La Sociedad Argentina de Oftalmología (SAO) presentó, en el marco del Congreso Conjunto de Oftalmología (CCO) 2018, su Relato Anual “Ojo Seco: ¿de dónde venimos, dónde estamos, adónde vamos?”. La ponencia tuvo lugar en el salón Auditorio del hotel Sheraton Hotel & Convention Center de la ciudad de Buenos Aires y los oradores fueron el Dr. Alejandro Aguilar y el Dr. Alejandro Berra. La coordinación de la mesa estuvo a cargo del Dr. Gustavo Galperín.

El primero en exponer, como relator, fue el Dr. Alejandro Aguilar. Comenzó haciendo un recorrido temporal de la patología, desde sus orígenes en el año 1500 a.C, donde se encuentra una referencia a la xerosis en los Papiros de Ebers, pasando por la evolución de su estudio y recorriendo algunos hitos en la investigación del ojo seco.

Aguilar destacó tres descubrimientos que tienen lugar a lo largo del siglo XX: el test de Schirmer, considerado por Aguilar como el primer hito en la historia de la investigación de la patología, la prueba del rosa de Bengala y la prueba de diagnóstico Break Up Time, establecida por Mishima en la década de 1960 y que se sigue usando en la actualidad.

A este período histórico, donde se realizaron avances determinantes y se establecieron métodos de estudio del ojo seco, Aguilar lo denominó como “la primera ola”. “Este período de la investigación de la patología duró hasta 1990, y nosotros fuimos testigos y nos subimos a esa ola”, dijo el profesional, que también hizo mención a una “segunda ola” cuyo comienzo situó en 2007 a partir de los conceptos propuestos en el informe DEWS.

“Desde esa fecha hasta hoy, todos los trabajos publicados sobre ojo seco hacen hincapié y se estancan en el ojo seco evaporativo, y nosotros creemos, por nuestra experiencia, que en la actualidad los cuadros de ojo seco son, en más del 80 por ciento de los casos, mixtos, por eso a esta ola no nos queremos subir”, expresó Aguilar.

Luego, Aguilar se explayó los distintos tipos de diagnósticos y los equipos que hay en el mercado para llevarlos a cabo. Evaluó, comparó y explicó el funcionamiento y usos de algunos equipos y hasta dio algunos consejos sobre la conveniencia de invertir en uno u otro modelo de acuerdo al tipo de trabajo que desarrolle cada profesional.

Aguilar abordó también el tema de los tratamientos. Hizo mención a cinco, sobre los cuales se detuvo en algunos detalles y particularidad de cada uno: tratamiento sustitutivo, tratamiento estimulante, tratamiento trófico y tratamiento inmunomodulador.

Seguidamente, el profesional hizo referencia a los implantes actuales, con los que no se mostró partidario de usarlos, y destacó la mejor eficiencia de los lentes de contacto.

Aguilar cerró su presentación comentando acerca de nuevas terapias con las que se está investigando. Habló puntualmente de nuevos medicamentos como el aceite de cannabis y dijo que se encuentran trabajando junto con el INTA y Conicet y que pronto podrán arribar a los primeros resultados y evaluaciones de las investigaciones que están realizando.

Las palabras finales estuvieron dirigidas a sus colegas, puntualmente a su vínculo con los pacientes. Dijo que no hay que olvidar que “lo que nosotros estamos manejando es una patología crónica, con lo cual lo más importante es que tratemos al paciente y no tanto a la enfermedad, quiero decir, debemos estar al lado del paciente, debemos acompañarlo, hablar con ellos, explicarles, porque todo esto contribuye con la efectividad del tratamiento que estemos empleando”.

Luego fue el turno del Dr. Alejandro Berra, quien intervino como co-relator. Su presentación se denominó “Ojo Seco 2020: 20 preguntas y 20 respuestas en 20 minutos”.

A partir de una serie de preguntas, Berra complementó algunos de los temas abordados anteriormente por su colega y cuestionó también algunos conceptos y definiciones establecidas sobre la investigación y los tratamientos de la patología.

Berra comentó la definición sobre ojo seco realizada en el marco de la Dry Eye Work Shop 2017 (DEWS II), que giró básicamente en torno a la osmolaridad lagrimal, y cuestionó la novedad de este abordaje de la patología ya que hay antecedentes desde hace varias décadas atrás sobre esta temática.

Berra comentó que él, junto con el Dr. Aguilar, ya venía trabajando en la relación de la hiperosmolaridad, ojo seco y el fenotipo metaplásico desde hace 25 años. Por eso se preguntó: “¿Es algo nuevo la hiperosmolaridad? Puede haber sido la estrella de la fisiopatología del año pasado? La verdad es que yo creo que no”.

Y siguiendo la línea de lo anterior, Berra cuestionó también que se haya presentado como novedad en el DEWS II el vínculo entre hiperosmolaridad, ojo seco y la producción de citoquinas proinflamatorias.

Para confirmar sus críticas, Berra se explayó sobre algunos casos con los que ejemplificó sus opiniones y cuestionamientos al DEWS II

Berra cerró sus conclusiones diciendo que “hace 25 años propusimos con Alejandro Aguilar que la hiperosmolaridad estaba involucrada en el desarrollo de ojo seco. Hoy proponemos un tema nuevo: el estudio de células dendríticas y polarización de macrófagos, M1 y M2, para entender la fisiopatología del ojo seco y desarrollar nuevas propuestas terapéuticas previas a la presencia de la inflamación”.