Obstáculos para el tratamiento de la obesidad

La Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad (SACO) publicó una carta abierta donde señala que la mayoría de las obras sociales y prepagas exigen “requisitos infundados para la autorización de las cirugías bariátricas”, escudadas en un marco regulatorio obsoleto.

21

Cada año mueren en el mundo cerca de 3.000.000 de personas a causa de la obesidad (ya que se trata de una enfermedad que aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes y ciertos tipos de cáncer), mientras que por el covid-19 han muerto en los últimos 18 meses 4.200.000. Sin embargo, durante la actual pandemia de SARS-CoV-2 los pacientes con obesidad se han encontrado con serios obstáculos para acceder al tratamiento quirúrgico de su enfermedad, considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como la alternativa terapéutica más eficaz. Así lo expresa la Sociedad Argentina de Cirugía de la Obesidad, Enfermedad Metabólica y otras relacionadas con la Obesidad (SACO) en una carta abierta publicada hoy en su sitio web.

En la carta abierta, la SACO asegura que los programas de atención de la obesidad y cirugía bariátrica se han suspendido en el marco de la pandemia de Covid-19, pese a que la obesidad es una de las principales comorbilidades que aumentan el riesgo de mortalidad por coronavirus.

“La pandemia se ha utilizado exageradamente por algunas obras sociales y prepagas, que en definitiva bajo la intencionalidad del beneficio han producido daño”, explica Jorge Harraca, coordinador de Asuntos Legales y Laborales de la SACO.

Asimismo, en su carta, la sociedad científica hace hincapié en que los marcos legales fijados en 2009 que determinan la cobertura por obras sociales y prepagas de las operaciones bariátricas dentro del Plan Médico Obligatorio (PMO) han quedado desactualizados, ya que imponen condiciones hoy no necesarias y que constituyen una obstrucción -más que una ayuda- en el acceso a los tratamientos.

Al respecto, Harraca detalla: “Son requisitos que se pedían en 2009, como que los pacientes hagan dos años de tratamiento estricto multidisciplinario previo a la cirugía. Cuando, en realidad, no hay un período de tiempo de cumplimiento necesario, sino una serie de objetivos a lograr y, una vez que éstos se cumplen, se puede avanzar hacia la operación. En los últimos años se han realizado trabajos científicos que así lo evidencian”.

“Hemos reclamado al Ministerio de Salud la actualización de la normativa vigente pero no hemos tenido respuesta. El mismo Ministerio en las guías de tratamiento de la obesidad para la República Argentina, en el punto relativo a la cirugía bariátrica, no habla de tiempo sino de una serie de cambios necesarios previo a la cirugía”, añade el coordinador de Asuntos Legales y Laborales de SACO, quien enfatiza que esta condición “sirve en la actualidad como una obstrucción en el acceso al tratamiento”.

Como contrapartida, Harraca hace hincapié en que el tiempo juega un rol importante, sobre todo en los pacientes que tienen enfermedad metabólica, ya que cuanto más tiempo pasa y más demoren en acceder a la cirugía, menos posibilidad de respuesta pancreática tienen.  “Ese tiempo que innecesariamente se le exige, les saca posibilidades de respuesta de un órgano que actúa fundamentalmente como resultado de la operación”, precisa.

“Esta demora innecesaria está manejada por muchas de las obras sociales como un regulador de las autorizaciones de las operaciones”, insiste.

El factor económico también actúa como una barrera de acceso al tratamiento puesto que, según indica la SACO en su carta abierta, existe una “grave desactualización de los montos reconocidos para las referidas operaciones, que requieren de equipos multidisciplinarios e insumos dolarizados, determinantes de la calidad de los resultados, que han llevado en la actualidad a la imposibilidad de su ejecución en muchos casos”.

“En esta clase de procedimientos, la seguridad pasa por la utilización de los materiales adecuados. Por lo tanto, la economía que uno haga en estas cirugías, que tienen tanta dependencia tecnológica, se traduce en riesgo”, argumenta Harraca, para luego añadir: “Si en algo avanzó en estos últimos 15 años la cirugía de la obesidad, fue en materia tecnológica lo cual acompañó al hecho de la disminución de las complicaciones”.

En opinión de la SACO, “hubo un uso exagerado de la pandemia” como excusa para suspender los tratamientos de la obesidad y -de este modo- se ha dejado a las personas con esta enfermedad en una zona de permanente vulnerabilidad. “Mediante la cirugía bariátrica a los seis meses estos pacientes dejan de estar en esa situación de riesgo”, enfatiza Harraca.

“En todo este tiempo, se han cerrado todos los canales de acceso. Desde la SACO hemos enviado diversas cartas, reclamando y denunciando esta situación pero no hemos tenido respuesta ni de las obras sociales ni del Ministerio de Salud de la Nación. Hay un status quo que les vino bien a muchos y se ha puesto en riesgo a demasiada gente. Esto es lo que nos lleva a denunciar los hechos y hacerlos públicos. Esta carta abierta es una expresión de impotencia ante una situación tan crítica como la actual respecto de una enfermedad que mata todos los años -y de manera creciente- a más personas que la actual pandemia”.