Salud ocular: beneficios de la luteína y cómo incorporarla

La luteína es un carotenoide utilizado en suplementos dietarios como potenciador de la salud ocular. Naturalmente presente en plantas y en algunos alimentos, tiene dos funciones biológicas que son muy importantes para el cuerpo humano. Por Florencia Sosa*

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En primer lugar, es un filtro natural para la luz azul: protege los ojos y la piel de los daños que surgen en la vida cotidiana debido a la exposición a la luz del día y a la iluminación artificial en el hogar, en la escuela, en el trabajo y en otros espacios. En segundo lugar, la luteína es un antioxidante que brinda protección contra el daño oxidativo de los radicales libres producidos por varios factores, como la luz ultravioleta, el humo del cigarrillo, la contaminación, y los subproductos naturales de todo el metabolismo celular en el cuerpo humano.

Además de la protección que brinda a los ojos contra el daño de la luz, la luteína también es conocida por ayudar a disminuir el riesgo de enfermedades oculares relacionadas con la edad, como la degeneración macular y las cataratas, es decir, la opacificación de lentes debido al daño oxidativo. La catarata se manifiesta como una discapacidad visual progresiva, potencialmente hasta el punto de la ceguera y es su principal causa en el mundo (afecta a 20 millones de personas aproximadamente). Actualmente, alrededor del 70% de las personas de 75 años tienen problemas de visión debido a cataratas.

Para mantener el cristalino del ojo saludable, es esencial usar gafas de sol y limitar la exposición a ciertos factores de riesgo, como la obesidad. También la baja ingesta de antioxidantes y alimentos ricos en luteína aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades oculares.

Cada vez son más las pruebas científicas que sugieren que la ingesta de luteína mejora la salud ocular, además de contribuir en la salud cognitiva, en la protección de la piel contra el daño causado por la luz ultravioleta, y en mantener una inmunidad apropiada.

Por eso, es recomendable incorporar luteína a partir de los alimentos que se consumen a diario. Las mejores fuentes naturales de este tipo de vitamina son las verduras de hojas verdes en estado crudo, como coliflor, espinaca, achicoria, apio y lechuga, y otras como la calabaza, el brócoli, el maíz, las legumbres verdes y la yema de huevo.

Diversos estudios demuestran que la dieta promedio de la población occidental contiene alrededor de 4 mg de luteína y zeaxantina por día, un valor considerado bajo para la cantidad que el organismo necesita diariamente. Asimismo, no todas las frutas y verduras ricas en carotenoides suministran luteína al cuerpo humano. Si los alimentos ricos en luteína no son una parte regular de la dieta, también es posible incorporarla a partir de suplementos que podrán ayudar a mantener la densidad del pigmento ocular y reducir los riesgos de contraer una enfermedad.

*Licenciada en Tecnología Industrial de los Alimentos y Experta en Nutrición Humana de BASF