El Ministerio de Salud de la Nación (MSal) junto a la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y representantes de reconocidas sociedades científicas instan a cumplir con el esquema de vacunación, medida clave para evitar nuevos casos de la enfermedad. Los niños de entre uno y cuatro años deben contar con una dosis de la vacuna doble o triple viral, mientras que los niños mayores deben recibir dos dosis. La vacuna contra sarampión forma parte del calendario de vacunación nacional, siendo gratuita y obligatoria.

El sarampión es una enfermedad viral, muy contagiosa. Según cifras de la Organización Panamericana de la Salud, “antes de que la vacuna se introdujera en 1963 y se generalizara su uso, cada 2-3 años se registraban importantes epidemias de sarampión que llegaban a causar cerca de 2,6 millones de muertes al año. La intensificación de las actividades de vacunación ha influido de forma decisiva en la reducción de las muertes por sarampión.

Se estima que entre 2000 y 2016 la vacuna contra el sarampión evitó 20,4 millones de muertes. A nivel mundial, las defunciones por sarampión han descendido un 84%, pasando de 550.100 en 2001 a 89.780 en 2016.” Pero a pesar de esta  notable reducción en el último tiempo, el sarampión sigue siendo un problema de salud pública dado que en la actualidad siguen observándose muertes por esta enfermedad y uno de cada diez casos se internan debido a las complicaciones.

En función de la situación epidemiológica actual, el MSal emitió las recomendaciones para los viajeros y equipo de salud al que suscribieron especialistas de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Comisión Nacional de Inmunizaciones (CONAIN), Comisión Nacional para la Eliminación del Sarampión, la Rubéola y Rubéola Congénita en Argentina, Sociedad Argentina de Infectología (SADI), Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (SLAMVI), Sociedad Argentina de Pediatría (SAP), Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), entre otras. Este documento recomienda:

  • Realizar acciones de investigación y seguimiento de los contactos a fin de identificar el caso primario.
  • Sensibilizar al sistema de vigilancia para la pronta captación de los casos sospechosos de enfermedad febril exantemática (EFE – fiebre y exantema), tanto en los efectores del sistema público, privado y de la seguridad social.
  • Mantener las recomendaciones actuales de vacunación con esquemas acordes a edad y antecedentes vacunales.
  • Reforzar la necesidad de tener esquemas completos tanto en niños como en adultos así como entre integrantes de los equipos de salud. Resulta prioritario entender que las recomendaciones de vacunación, de ser necesario, serán reevaluadas de acuerdo al contexto epidemiológico para la adopción de otras medidas por parte de las autoridades sanitarias.

El sarampión es una enfermedad transmitida por un virus de la familia de los paramixovirus y normalmente se suele transmitir a través del contacto directo y del aire. El virus infecta el tracto respiratorio y se extiende al resto del organismo.

El primer síntoma del sarampión suele ser la fiebre alta, que comienza unos 10 a 12 días después de la exposición al virus y dura entre 4 y 7 días. En la fase inicial de la enfermedad el paciente puede presentar tos, ojos llorosos y rojos, y pequeñas manchas blancas en la cara interna de las mejillas. Tras varios días, aparece una erupción rojiza en la piel, generalmente en el rostro y la parte superior del cuello, que se extiende en unos 3 días, acabando por afectar a las manos y pies. El intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema oscila entre 7 y 18 días (media de 14 días).

Fuente: gacetilla de prensa