aplaudimos a aquellos países que se han comprometido a construir sistemas de salud resistentes al clima y bajos en carbono, y esperamos ver a muchos otros siguiendo su ejemplo en el futuro cercano».

 

Actuar de inmediato

Entre las naciones que se han comprometido a lograr sistemas de salud sostenibles y con bajas emisiones de carbono se encuentran Argentina, las islas Fiyi, Malawi, España, los Emiratos Árabes Unidos y los Estados Unidos de América y otros 36 países.

Los Estados que se han comprometido a mejorar la resistencia climática de sus sistemas de salud incluyen Bangladesh, Etiopía, Maldivas, los Países Bajos y otros 42.

A modo de ejemplo, la respuesta del gobierno de las islas Fiyi al aumento de los ciclones, las inundaciones repentinas y el aumento del nivel del mar, que causan falta de agua potable, consistió en la construcción de una infraestructura sanitarias más resistente al clima, el refuerzo del personal de salud y el suministro de servicios energéticos sostenibles a los centros sanitarios.

«El mensaje de la Organización Mundial de la Salud y de los profesionales sanitarios de todo el mundo es claro: el cambio climático es un gran desafío para la salud y debemos actuar ahora. Estoy muy contento de ver a tantos países priorizando este tema a través del Programa de Salud COP26 y su nivel de ambición”, destacó la ministra para Europa y las Américas, en la Oficina de Relaciones Exteriores, Commonwealth y Desarrollo del Reino Unido, Wendy Morton

 

Mayor presencia de la salud en los planes climáticos nacionales

Los compromisos de los países provienen de una encuesta que lanzó esta semana la Organización Mundial de la Salud donde se indica que la mayoría de los países están incluyendo ahora a la salud dentro sus planes climáticos nacionales relacionados con el Acuerdo de París, pero también señala que las estrategias todavía carecen de acciones de salud detalladas o mecanismos de apoyo.

«Estos compromisos gubernamentales ejemplifican el creciente movimiento mundial sanitario a favor de la acción climática. Los médicos, las enfermeras, los hospitales, los sistemas de salud y los ministerios de sanidad de todo el mundo están reduciendo su huella climática, haciéndose más resistentes y abogando por una transición justa que sitúe a la salud como elemento central de una civilización descarbonizada», dijo el director internacional de Programas y Estrategias de Salud sin Daño, Josh Karliner.

Además de los compromisos de ámbito nacional, 54 instituciones de 21 países que representan a más de 14.000 hospitales y centros de salud se han unido a la campaña “Race to zero” (Rumbo a cero) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y se han comprometido a lograr cero emisiones netas.

Más de 45 millones de profesionales de la salud, que representan dos tercios de la fuerza laboral sanitaria del mundo, han firmado una carta durante la COP26 por la que instan a los gobiernos a tomar medidas medioambientales más enérgicas, señalando que «los hospitales, las clínicas y las comunidades de todo el mundo ya están respondiendo a los daños a la salud causados por el cambio climático».

 

El programa de Salud de la COP26

El Gobierno británico seleccionó la salud como una de las tres áreas científicas prioritarias para la COP26. Como parte del Programa de Salud de la COP26, la Presidencia de la Conferencia trabaja junto a la Organización Mundial de la Salud, Salud sin Daño y los Campeones del Clima de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático para involucrar a los países y las partes interesadas en el clima y la salud.

El Programa de Salud de la COP26 se ha creado con el fin de aportar un mayor enfoque y ambición en materia sanitaria a la conferencia. Sus iniciativas incluyen:

Construir sistemas de salud resistentes al clima

Desarrollar sistemas sanitarios sostenibles con bajas emisiones de carbono

Investigar sobre adaptación climática dedicada a la salud

Incluir las prioridades sanitarias en las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional de las naciones

Elevar la voz de los profesionales de la salud como promotores de una mayor ambición en materia de cambio climático

Los países que se han adherido al Programa de Salud de la COP26 son:

Alemania, Argentina, Bahamas, Bahrein, Bangladesh, Belice, Bután, Cabo Verde, Colombia, Costa Rica, Egipto, Emiratos Árabes Unidos, España, Estados Unidos de América, Etiopía, Fiyi, Ghana, Irlanda, Jamaica, Jordania, Kenia, Laos, Madagascar, Malawi, Maldivas, Marruecos, Mozambique, Nepal, Países Bajos, Nigeria, Noruega, Omán, Pakistán, Panamá, Perú, Reino Unido, República Centroafricana, República Dominicana, Ruanda, Santo Tomé y Príncipe, Sierra Leona, Sri Lanka, Tanzania, Togo, Túnez, Uganda y Yemen.

Fuente: Noticias ONU