Síndrome de Down y enfermedades autoinmunes

Un trabajo del Centro de Investigaciones en Bioquímica Clínica e Inmunología de la UNC y Conicet demostró que las personas con síndrome de Down, aunque estén sanas, tienen un sistema inmune hiperreactivo, es decir, que trabaja todo el tiempo como si estuviera combatiendo una infección viral.

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El estudio demostró que las personas con síndrome de Down –aunque estén sanas– tienen un sistema inmune hiperreactivo: se comporta todo el tiempo como si estuviera combatiendo una infección viral. Precisamente esta característica es lo que permitiría explicar su mayor riesgo a padecer enfermedades autoinmunes.

El síndrome de Down es causado por una copia extra del cromosoma 21, por lo que también se lo conoce como “Trisomía 21”1. Es la anomalía genética más común en la población humana, con aproximadamente un caso cada 700 personas nacidas vivas.

En el cromosoma 21 residen muchos genes involucrados en la respuesta inmune, entre ellos cuatro de las subunidades que conforman los receptores para la familia de los interferones.

“Estas moléculas cumplen un papel esencial en la defensa contra los virus. De hecho, cualquier célula del organismo puede producirlos ante una eventual infección viral. Además, los interferones cumplen un rol fundamental en la promoción de una respuesta inmune antitumoral, por dar un ejemplo” explica Maccioni, directora de la investigación.

Los hallazgos del trabajo demostraron que las personas con síndrome de Down, aunque estén sanas, poseen un sistema inmune hiperreactivo, difícil de ser controlado por los mecanismos regulatorios fisiológicos. Esta hiperreactividad se asociaría con la actividad de estos genes triplicados, que están en el cromosoma 21.

“Observamos una clara correlación entre la activación marcada de las células T de los individuos con T21 y la respuesta exacerbada que ellos manifiestan. Como si estuvieran combatiendo una infección viral de forma sostenida o crónica. Lo más llamativo es la inhabilidad del sistema inmune de frenar esa hiperactivación, lo cual podría explicar el aumento en la incidencia de enfermedades autoinmunes (caracterizadas por respuestas exacerbadas del sistema inmune) y la menor incidencia de tumores sólidos en esta población”, explica Maccioni.

Estos hallazgos revelan oportunidades de intervención terapéutica para modular la función de las células y mejorar los resultados de salud en personas con síndrome de Down.

“Conocer las causas de este patrón diferente de susceptibilidad a enfermedades nos ayudaría no solo a mejorar la calidad de vida de las personas con Trisomía 21, sino a conocer nuevos aspectos de estas patologías, que también sufre el resto de la población”, agrega Maccioni.

Cómo se caracteriza el sistema inmune

Caracterizar una célula implica evaluar exhaustivamente sus “características” o “propiedades”, para tener una idea de cómo está funcionando. Cuanto más moderna es la tecnología utilizada, es posible identificar diferencias más sutiles dentro de una misma población de células, en este caso los linfocitos T.

Los linfocitos T son células fundamentales del sistema inmune, son un tipo de glóbulo blanco que circula en la sangre.

“Antes, con los microscopios comunes, todos los glóbulos blancos se veían parecidos, pero a medida que usamos tecnologías más modernas podemos apreciar cuán diferentes son”, explica Maccioni. Y agrega: “Se analizan entonces muchas variables de los linfocitos T de forma simultánea y luego se hacen análisis estadísticos complejos para ver las diferencias que existen entre los linfocitos T de una persona con trisomía y otra de control”.

Respecto al procedimiento, la investigadora explica: “Lo que se hace es tomar la sangre de las personas, purificar los glóbulos blancos y lo primero que miramos es una serie de marcadores presentes en la superficie de la célula, aproximadamente 15 marcadores a través de una tecnología que se denomina citometría de flujo. También las purificamos y realizamos cultivos celulares en donde las enfrentamos con distintos estímulos para ver cómo proliferan, qué sustancias liberan, cómo reaccionan. Siempre comparándola con el mismo tipo celular de los controles de la misma edad y género”.

Fuente: Eliana Piemonte. Redacción UNCiencia. Comunicación Institucional – UNC.