AIDS Healthcare Foundation (AHF) es una organización global cuyos programas de VIH y centros de atención médica se han visto directamente afectados a lo largo de los años por otros brotes de enfermedades infecciosas de preocupación internacional, como el Ébola, el Zika y ahora COVID-19. Por tal motivo, emitieron un comunicado donde expresan estar «profundamente alarmados por la falta de coordinación entre los países, las diferencias en la comunicación y la ausencia de un plan de respuesta al COVID-19 unificado para la región de América Latina».

Por estas razones, instan a los países latinoamericanos a adoptar rápidamente una estrategia de respuesta al COVID-19 basada en criterios uniformes y en evidencia científica para frenar los aumentos continuos e incontrolados en los nuevos casos y muertes por coronavirus, que se han intensificado aún más desde junio de 2020. «Se requieren medidas urgentes para proteger la seguridad regional de los sistemas de salud pública, respetando los derechos humanos fundamentales de la vida y la salud de todas las personas de América Latina, independientemente de su edad, sexo, origen étnico o condición socioeconómica», señalan.

La ONG advierte que «no hay más tiempo que perder porque estamos al borde de una catástrofe que tendrá consecuencias generacionales para las personas y los países de nuestra región. Todas las consideraciones políticas deben dejarse de lado para salvar tantas vidas como sea posible. Los pasos más inmediatos deben dirigirse a que los gobiernos garanticen alimentos y suministros para el control de infecciones, como cubrebocas, a las poblaciones más vulnerables».

Hasta que vacunas efectivas y/o tratamientos estén disponibles y accesibles para toda la población de la región, AHF insta a los gobiernos de los países latinoamericanos a implementar un plan de rescate, basado en criterios basados en evidencia científica ante la pandemia:

-Reanudar las actividades económicas de una manera planificada y estratégica, basada en evidencia científica con datos confiables que brinden información precisa para tomar decisiones oportunas que protejan la salud pública.

-Preservar vidas e implementar un plan de preparación para limitar la pérdida de vidas en brotes futuros.

-Implementar un marco de respuesta con criterios unificados y coordinados para la región, que evite la difusión de información y directivas contradictorias desde la salud pública.

-Ampliar el acceso a las pruebas de PCR para el diagnóstico oportuno de los casos activos de COVID-19.

-Implementar sistemática y metódicamente la búsqueda de casos, el seguimiento de contactos y las medidas de aislamiento.

-Garantizar el acceso universal y gratuito a la atención médica para todos los afectados, así como el tratamiento y las vacunas, cuando estén disponibles.

-Promover el uso correcto de las máscaras protectoras entre el público en general.

-Comunicar al público, de manera clara y accesible, la información sobre higiene personal y control de infecciones, que se adapte a su contexto socioeconómico, su nivel de riesgo, exposición y comorbilidades.

-Ante una crisis económica sin precedentes, combatir el hambre y proporcionar ayuda alimentaria a los grupos más vulnerables.

-Implementar medidas para preservar el progreso logrado en el control del VIH, la tuberculosis, la malaria, el dengue, el cólera y otras enfermedades infecciosas transmisibles.

-Garantizar el acceso y la disponibilidad de equipos de protección personal (EPP) para los trabajadores de la salud, la capacitación adecuada en su uso y el acceso a las pruebas de diagnóstico.

-Promover la conciencia social y tomar medidas para prevenir el estigma y la discriminación hacia los trabajadores de la salud, las personas infectadas con COVID-19 y aquellos que se han recuperado.

«El VIH/sida nos ha enseñado que para detener la pandemia de COVID-19 necesitamos una estrategia de respuesta coordinada en un amplio espectro de instituciones y programas sociales, más allá de la atención médica», explican.

Además, AHF pide a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) que se una a este llamado para instar a los gobiernos de América Latina a que tomen medidas rápidas y con criterios uniformes para contrarrestar el COVID-19.

«Debemos prestar atención a las dolorosas lecciones de las acciones por el sida en los últimos 30 años: la detección temprana, la prevención, la conciencia social y un enfoque integrado de la atención deben combinarse con una acción decidida y unificada en toda la región para el beneficio de todas las personas en América Latina», cierra el comunicado.