Durante la entrevista con Comunicar Salud, Ginés Gonzáles García habló sobre el futuro global y nacional en materia de innovación y financiamiento; la Cobertura Universal de Salud; la creación de una Agencia de Evaluación de Tecnología en Salud; el precio de los medicamentos; las patentes; y cuáles deberían ser los ejes de una política nacional de medicamentos. 

– La charla que abre las 27º Jornadas Nacionales y la 26º Internacional de AES 2017 será una ponencia suya bajo el título “Medicamentos e Innovación Tecnológica, ¿quién pagará la cuenta?”. ¿Qué pasará con la financiación de la innovación?
Son dos cosas, primero el ritmo innovativo tiene hoy una velocidad mayor que la que tuvo siempre en la historia. Heráclito decía que nada es permanente más que el cambio, o sea que 500 años antes de Cristo ya se hablaba de esto, aunque nunca se pensó que ocurría con la velocidad de ahora.
Es decir, la innovación hoy en tecnología es mucho más rápida que en cualquier otro sector, un año innovativo significa una cantidad de nuevos conocimientos que se traducen en procedimiento y sobre todo en flamantes moléculas o medicamentos. Esto en realidad es muy útil, porque es un beneficio para la humanidad.
Pero la privatización del conocimiento, que significa nuevas patentes, genera monopolios en cuanto a las tecnologías y los medicamentos, cuyos precios son impagables. No solo para los individuos sino ya para los sistemas en todo el mundo. Un reciente caso es la heptaitis C, donde evidentemente surge una erosión de cualquier financiación y genera una crisis. El tema de la financiación es un problema en el mundo entero.
La industria de la salud a nivel global es la más importante. Desde el punto de vista sectorial, se lleva el 10% del PBI mundial, lo cual podría no ser malo, ya que el mundo en los últimos 50 años ha sido muy exitoso económicamente, no solo en los países desarrollados. El PBI mundial creció seis veces en el último medio siglo.
Pero dentro de eso, el gasto en salud se incrementó más rápido. Pasó de ser el 3% del PBI al 10% y el pedazo que más rápido crece es la innovación y la tecnología. Entonces, los medicamentos como parte sustancial vienen creciendo más rápido que nada, sobre todo los biológicos. Este tipo presenta dificultades mayores respecto a su estabilidad, en cuanto a procesos y fabricación.
Pero lo que decía antes, de ninguna manera eso justifica los costos, que pueden resolverse de dos maneras. Una es conseguir más dinero, cosa que ha tratado de hacer el mundo entero; o trabajar de una manera distinta para que el precio no sea tan caro.
Ese es el dilema y el centro de toda la discusión que vamos a tener, escuchando las voces en este congreso, que hace tantos años llevamos a cabo. En este marco, darán su opinión los financiadores, la propia industria, los usuarios, etc. Siempre buscando que a partir del intercambio se genere una alternativa de solución. Ese es el objeto de la convocatoria, del titulo y de la intensión.
Nosotros como país claramente tenemos un espíritu altruista para financiar  todo para todos, pero no se dice claramente de dónde va a salir la plata. Entonces, de ahí las leyes, luego las decisiones de la justicia, que son: provéanse, páguese y nunca tenemos la mirada del otro lado sobre la financiación. Es complicado.

– ¿Cómo ve el panorama de innovación a nivel local?
Argentina está en un momento delicado pero además ante un riesgo muy grave, que todavía no ha tenido una reacción. Y es lo que está planteando el Gobierno nacional con respecto a la disminución de los aportes patronales para salud y para el sistema previsional. En este último no me meto, pero en salud sí sé lo que significaría.
Hoy se financia con lo que pone tanto el empleado como el empleador. El sistema de obras sociales argentino, hoy es la columna vertebral de la salud. Representa el 70%, considerando a las obras sociales provinciales, las gremiales, PAMI, las universidades y los pre pago. Porque el 90% de la población de las pre paga proviene de las obras sociales a las que le sacaron el aporte.
Entonces, imagínese que van a tomar una medida que complica al 70% de los argentinos en el tema quizás más crítico. Me parece que no se puede hacer sin una discusión muy profunda o sin decir cómo seguimos, qué vamos a dejar de hacer en salud, cómo seguir, cómo proveer o limitamos, en el marco de una cuenta que ya en sí misma esta muy exigida.
Sobre todo porque uno no tiene los reaseguros que hay en otros países, donde el sector público pueda cubrir esto, sino que está pasando uno de los peores momentos de su historia, quizá el peor. Yo hablo con directores de hospitales, son alumnos nuestros, a las crisis fiscales de las provincias, se le suma el abandono de los planes nacionales como el Remediar o el Nacer.
Todos esos programas que están tan castigados, significan una cuestión adicional de falta sobre sectores que ya venían golpeados. El Estado nacional se ha retirado a través de los programas con los cuales convergían a ayudar a las provincias.

