Pedagogía de emergencia y del trauma: algunas herramientas de contención y conocimiento

“Si comprendo al ser humano, comprendo al mundo; y viceversa” dijo Rudolf Steiner -1919- durante la formación de los maestros de la primera escuela Waldorf en un pueblo de Suiza. Pese a que eso fue hace más de un siglo, las palabras siguen siendo actuales. Por Lucía Perata*

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Lucía Perata. Prof. Terapeuta de personas con discapacidad mental y motora. Pedagoga Waldorf.

En este contexto difícil en el que estamos viviendo, la pedagogía de emergencia y del trauma nos ofrece algunas herramientas para poder contenernos a nosotros mismos y a quienes nos rodean. En este sentido es importante conocer lo que sucede en una situación de crisis.

Sentí que se me derrumbaba el mundo, que ya no había tierra firme. No sabía dónde estaba, quién era. No entendía lo que estaba sucediendo. No veía una salida”. Esta expresión pertenece a María (no es su nombre real) pero podría ser la expresión de cada uno de nosotros. ¿Quién no recuerda haber experimentado alguna vez en su vida estas sensaciones?

La persona que experimenta una situación de crisis siente que está en juego su integridad física, psíquica y que su vida corre peligro de muerte. Además la invade una profunda desesperación, sentimientos de impotencia y extrema vulnerabilidad de estar a merced de lo que sucede. El cerebro activa entonces los mecanismos de huida o lucha. Pero si esto no es posible, provoca una “salida psíquica”. Esto significa que se disocia la psiquis del cuerpo físico, reduciendo la sensibilidad de los estímulos del entorno y del propio cuerpo, para no percibir el dolor o los sentimientos agobiantes. Se produce una “desconexión” en la corteza prefrontal y el cerebro queda en “modo supervivencia”.

Para poder salir de este estado de “congelamiento” la persona necesita volver a sentir estabilidad.

Recuerdo cuando murió mi papá. Yo no entendía por qué estaba en el cajón. Una amiga no se apartó de mi lado en todo el tiempo que duró el velatorio. Su presencia me tranquilizó” (Paula). La figura del “adulto estable” es el primer auxilio ante una situación de estrés extremo.

La estabilidad, la tranquilidad, la sensación de seguridad son indispensables al momento de acompañar una situación de crisis. No dejar a la persona sola (“me voy a quedar aquí contigo”), protegerla (nadie desea ser visto en un estado de impotencia), asegurar calor (un té, una manta…), hablar lo justo y necesario.

En este contexto de pandemia, podemos pensar cómo estabilizarnos a nosotros mismos. Qué necesitamos para volver a sentirnos seguros en nuestro propio cuerpo. Tomar conciencia de nuestras necesidades físicas (sueño-vigilia, alimentación, ejercicio, higiene) puede ayudarnos.

“Luego del terremoto, ya no quería volver a dormir en mi habitación. Durante dos noches todos dormimos en el patio” (Javier). Después de una situación de crisis, los espacios pueden percibirse como amenazantes. Por eso es necesario reconstruir los “lugares seguros”.  Para esto son vitales los ritmos y rituales.  Anticiparse, saber lo que va a ocurrir a lo largo del día brinda los elementos segurizantes que se necesitan para volver a sentirse resguardado.

Los lugares seguros pueden ser externos como internos. Un espacio ordenado, limpio, con plantas, invita a bajar el estado de alerta. Internamente, los ritmos y rituales cotidianos ayudan a sentirse de nuevo a gusto (preparar el mate a la mañana, procurar comer siempre a la misma hora, contar un cuento antes de dormir, elaborar un cronograma semanal donde se incluyan los momentos activos y de reposo, etc).

No fue fácil, pero descubrí que puedo contar con otras personas” (Mario). Toda crisis puede ser también una oportunidad de crecimiento. El arte en todas sus formas, el movimiento y el ritmo son elementos fundamentales para la reconstrucción de las conexiones neuronales que se vieron afectadas por una situación de estrés extremo. El arte nos conecta con la belleza y nos abre una posibilidad expresiva que no requiere de lo verbal. El ritmo diario, semanal, mensual, anual, las estaciones del año. El movimiento físico, el deporte, la danza, el juego. Con estos recursos la persona puede superar ese primer estado de congelamiento y recuperar gradualmente la estabilidad y el dominio de sí.

“Si comprendo al mundo, comprendo al ser humano y viceversa”. Si entiendo lo que sucede en mi interior a nivel físico y psíquico ante situaciones de estrés, voy a poder comprender mejor lo que sucede a mi alrededor; y tendré los recursos necesarios para poder estabilizarme a mi mismo y a los que están a mi lado.

Steiner y la Pedagogía Waldorf

Rudolf Steiner fue un filósofo, pedagogo, investigador de origen astrohúngaro que estableció las bases teóricas de la Pedagogía Waldorf a principios del siglo XX.

La pedagogía Waldorf es un estilo pedagógico que contempla al ser humano en su totalidad, incluyendo 4 dimensiones: física, vital, anímica e individual. Esta pedagogía tiene como pilares el arte, el ritmo y el movimiento como los instrumentos para mediar el conocimiento. Desde este punto de vista, el maestro es un artesano. El vínculo con los estudiantes se elabora como una obra de arte, y así mismo los contenidos.

“El maestro no enseña por lo que dice, sino por lo que es”. Teniendo esto en cuenta podemos descubrir la íntima relación entre la pedagogía de emergencia y del trauma y estas bases filosóficas.

El adulto estable es aquél que ha podido desarrollar en sí la capacidad de contemplación íntima del artista, pudiendo ser ecuánime y capaz de encontrar la belleza esencial en cada sujeto, objeto o situación. El lugar seguro, que puede ser el propio cuerpo o el aula, están impregnados con la solvencia que brindan los ritmos diarios, la alternancia entre actividad y reposo, el acento puesto en lo que necesita la persona en ese momento.

Finalmente, cada uno es el artista de su propia vida. A pesar de las situaciones de crisis o dolor, cada persona puede ser para sí misma una obra de arte. Así como las manos amorosas del escultor acarician la arcilla para encontrar la figura que busca expresarse, de la misma forma cada persona puede descubrir la belleza que se esconde en los sucesos dolorosos y recrearse a sí misma.

 

*Prof. Terapeuta de personas con discapacidad mental y motora. Pedagoga Waldorf. Voluntaria de Pedagogía de Emergencia sin Fronteras (coordinación red iberoamericana y Caribe).