Esta investigación, que analizó cómo se modificó la conducta de la población en lo que respecta a la concientización del ataque cerebrovascular considerando 5 investigaciones realizadas entre 2011 y 2017, halló que si bien cada vez son más las personas que reconocen los factores de riesgo de ACV, aún hay un alto porcentaje (40%) que no sabe cómo reaccionar o qué hacer frente a los síntomas.

En cuanto al primer punto, que para los especialistas reunidos en la cumbre es la buena noticia, en comparación con 2011, aumentó el conocimiento de las causas o factores que intervienen en un ACV, porque la población de personas que las desconoce descendió del 20,4 al 12,9%.

En este sentido, cada vez son más las personas que identifican a la diabetes y la mala alimentación como causa del ACV; mientras que la hipertensión sigue ostentando el primer lugar entre los factores que la población reconoce como de riesgo (39%), seguido por el estrés (34,6%) y el tabaquismo (16,4%).

Otro dato para destacar es que aumentó casi en un 90% el reconocimiento de las arterias tapadas como una de las causas que también pueden desencadenar un ataque cerebrovascular. Esto, junto a la noción sobre los riesgos del sedentarismo representa un elevado incremento en la concientización de la población desde el 2011 hasta hoy.

Adicionalmente, también es mayor la cantidad de gente que reconoce al aneurisma cerebral como causa de ataque cerebrovascular (de 0,6% en  2011 “versus” 1,5% en 2017).

Sin embargo, a los especialistas reunidos en la cumbre les preocupa especialmente que el 40% de los encuestados no sepa cómo reaccionar frente a los síntomas de alarma, y por eso resulta vital continuar trabajando para incrementar el conocimiento del ACV. Por ejemplo, el 61,2% contestó que llama a emergencias o va a una guardia, mientras que el 22.1% espera una hora y recién ahí decide si el síntoma persiste. Sólo 12.4% llama a su médico inmediatamente.

“Se sabe que cada 4 minutos una persona sufre un ACV. A lo largo de la vida 1 de cada 6 personas padecerán un ACV. Su incidencia ha ido cambiando en los últimos años, y entre 2002 y 2012 la mortalidad por un ACV se redujo 36% en USA según los datos de la American Stroke Association. No obstante, el gasto en el tratamiento de la salud cerebro-vascular se espera se incremente dramáticamente en los próximos años debido al aumento y envejecimiento poblacional. Por eso, tenemos que trabajar en la detección de las señales de alerta del ACV”, explicó el Dr. Pedro Lylyk, Presidente de FENERI.

La investigación “Evolución del conocimiento sobre causas y señales de ACV en la población porteña”, un estudio comparativo y cuali-cuantitativo, fue presentada por la Fundación para el Estudio de las Neurociencias y la Radiología Intervencionista (FENERI), en el marco de la “Cumbre del ACV en Buenos Aires. Educación DEL ACV EN EL SIGLO XXI” y como parte fundamental de su trabajo por la concientización sobre las causas y factores que llevan al ACV.

Más conocimiento, más concientización

Los resultados se presentaron, en línea con el Día Mundial del ACV que se celebrará el 29 de octubre y en el marco del mencionado encuentro médico, que se llevó a cabo el 25 de este mes, y contó con la organización de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires, la Dirección Médica de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación y la Asociación Argentina de Ataque Cerebral.

Siguiendo con los resultados del trabajo “Evolución del conocimiento sobre causas y señales de ACV en la población porteña” que tomó en cuenta análisis realizados en 2011, 2013, 2014, 2015 y 2017 sobre una base de 600 personas, el cerebro fue identificado por el 85% de los encuestados como el órgano que afecta el ACV; aunque aumentó la noción de que en realidad también puede afectar a todo el cuerpo.

Respecto a los signos a los que hay que prestar atención y que deberían provocar la consulta, tanto las dificultades en el habla como las cefaleas, el adormecimiento de los miembros, el vértigo y los mareos y la pérdida de orientación y conocimiento, entre otros, crecieron respecto a años anteriores.

Finalmente, cabe señalar que el 68,2% de los encuestados contestaron sí a la pregunta sobre si es posible recibir tratamiento y recuperarse plenamente tras ser víctima de un ACV.

Si bien los resultados del análisis son sumamente alentadores, en especial tomando como referencia años anteriores, para los especialistas aún falta que la población tome conciencia ante determinados llamados de atención. Por ejemplo:

  • El 50% de los encuestados no reconocieron el dolor de cabeza súbito y de mayor intensidad como un síntoma que amerite actuar con rapidez.
  • El 30% no hace nada si de pronto no puede mover el brazo derecho.
  • El 35% no hace nada si manifiesta repentina pérdida de coordinación.
  • Continúa habiendo un desconocimiento en los factores y mortalidad que pueden llevar a una mujer a tener un ACV.
  • Para la mayoría de ellas la principal causa de muerte sigue siendo el cáncer de mama (53,4%) y sólo el 18% reconoce al ACV (aunque esta cifra creció mucho porque en 2015 apenas alcanzaba el 6,2%).

“Ratificamos que es responsabilidad de todos colaborar en la educación de los síntomas y los riesgos de padecer un ACV, en la difusión de la importancia en su prevención y en la necesidad de una terapéutica lo más precoz que sea posible para disminuir la mortalidad y sus secuelas a su menor expresión”, aseveró el Dr. Pedro Lylyk.