– Pero existe la Cobertura de Salud Universal (CUS), lanzada por el Ministro en agosto de 2016…
¿Qué es el CUS? Nadie lo puede explicar, no hay un documento aún después de habérselo  hecho anunciar, varias veces, al Presidente y después haberle cambiado el nombre a programas que andaban bien como el Remediar y ponerle CUS.
Esto como mínimo es una grosería. Es una cosa ignota, que no figura en el presupuesto; considerando también que este año el presupuesto para salud es menor que el de 2016; la plata que le sacaron al fondo de las obras sociales, los famosos 8.000 millones que nunca dijeron dónde los pondrían y cuándo lo van a poner, tampoco figuran en el presupuesto.
En verdad la Cobertura Universal no pasa de ser un nombre vacío de contenido, que además no es original porque lo viene usando la OMS. Por eso no puedo hablar del CUS, porque en realidad es la nada.

– Retomando el tema de la innovación, ¿cuán importante es, en función de eso, que se cree rápidamente una Agencia de Evaluación de Tecnología en Salud?
Creo que es una necesidad del país, la tienen muchos países, esto estaba planteado en algunos documentos. Me acuerdo que nosotros antes de irnos ya también lo planteamos, pero no tuvimos apoyo. Después viene la pregunta sobre qué tipo de agencia y cómo construye consenso.
Muchas de ellas no pueden ser vinculantes, es difícil por la división de poderes que tiene la Argentina. En Inglaterra, si algo es aprobado por NICE, cualquiera de los trust que atienden el grupo de poblaciones tienen que incorporar esa innovación. Pero si no la aprueba, no se incorpora y además la población no tiene derecho a reclamar.
Vuelvo a decir, la agencia de evaluación es un instrumento necesario y útil pero con esto no solucionamos el problema. Lamentablemente, el proyecto no ha sido sostenido con fuerza por el Ejecutivo y ahora está dormido.

– ¿Cree que saldrá por decreto?
¿Por qué saldría por decreto? Si estamos en democracia, cómo no pueden ir a explicarlo y convencer en el marco del organismo pertinente. Esta es una especie de coartada, como si alguien les hubiera dicho “no” a la agencia. El Ejecutivo dejó de ir a las audiencias en el Senado, de mantener el interés,  esto tiene que tener una cierta legitimación y consenso. No me parece que por decreto sea la manera de parir una institución que tiene que regular nada menos que cosas tan difíciles.

– En el panel habrá financiadores hablando del tema medicamento, entre ellos el titular del PAMI, que impulsa la compra conjunta de ese organismo con otros del Estado nacional y provincial, ¿la medida servirá para frenar los precios?
Usar el poder de compra del Estado y la seguridad social siempre es bueno para mejorar los precios. Pero hay que ver cómo se hace, porque por un lado tienen una política muy débil del Ministerio central con respecto a la compra de medicamentos. Con lo cual no solo es una licitación conjunta, una política de medicamentos es mucho más que una licitación conjunta. Pero yo creo que el poder de compra conjunto, como en todos lados, da mejores resultados desde el punto de vista económico. Pero no es fácil, la idea me parece buena.

– El cierre del encuentro se titula “Hacia la conformación de una política nacional de medicamentos”, ¿cree que ese proceso está en marcha o debe iniciarse de cero? ¿Sobre qué ejes debería fundarse?
No, no hay ninguna política nacional de medicamentos en marcha. Si el ministerio nacional deja dinero sin usar como pasó el año pasado y no compra medicamentos para la tuberculosis o el SIDA, yo no veo ninguna acción política en la cosa mínima.
Porque una política en ese sentido es mucho más que una compra de medicamento. Pero, por ejemplo, yo no sé, ni escucho una palabra, de que Argentina esté negociando 5 tratados internaciones en la Unión Europea. Todos sabemos que la propiedad intelectual es la columna vertebral de eso, entonces no es solo lo que haga la seguridad social, el Ministerio o la Cancillería, son muchas cosas que uno tiene que considerar conjuntamente en esto.
Fíjese el drama que significa el precio de los medicamentos para el sistema y prácticamente toda la operación tiene una configuración anterior: la Ley de Prescripción por Genéricos; el listado terapéutico; la sustitución; y el precio de referencia.
Si aplicaran el precio de referencia estoy seguro que bajaría rapidísimo el valor de los medicamentos, pero no lo aplican, ni lo exigen, me parece que es desidia como mínimo.

