Un equipo de investigadores de la Universidad Nacional de La Plata pretende erradicar estas infecciones de la población local mediante acciones preventivas. El proyecto se implementa desde el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE), un organismo de doble dependencia UNLP – CONICET. Consiste en desarrollar actividades de prevención y realizar análisis gratuitos a la comunidad para combatir las parásitos que ocurre cuando la especie se aloja en el tracto intestinal del huésped.

La propuesta además incluye encuentros en establecimientos educativos, centros de salud, comedores comunitarios y hogares, en los que se intercambian saberes con los vecinos acerca de la biología y los modos de transmisión de los parásitos. La actividad también contempla la evaluación de la sanidad ambiental. En este sentido, se analizan muestras de materia fecal de mascotas, roedores urbanos, agua de consumo, suelo y hortalizas.

Las parasitosis intestinales pueden producir diarrea, vómitos, constipación, falta de apetito, síndrome de mala absorción de nutrientes y anemia. Graciela Navone, directora del grupo de investigación, explicó: “Se ofrece a las familias realizar un análisis voluntario y gratuito de materia fecal y escobillado anal para el diagnóstico de parásitos intestinales y una vez en el laboratorio, las muestras son procesadas mediante técnicas de concentración y análisis moleculares”.

En este sentido, Lorena Zonta, integrante del grupo de trabajo, contó que para relevar las características socio-ambientales de la población, los participantes del estudio parasitológico realizan encuestas semiestructuradas diseñadas por el grupo de investigación con el asesoramiento de técnicos y profesionales estadísticos.

Hasta el momento se han realizado estos estudios en diferentes poblaciones de provincias argentinas (Buenos Aires, Chubut, Corrientes, Entre Ríos, Formosa, La Pampa, Mendoza, Misiones, Salta y Tierra del Fuego). Entre los resultados obtenidos, las más frecuentes fueron aquellas causadas por parásitos unicelulares o protozoos, gusanos o helmintos.

Paola Cociancic, quien también forma parte del trabajo, detalló: “Con respecto a las muestras de materia fecal de mascotas, roedores y del ambiente (agua, suelo y hortalizas) se ha observado la presencia de parásitos de importancia zoonótica, es decir, aquellas especies parásitas propias de los animales que pueden afectar a la población humana”.

El análisis de las encuestas evidenció que las parasitosis están íntimamente relacionadas a un saneamiento ambiental deficiente, tales como contaminación fecal del ambiente, falta de agua potable y cloacas; hábitos higiénicos inadecuados de la población -no lavarse las manos, comerse las uñas- y fundamentalmente el limitado acceso a la información sobre los factores que afectan la salud desde el punto de vista de la sanidad humana, animal y ambiental.

Las investigadoras del CEPAVE aclararon que los resultados parasitológicos de niños y adultos se transmiten a las familias a través de certificados individuales que incluyen la metodología aplicada y las especies parásitas diagnosticadas. También elevan informes técnicos a las autoridades gubernamentales, escolares y del área de salud con los resultados a diferentes escalas (poblacional y ambiental).

De este modo, el estudio de las parasitosis intestinales se aborda de manera integrada, contemplando aspectos epidemiológicos y socio-culturales, que permiten el diseño y planificación de programas sanitarios que contribuyan a mitigar los efectos adversos de las parasitosis y a mejorar la calidad de vida de la población.