Un estudio realizado por el Servicio de uveítis del Hospital Oftalmológico Santa Lucía de la Ciudad de Buenos Aires y presentado recientemente en el Congreso Conjunto de Oftalmología, observó que existe una importante proporción de pacientes, cerca del 33%, que demora la consulta hasta más de 3 meses. Esto dificulta el diagnóstico precoz y reduce las posibilidades de realizar un tratamiento oportuno. También se observó una alta proporción de pacientes que manifestaron antecedentes de episodios anteriores. “Es muy importante lograr una derivación temprana al especialista para facilitar el diagnóstico y tratamiento precoz y reducir la morbilidad ocular” afirmó el Dr. Pablo Franco, Médico del Servicio de Uveítis del Hospital Oftalmológico Santa Lucía, uno de los autores del estudio y Miembro del Grupo Argentino de Uveítis (GAU).

Existe un momento en el que, si la persona es diagnosticada, tiene mejores probabilidades responder al tratamiento. Los especialistas lo llaman “ventana de oportunidad del tratamiento”, refiriéndose a las dos o tres primeras semanas siguientes al inicio de la inflamación. “Es el momento inmediatamente posterior al inicio de la enfermedad, momento en el que aún no se sabe bien qué la produce. Si la persona es diagnosticada dentro de este período hay mejores posibilidades de tratarla y evitar complicaciones en el futuro” afirma el Dr. Franco, quien además agrega: “El éxito del tratamiento de la uveítis depende en gran medida del diagnóstico temprano y el inicio rápido del tratamiento. El tratamiento correcto, más allá de reducir molestias y dolores, evita la recurrencia y esto es fundamental ya que con cada recurrencia crecen las posibilidades de tener complicaciones”.

La falla o retardo en el diagnóstico, tratamiento y controles insuficientes son una causa importante de discapacidad visual y ceguera potencial. Como consecuencia, el paciente puede presentar complicaciones como: glaucoma, cataratas, desprendimiento de retina, edema macular y membrana neovascular, las cuales llevarán a una pérdida de visión transitoria o permanente (ceguera). La inflamación intraocular puede generar complicaciones en más de la mitad de los casos, ocasionando un déficit visual severo en el 35% de los pacientes afectados.

La pérdida de visión causada por la inflamación y/o por sus complicaciones, aumentará los costos de la enfermedad para el paciente, su obra social y el sistema de salud. Estos costos serán directos como más medicación, más tiempo de tratamiento, cirugías, interconsultas con otros especialistas y costos indirectos como lucro cesante, disminución en la productividad, pérdida de habilidades y capacidades para conducir, leer y escribir. Esto puede causar en el individuo un retiro laboral anticipado.

Entre los principales síntomas se encuentran la “disminución de la visión, ojo rojo, fotofobia, visión de flotadores o neblinas en el ojo, y dolor en el globo ocular” enumera el doctor Franco. Pese a que las molestias del ojo son fácilmente reconocibles, la consulta a veces no es inmediata, lo que retarda el inicio del tratamiento cuando la inflamación ya está avanzada. “Lo que sucede muchas veces es que si bien el paciente reconoce el malestar tarda en ir a la consulta con el profesional médico. Incluso, muchos acuden a un médico generalista, que lógicamente no está entrenado en esta patología, motivo por el cual el diagnóstico y tratamiento puede demorar su inicio” agrega el Dr. Franco. “A veces se llega tarde a la consulta porque los síntomas pueden confundirse con otras molestias como ojo seco, conjuntivitis, o mismo cansancio y dolor de cabeza después de un día de trabajo” sintetiza.

El estudio demostró que el motivo de consulta más frecuente de estos pacientes que luego fueron diagnosticados con uveítis, fue la disminución de la agudeza visual, en el 63,9% de los casos, ojo rojo (23.8%), dolor (5.7%) y miodesopsias (visión de flotadores o neblinas en el ojo) (4.9%).

