Según un informe del año 2017, publicado por la Federación Internacional de Diabetes, la mitad de quienes viven con diabetes no lo sabe. En este sentido, los especialistas llamaron a prestar atención a los factores que predisponen a desarrollar diabetes, en esta oportunidad haciendo foco en uno en particular, la obesidad que demostró incrementar por veinte el riesgo de contraer diabetes tipo 21: “el sobrepeso y la obesidad representan una verdadera preocupación en el plano de la salud pública. Cada vez afecta a más personas, con múltiples consecuencias, como un incremento de las afecciones cardiovasculares, neurológicas, cáncer y, por supuesto, diabetes tipo 2”, aseveró el Dr. Alberto Cormillot, médico diplomado en Enfermedades Crónicas No Transmisibles.

7 de cada 10 casos de diabetes tipo 2 podrían prevenirse o demorarse si las personas prestaran más atención a ciertas conductas como tener una mejor alimentación, realizar actividad física y llevar una vida más activa.

“Debemos poner el foco en la prevención. Está claro que, con los ritmos actuales, hacerse el tiempo para realizar actividad física y comer sano puede parecer difícil. Sin embargo, cuando tomamos conciencia de que lo que está en juego es nuestra calidad de vida a largo plazo, podemos empezar a comprender la importancia de realizar pequeños cambios que nos encaminen hacia hábitos de vida más saludables”, destacó la Dra. Graciela Fuente, médica especialista en Nutrición, jefa de la Unidad de Nutrición del Hospital Durand.

Es importante la detección temprana de niveles elevados de glucosa en sangre, de manera de poder frenar a tiempo o demorar el desarrollo de diabetes tipo 2. Esto sólo se logra si la gente se realiza chequeos anuales de los principales factores de riesgo cardiovascular, que son análisis sencillos y disponibles en cualquier hospital o centro de salud.

El médico tratante indicará con qué frecuencia deben realizarse controles, pero deberán hacerlo particularmente quienes presenten factores de riesgo como sobrepeso u obesidad, tengan más de 40 años, cuenten con antecedentes familiares, hayan tenido diabetes durante el embarazo o hayan dado a luz a un hijo de más de 4 kilos al nacer, y quienes presenten síndrome metabólico (hipertensión, alteraciones en las grasas de la sangre, perímetro de cintura elevado, etc.).

“Debemos concientizar sobre esta condición tan prevalente los 365 días del año, sin necesidad de esperar al Día Mundial cada noviembre, aunque claramente representa una oportunidad inmejorable para llevar adelante iniciativas que llamen la atención de la comunidad y promuevan la medición de la glucemia y la visita periódica al médico”, explicó Cormillot.

La diabetes es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no puede producir insulina o cuando el organismo no la utiliza correctamente. La insulina es una hormona que permite que la glucosa en sangre pase a las células del cuerpo en forma de energía. Si no funciona correctamente, la glucosa se acumula en la sangre y con el tiempo puede ocasionar daños irreversibles en vasos sanguíneos, órganos y tejidos.

Las formas más comunes son la diabetes tipo 1 y la tipo 2. La primera se presenta, por lo general, en etapas tempranas de la vida (aunque puede comenzar a cualquier edad)  y no se puede prevenir aún. Como el organismo no produce insulina, ésta debe ser administrada todos los días. En cambio, la diabetes tipo 2, que es la más frecuente, en muchos casos se puede prevenir o demorar llevando una vida saludable. Afecta generalmente a mayores de 40 que presentan sobrepeso u obesidad y son sedentarios, observándose que la edad de comienzo va adelantándose, ya que existe diabetes tipo 2 en niños y adolescentes.