La “autodigestión” de restos celulares dañados u obsoletos protegería a las células del páncreas productoras de insulina frente al consumo de dietas desbalanceadas (ricas en azucares simples). Así lo revelaron investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) -con lugar de trabajo en La Plata y Ciudad de Buenos Aires-, quienes muestran que se trata de una estrategia efectiva de defensa del cuerpo frente a la ingestión de dietas no saludables.

El mecanismo, conocido como autofagia, permite a las células eliminar restos que ya no le son útiles.Ahora, investigadores que trabajan en Unidades Ejecutoras del CONICET, de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y de la Universidad de Buenos Aires (UBA) encontraron evidencia de que la autofagia puede ejercer un efecto protector de las células del páncreas productoras de insulina (células β) frente a la agresión de una dieta no saludable.

“El hallazgo sugiere que medicamentos que promuevan el desarrollo de la autofagia podrían ser útiles para prevenir y/o tratar la prediabetes y la diabetes tipo 2”, indicó uno de los directores del estudio, el doctor Juan José Gagliardino, del Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada (CENEXA), dependiente del CONICET y de la UNLP.

Tal como lo describe la revista “Clinical Science”, los investigadores indujeron el desarrollo de prediabetes administrando a ratas normales una dieta rica en fructosa (azúcar presente en las bebidas cola). Es una alimentación “similar a la que sigue gran parte de la población”, con un desequilibrio en la distribución de proteínas, grasas e hidratos de carbono, especialmente los de absorción rápida, aseguró Gagliardino.

“El trabajo sugiere la importancia de evitar el exceso de azúcar para prevenir el desarrollo de diabetes tipo 2, así como otros factores de riesgo cardiovascular, tales como la obesidad, el aumento de lípidos en sangre y la hipertensión arterial”, resaltó.

El estudio fue co-dirigido por la doctora María Inés Vaccaro, del Instituto de Bioquímica y Medicina Molecular (IBIMOL, CONICET-UBA). También participaron de este trabajo los investigadores Bárbara Maiztegui, Carolina Román, Héctor Del Zotto y Luis Flores, del CENEXA; y Verónica Boggio, Alejandro Ropolo y Daniel Grasso, del IBIMOL.

Fuente: Agencia CyTA-Leloir