La Unidad de Trasplante Renal del hospital provincial Sor María Ludovica de La Plata realizó, en lo que va del año, ocho intervenciones en niños, niñas y adolescente con insuficiencia renal, que precisaban de la donación de un riñón para seguir viviendo y evitar extensas sesiones de diálisis.

De este modo, el 2018, se convirtió en el de mayor producción para esa Unidad pionera y única en su tipo en el sistema de salud bonaerense. Desde su apertura, en 2002, lleva efectuados un total de 93 trasplantes renales pediátricos, alrededor de 6 por año.

La creación de esta Unidad formó parte de la evolución del servicio de Nefrología del hospital de Niños platense, donde hoy se atienden más de 5 mil consultas por año. Allí, se realizan tratamientos de diálisis desde la década de 1980, en los 90 se sumó la hemodiálisis peritoneal pero los trasplantes debían derivarse al hospital Garrahan. Desde 2002 sumaron estas intervenciones de alta complejidad y comenzaron a dar solución a los pacientes en un hospital público provincial.

La Unidad de Trasplante, a cargo del médico Carlos Cobeñas, atiende alrededor de 500 consultas anuales. Los pacientes son menores de 18 años que, por diferentes causas presentan problemas en sus riñones, los órganos cuya función esencial es la producción de orina para eliminar sustancias de desecho, que resultan tóxicas para el organismo.

“En los pacientes pediátricos la insuficiencia renal terminal puede ocurrir por anomalías genéticas del árbol urinario, enfermedades quísticas o bien, como consecuencias de enfermedades adquiridas entre las que figuran el Síndrome Urémico Hemolítico o las patologías glomerulares”,  explicaron los jefes de nefrología, Javier Zalba y de la Unidad de Trasplante, Carlos Cobeñas.

En esa Unidad confluye el trabajo de varios servicios del hospital. Además de nefrología, participan en la atención de los pacientes pediátricos con indicación de trasplante renal, especialistas de urología, cirugía cardiaca, rayos y hemoterapia.

Recuperar infancia

El trasplante renal en niños, niñas y adolescentes es mucho menos frecuente que en los adultos. De hecho, explican los profesionales, “por cada 64 indicaciones de trasplante de riñón en mayores de 18 años, se registran cuatro casos pediátricos”. Sin embargo, “el número de prácticas realizadas por la unidad aumenta regularmente”, agregó Zalba y destacó que éste fue el año de mayor cantidad de procedimientos con 8 cirugías entre enero y julio.

En dos oportunidades, incluso, realizaron dos trasplantes en la misma jornada a partir de donantes cadavéricos; la última, en marzo de este año.

“Si bien son intervenciones complejas sobre un número reducido de pacientes, resultan imprescindibles para la sobrevida de quienes la necesitan”, explicó el especialista, y destacó que la búsqueda de todo el equipo profesional del Ludovica es “propiciar una vida plena para cada uno de los niños y niñas que se atiende en la Unidad”.

“En el 90 por ciento de los casos los trasplantes renales pediátricos son exitosos, y con los controles adecuados los chicos vuelven a tener una vida normal a los tres meses de la intervención. Ese es nuestro objetivo: que los chicos puedan volver a la escuela, revincularse socialmente, hacer actividad físicas, jugar y recuperar la vida que todo niño merece”, concluyó Cobeñas.