El relevamiento también mostró que 6 de cada 10 (59%) dejaron de hacer alguna actividad a partir del diagnóstico, siendo las más comunes la actividad física, los quehaceres en el hogar y hasta el propio trabajo. Las principales razones esgrimidas fueron que su estado de salud no se los permitía y, en menor medida, que su médico no se los recomendaba.

Estas y otras conclusiones surgen de una encuesta realizada por IPSOS con el patrocinio de Pfizer a distintas ONGs, que se presentó en el marco del Día Mundial Contra el Cáncer, que se conmemoró el 4 de febrero. Los datos estadísticos y porcentuales aquí volcados surgen del informe de resultados “Impacto del diagnóstico de cáncer de mama metastásico” elaborado en base a los datos obtenidos en dicha encuesta.

“Entre los objetivos que inspiraron la realización de esta encuesta, se destaca recabar información sobre el impacto que tiene la condición sobre la vida cotidiana de las mujeres, incluyendo preguntas específicas sobre las actividades que realizan, el apoyo que reciben, los cambios que notaron, su situación laboral y familiar, y la carga económica que supone la enfermedad”, remarcó Marta Mattiussi, presidenta del Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (MACMA).

En cuanto a los aspectos que cambiaron a raíz de la enfermedad, hubo comentarios dispares. En el polo positivo, el 16% aseguró vivir más intensamente el día a día, disfrutar y agradecer con cada despertar, y el 12% comentó que mejoró su relación con la familia y los amigos. 1 de cada 4 (26%) comenzó a hacer una actividad nueva, como comer más sano, realizar algún deporte o meditar. Por su parte, en la contrapartida, 1 de cada 5 (19%) afirmó estar deprimida, triste o sin ganas de hacer nada.

La mayoría de las participantes del sondeo tenía menos de 5 años de diagnosticada la enfermedad (75%), el 77% había recibido quimioterapia, el 75% cirugía de mamas, el 62% radioterapia, el 47% terapia hormonal, el 18% terapia dirigida y el 17%, otros tratamientos. Cuando se les preguntó cómo se sintieron al recibir el diagnóstico de cáncer de mama metastásico, el 38% respondió ‘asustada’, el 12% ‘deprimida’, un 11% ‘enojada’ y el 6% ‘confundida’. Solo el 19% se mostró ‘optimista’.

“Un dato que nos sorprendió fue que el 70% no contaba con apoyo psicológico y solamente el 13% había acudido a alguna asociación de pacientes. La información, cuidado y sostén que pueden brindar este tipo de actores son fundamentales para el bienestar de las pacientes, por eso es importante que se acerquen a alguna asociación que seguramente les brindará apoyo, contención y recomendaciones para llevar mejor su enfermedad”, agregó la Sra. Mattiussi.

La mitad de las pacientes encuestadas (49%) manifestó que su relación con la familia cambió desde el momento del diagnóstico, siendo el 86% para bien y el 14% para mal. Las parejas y los hijos fueron de quienes afirmaron recibir mayor soporte. En cuanto al tiempo que demoraron en comunicar el diagnóstico a sus allegados, mientras que el 85% lo hizo con sus familiares en forma inmediata, 6 de cada 10 demoraron más de un mes en compartirlo con sus jefes y compañeros de trabajo.

Finalmente, cuando se les preguntó sobre sus principales preocupaciones, la evolución de la enfermedad inquietaba al 54% y el cuidado de la familia al 36%, mientras que se reportaron diversas inquietudes vinculadas al tratamiento, como por ejemplo sus efectos secundarios (20%), posibles cambios en su aspecto físico (19%) y no poder pagar los medicamentos (18%).

“Este tipo de investigaciones son muy interesantes porque nos permiten contar con datos sobre cómo viven su enfermedad las pacientes argentinas, y a partir de allí se nos genera el desafío de enfocar nuestros esfuerzos en las cuestiones que más les preocupan”, completó Diego Paonessa, Director Ejecutivo de LALCEC.