– ¿Cuáles deberían ser los ejes que funden una política nacional de medicamentos?Son dos: más competencia en precio, que está toda la configuración con las cuatro cosas que le dije antes, si se aplicara eso. Y la segunda: con los nuevo productos y su costos habría que trabajar en aspectos que van desde el poder de compra conjunto hasta presencia en los foros internacionales, tratando de buscar alternativas al tema patentes, que es absolutamente hegemónico hoy, a favor de los fabricantes.  Por ejemplo, una co financiación cuando al país le interesa una investigación en cierto producto.

– Entonces, ¿es fundamental el tema patentes?
En el caso de la salud es fundamental, de supervivencia. Como se están planteando los precios, en una especie de  gigantesca extorsión sobre los gobiernos, ya no es sobre los particulares o los seguros públicos.
Europa con el tema de la hepatitis C ha vivido escenarios muy complejos y un pedazo grande de la financiación de los sistemas europeos se esta yendo solo para pagar esa patología. Cuando por patología hay un medicamento, o dos, imagínese  lo que puede suceder a este ritmo innovativo.
Hoy hay mas de 200 monoclonales que están en fase final para ser aprobados, una vez que así sea, van a irrumpir en el mercado a un precio enorme. De hecho, Argentina esta gastando alrededor de 700 millones de dólares al año.

– Argentina ha llevado este tema al Mercosur, ¿con qué resultados?
Sí, en el Mercosur se viene hablando, desde hace muchos años, de hacer una cuestión conjunta. En algún momento hicimos mucha política con Brasil, como los países miembros más grandes y con características parecidas. Hoy es posible y necesario. Lo hace la Unión Europea y el Mercosur, los dos bloques.

– En la última edición del newsletter de Comunicar Salud publicamos una entrevista a Sánchez de León, presidente de la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos, quien habló sobre su objetivo de consolidar una red de laboratorios públicos. ¿Qué opina de esta iniciativa en función de regular el mercado?
Con eso no estoy de acuerdo. Un país con 170 empresas farmacéuticas de primera calidad en el mundo, lo que debe hacer es comprar bien. No fabricar. Entiendo que hay pasión y alguna experiencia, en ciertas provincias. Pero de ahí a hacer fabricar y ponerse a producir medicamentos para cubrir un programa que tiene 15 millones de pacientes y que está descubierto, no me parece que sea una buena política.
Podrá ser positiva para alguno de los que está sentado arriba de esos programas. Insisto, si tenemos 170 fabricas lo que tenemos que hacer es comprar bien. Las licitaciones que hacia Remediar, que ahora son por compras directas, eran a precios extraordinariamente bajos.
Muchas empresas no se presentaban porque, si lo hacían a precios tan bajos, desnudaban el que tenían en el mercado de las farmacias. No les gustaba dejar un testimonio de precios  tan bajos. Pero eso funcionó, entonces de ahí a suplantar una cosa que uno ya tiene, que es una inversión del país y hacer fábrica, gastar, poner empleados…

– Son laboratorios que ya existen…
Con ningún valor agregado y ninguna innovación, pero de todas maneras entiendo que hay una cosa pasional, que tampoco la podés destruir, pero decir que van a proveer a todo el sistema público me parece una irracionalidad. No me parece que sea un hecho trascendente.

– Para concluir y volviendo a las 27º Jornadas AES 2017, ¿cuál es la mayor expectativa?
Yo creo que en este sentido la presencia de todas las partes, financiadores, pacientes, fabricantes, etc., establece el debate en un país que tiene muy poca discusión y propicia la búsqueda de alternativas.
Nosotros estamos construyendo un escenario donde hablan todas las partes y eso me parece importante. No es solo lo nuestro. Lamentablemente, en la Argentina y, sobre todo en el área de la salud, hoy no hay ningún debate.

Para inscribirse en las 27º Jornadas Nacionales y las 26º Jornadas Internacionales de Economía de la Salud ingrese aquí.

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.