Mal uso de medicamentos en tratamientos para cambiar de sexo

El Centro de Información de Medicamentos de la Universidad Nacional de Córdoba generó un informe que sistematiza datos sobre los tratamientos farmacológicos para personas trans. Está dirigido a facilitar procedimientos médicos, a promover el conocimiento sobre los tratamientos farmacológicos específicos usados en la transexualidad, y a prevenir el mal uso de medicamentos.

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La Ley de Identidad de Género 26.743 vigente en la Argentina, garantiza el respeto a la autopercepción y la vivencia de las personas sobre su propio cuerpo. No establece ningún tipo de tratamiento psicológico o procedimiento médico como requisito para el reconocimiento de la identidad. Además, garantiza el acceso a las modificaciones corporales, a través de la hormonización o las intervenciones quirúrgicas, siempre y cuando sean expresamente decididas y solicitadas por la persona, sin necesidad de someterse a diagnósticos psiquiátricos, autorización judicial o cambio registral.

Con el propósito de aportar información objetiva sobre los tratamientos farmacológicos que pueden abordar aquellas personas que deciden realizar modificaciones corporales sobre su género, el Centro de Información de Medicamentos (Cime) de la Facultad de Ciencias Químicas (UNC) presentó un informe para uso público.

“Nuestra idea fue escribir algo que, dentro de las normativas de nuestro país, sirva de referencia para que las personas trans que eligen iniciar un tratamiento de modificación corporal accedan a información general básica sobre los procedimientos farmacológicos”, señala a Argentina Investiga Nancy Solá, autora del informe, docente de la Facultad de Ciencias Químicas y colaboradora del Cime.

El documento consta de una introducción –que contextualiza la legislación argentina sobre identidad de género y dilucida nociones básicas sobre transexualidad– y de un cuerpo informativo, que describe en detalle los tipos de tratamientos farmacológicos para transformaciones corporales.

Se trata de una herramienta que se encuentra disponible para el público en general. Ha sido distribuido en la base de datos de consultas del Cime y se ha puesto a disposición de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) y del Sistema Unificado de Farmacovigilancia de la Provincia de Córdoba.

“Tratamiento Farmacológico para personas trans adultas” está disponible en la página web de la facultad (http://farmacia.fcq.unc.edu.ar/cime-informe-sobre-tratamiento-farmacologico-para-Personas-trans-adultas/).

Un aporte básico para prevenir tratamientos incorrectos

El informe realizado destaca que uno de los principales problemas del colectivo de personas trans en la Argentina es la automedicación al momento de abordar procesos de transformación corporal. Es una práctica recurrente que, según afirma Solá, suele suceder porque las personas trans evitan concurrir al sistema de salud debido a malas experiencias con situaciones de violencia o discriminación.

“En la ley de Identidad de Género hay un artículo que aborda específicamente los tratamientos para cambios corporales de género. Lo que intentamos es difundir esa información y hacer hincapié en la importancia de evitar la automedicación, y que la sociedad conozca las modalidades que deben tener los tratamientos para prevenir problemas de salud en una comunidad que de por sí es vulnerable”, precisa Solá.

Los datos que contiene el informe se presentan en función de los tipos de tratamientos que autoriza la legislación nacional, distinguiendo inicialmente entre intervenciones quirúrgicas y tratamientos farmacológicos. Precisamente, la especificidad del informe se asienta sobre el aspecto farmacológico e intenta ordenar recursos para evitar posibles riesgos propios del mal uso de medicamentos.

“Existen distintas sustancias químicas, como los aceites y la silicona líquida, que se infiltran en diferentes zonas del cuerpo a modo de material de relleno. En la actualidad, la utilización de estas sustancias se encuentra prohibida. No obstante, su uso persiste como una práctica a la que recurren muchas personas, debido al desconocimiento sobre sus efectos adversos, o la imposibilidad para acceder a procedimientos seguros”, detalla Solá. Y profundiza: “Es fundamental que, desde los equipos de salud, se brinde información clara sobre los riesgos asociados al uso de estas sustancias, y se asesore a las personas interesadas en llevar a cabo modificaciones corporales sobre cuáles son las técnicas y los procedimientos más adecuados y seguros para cada situación en particular”.

Fuente: argentinainvestiga.edu.ar Pablo Carrizo