El síndrome metabólico es una entidad crónica no transmisible que afecta a un cuarto de la población argentina adulta y comprende manifestaciones tales como obesidad abdominal, resistencia a la insulina, hipertensión arterial y alteraciones del perfil lipídico (triglicéridos y colesterol). Y una de sus consecuencias frecuentes, además de aumentar el riesgo de diabetes y eventos cardiovasculares, es una disminución de la función reproductiva del varón. Ahora, un estudio argentino en ratas echa luz sobre el posible origen de esa conexión y hasta propone un tratamiento posible.

“Es importante recordar que este es un estudio de investigación básica utilizando la rata como modelo animal y que, por lo tanto, solo nos orienta acerca de lo que podría estar ocurriendo en varones con síndrome metabólico. Se requieren estudios adicionales para comprobarlo”, afirmó la doctora en Biología Carolina Martini, líder del trabajo y miembro del Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud (INICSA), que depende de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y del CONICET.

En el nuevo estudio, publicado en la revista “Heliyon”, Martini y sus colegas estudiaron un modelo animal de síndrome metabólico: una rata con aumento de la grasa abdominal, colesterol y otras variables. Y comprobaron una alteración de la calidad espermática (disminución de la cantidad y movilidad de los espermatozoides), así como una reducción de la concentración de testosterona en sangre. Estas alteraciones reproductivas se evidencian también en algunos varones con síndrome metabólico.

Acto seguido, cuando a estos animales les administraron grelina, una hormona del estómago que regula la ingesta de alimentos, los científicos observaron que no mejoraron los parámetros metabólicos ni los niveles de testosterona en sangre, pero sí aumentó la cantidad de espermatozoides y mejoró su movilidad.

“Por eso pensamos que la grelina actuó a nivel del epidídimo, que es un órgano reproductivo que se encuentra a continuación del testículo y se encarga de madurar los espermatozoides y otorgarles su movilidad”, indicó Martini, quien también es profesora asociada de la Cátedra de Fisiología Humana de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNC.

En coincidencia, los investigadores observaron que la grelina aumentó la expresión de una enzima antioxidante en el epidídimo, lo que podría explicar (al menos en parte) el efecto sobre la calidad espermática, afirmó la científica cordobesa.

Si bien se requieren más evidencias científicas, los resultados de este trabajo apuntan a que grelina podría utilizarse con fines terapéuticos en pacientes con síndrome metabólico que tengan alterada su función reproductiva, puntualizó Martini.

“Sin embargo, es importante destacar que está más que probado que las alteraciones metabólicas (y hasta las reproductivas) del síndrome metabólico se mejoran con dieta, ejercicio y/o la medicación adecuada, lo que constituye una terapéutica más simple y económica que la utilización de grelina”, advirtió Martini.

Los investigadores planean evaluar más a fondo el mecanismo por el cual el síndrome metabólico afecta la función del epidídimo y cómo grelina logra revertir ese efecto negativo.

“Estamos comenzando a desarrollar un estudio similar, pero con un modelo de obesidad, ya que hemos publicado varios estudios al respecto”, concluyó Martini.

Del estudio también participaron otros investigadores de la UNC y del CONICET: Nicolás Ramírez (primer autor), Eugenia Mercedes Luque, Xaviar Jones, Pedro Torres, María José Moreira Espinoza, Verónica Cantarelli, Marina Ponzio, Ana Arja y María Belén Rabaglino.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir