Un equipo multidisciplinar de profesionales e investigadores de distintas unidades académicas de la UNCUYO, institutos del Conicet, del Hospital Central y diferentes áreas de gobierno, estudian un instrumento de vigilancia epidemiológica, para la detección y el seguimiento del material genético del SARS-CoV-2 en aguas servidas, que permita conocer la magnitud real de la circulación del virus.

Para el desarrollo de esta herramienta epidemiológica temprana, económica y complementaria a las políticas de Estado, que ayudaría a hacer frente a la emergencia sanitaria mundial por contagio de COVID-19, los investigadores recibieron financiamiento del programa nacional de Articulación y Fortalecimiento Federal de las capacidades en Ciencia y Tecnología COVID-19.

“El proyecto tiene sustento en diferentes aspectos teórico-prácticos. Se sabe desde hace mucho tiempo que varios microbios patógenos para el hombre, y de diferentes virus en particular, se encuentran presentes en aguas residuales. Esto ocurre, fundamentalmente, porque el patógeno se elimina en los fluidos corporales durante una infección activa, incluso días antes de manifestar algún síntoma, y aun en los pacientes asintomáticos. Y de ahí pasa a los inodoros, a las bachas de baños y de cocina o lavanderías, durante la higiene personal, o la limpieza domiciliaria de diferentes elementos”, comentaron los especialistas a Argentina Investiga.

“Sobre esa base, es importante mencionar que hay un cuerpo de evidencia que muestra que los coronavirus pueden detectarse en aguas residuales, y en particular el material genético (ARN o sus vestigios) de SARS-CoV-2, que ha sido encontrado en aguas residuales de los Países Bajos, España, EEUU y Francia, lo que indica que la presencia y la concentración del virus en aguas residuales sería un reflejo de lo que ocurre en cualquier comunidad. Es decir, que a través de un muestreo diario y representativo de las aguas residuales podríamos conocer la circulación diaria del coronavirus SARS-CoV-2 en la comunidad mendocina”, explicó Israel Vega, director del Laboratorio de Fisiología del Instituto de Histología y Embriología de Mendoza, IHEM-Conicet-Mendoza.

El especialista, que conduce esta investigación multidisciplinar, advirtió, además, que esta estrategia contribuirá a tener información comunitaria que hasta hoy no está disponible, porque la mayoría de las personas infectadas no son testeadas, o porque son asintomáticos, o presentan síntomas leves, sin descartar que los recursos de laboratorio y personal calificado del sistema de salud son limitados.

En un principio, el trabajo propone una investigación dirigida a las plantas de tratamiento “Campo Espejo” (que recibe aguas residuales del Este de Godoy Cruz, Capital y Las Heras) y “Paramillo”, (que las recibe del Oeste de Godoy Cruz, Guaymallén, Luján de Cuyo y Maipú). La recepción de ambas plantas de tratamiento es aproximadamente del 80% del total de influentes de Mendoza. Sin embargo, el enfoque podría proyectarse a otras plantas de tratamiento de la Provincia. El proceso también supone la posibilidad de inspección de algunas bocas de recolección (búsqueda corriente arriba) para monitorear geográficamente aquellos lugares o departamentos con mayor circulación viral.

Si este supuesto fuese correcto, según este estudio, podrían acompañarse con mayor precisión las políticas de aislamiento preventivo y obligatorio de la población. “En ese sentido, es importante aclarar que el estudio no cambiaría las políticas de aislamiento pero sí podría ayudar, en tiempo real, a saber cuándo endurecer o cuándo flexibilizar esas políticas en relación a la circulación del virus. Para ser más precisos, esta propuesta de seguimiento del SARS-CoV-2 en aguas residuales sería equivalente a estar mirando la comunidad con una lente de bajo aumento. Es decir, que se busca una mirada completa e integrada en torno a la circulación comunitaria de SARS-CoV-2”, ejemplificaron.

“Hasta ahora la estrategia epidemiológica del sistema de salud se centró en la identificación y el diagnóstico de SARS-CoV-2 en personas que regresaron del exterior (casos importados), así como en aquellas que tuvieron contacto directo con enfermos y fallecidos (familiares y personal médico-sanitario). Y, recientemente, se instauró el Sistema de Unidades Centinela COVID, que permite la pesquisa de SARS-CoV-2 en pacientes sintomáticos sin el antecedente de viaje o contacto con personas enfermas. Por analogía, estas estrategias serían equivalentes a mirar con una lente de mucho aumento, es decir, podemos identificar solamente los enfermos y asintomáticos que voluntariamente acceden al sistema de unidades centinela de la comunidad mendocina”.

Concretamente, los investigadores sostienen que la detección y el seguimiento en aguas residuales del material genético del nuevo coronavirus podrían representar una herramienta muy útil, temprana y comparativamente menos costosa para conocer la magnitud real de la circulación del virus en Mendoza. Además de aportar información que contribuya a adoptar políticas de Estado que ayuden a paliar la pandemia, sobre todo si se tiene en cuenta el tiempo que demanda la espera de un tratamiento o una vacuna.

Sobre el equipo de investigación multidisciplinario

Para poder abordar el estudio trabajan en equipo miembros de las Facultades de Ciencias Médicas, de Ciencias Exactas y Naturales, y de Filosofía y Letras, y de otros de institutos del Conicet (Instituto de Histología y Embriología de Mendoza, IHEM; Instituto de Medicina y Biología Experimental de Cuyo, IMBECU; e Instituto de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales, IANIGLIA). Y también participan profesionales de diferentes organismos provinciales como el Laboratorio de Virología y Biología Molecular del Hospital Central, el Departamento de Infraestructura de Datos Espaciales de la Municipalidad de Mendoza, el Departamento General de Irrigación – Dirección de Control de Calidad del Agua, el Instituto del Departamento General de Irrigación, DGI-Mendoza, y el Ente Provincial de Agua y Saneamiento, (EPAS)-Mendoza.

Además de contar con el financiamiento de Nación, el equipo confía en que organismos del Estado y el empresariado apoyen la propuesta y también se sume la ciudadanía.