En este sentido es importante el rol del paciente. “Que la gente conozca los síntomas va ayudar a que cuando sientan alguna de estas molestias sepan que, más allá de la visita al médico clínico, debe consultar con un médico oftalmólogo, quien a su vez lo derivará con un especialista en uveítis” comenta el Dr. Franco.

Enfermedad y tratamiento

La uveítis es una inflamación de la parte interna del ojo que causa malestar y dolor en el paciente. Existen dos grandes grupos: las uveítis infecciosas y las autoinmunes (o no infecciosas). Las primeras son difíciles de diagnosticar, pero su tratamiento es más rápido. Las autoinmunes son más complejas a la hora de tratarlas y pueden volverse crónicas. Dependiendo de a qué parte interna del ojo afecte se subdividen en: anterior, intermedia, posterior y panuveítis.

A nivel global, entre 20 y 50 personas en el mundo por cada 100 mil habitantes tienen uveítis. Si bien no existe un registro que certifique la cantidad de afectados en nuestro país, si se extrapolan estos datos globales serían cerca de 20 mil personas.  Se presenta en una edad en la que los pacientes están en el período más activo de su vida profesional y laboral. Entre el 70 y 90% de los casos sucede entre los 20 y 60 años de edad, y en la mitad de los pacientes se inicia entre la tercera y cuarta década de la vida.

Esta enfermedad tiene tratamiento y en muchos casos se logran disminuir los síntomas y mejorar notablemente la calidad de vida del paciente. Si bien por el momento no existe una cura para esta enfermedad, existen nuevas opciones terapéuticas para acompañar a los pacientes. “Los tratamientos biológicos actúan más específicamente y logra en un alto porcentaje disminuir la inflamación ocular” comenta La Dra. María Julieta Cesari, Médica del Servicio de Uveítis del Hospital Oftalmológico Santa Lucía, coautora del estudio, quien además agrega: “El objetivo del tratamiento siempre es mejorarle la calidad de vida al paciente, evitar o disminuir cuanto sea posible las molestias y controlar la salud del ojo a lo largo de los años. Trabajamos para acompañar a todos los pacientes, aún a aquellos que hayan logrado remisión de su uveítis, debiendo controlarse toda su vida”.

Sobre el estudio

El objetivo del estudio fue analizar las causas y características de los casos de uveítis atendidos en el servicio de uveítis del Hospital Oftalmológico Santa Lucía de la Ciudad de Buenos Aires. Se analizaron las historias clínicas de los pacientes que fueron atendidos por primera vez en el servicio durante el período comprendido entre el 1 de abril de 2016 y el 28 de febrero de 2017. Para la clasificación se utilizaron los criterios Standardization Uveitis Nomenclature for Reporting Clinical Data (SUN). Un total de 125 pacientes fueron atendidos durante los 11 meses de estudio.

Principales resultados
  • La edad media de los pacientes fue de 40 años, siendo 49,2% mujeres y 50,8% hombres. Los pacientes en edad pediátrica fueron evaluados en el servicio de oftalmopediatría del hospital pero no fueron incluidos en este estudio.
  • El motivo de consulta más frecuente fue la disminución de la agudeza visual, en el 63,9% de los casos. Los pacientes también consultaron por ojo rojo (23.8%), dolor (5.7%) y miodesopsias (visión de flotadores o neblinas en el ojo), (4.9%).
  • El tiempo de evolución desde el inicio de los síntomas hasta la consulta en el centro terciario de referencia fue de más de 1 mes en 53.4% de los pacientes y mayor a 3 meses en el 32.9% de los casos.
  • El 35.9% de los pacientes manifestaron antecedente de episodios anteriores.
  • La localización anatómica más frecuente fue la uveítis posterior (51.9%), 32.7% fueron uveítis anteriores, 5.8% panuveítis y 4.8% uveítis intermedias. 52.8% de los casos fueron de etiología infecciosa.
  • El ojo afectado fue derecho en 39.8%, izquierdo en 44.1%, y se observó afectación bilateral en 16.1%.