El objetivo de la actividad es brindar información reciente a padres y familiares de personas que padecen esta patología. El encuentro contará con la presencia de la especialista Silvina Lubovich, neumonóloga infantil del Hospital Italiano y del Hospital de Niños Dr. Ricardo Gutiérrez.

La cita tendrá lugar en la sede de la asociación, ubicada en Av. Pueyrredón 1895, 1° B. Quienes asisitan, deberán confirmar asistencia a [email protected] o al (011) 4806-5585. La “Guía de prevención y control para la fibrosis quística” recomienda a las personas afectadas no asistir, con el objetivo de cuidar su salud.

Acerca de la fibrosis quística

La Fibrosis Quística (FQ), es  la enfermedad genética, con discapacidad visceral permanente y progresiva, más frecuente de la raza blanca; altera el normal funcionamiento de las glándulas de secreción externa (sudor, enzimas pancreáticas, secreciones respiratorias, etc.), causando daño a distintos órganos del cuerpo, como aparato respiratorio, páncreas, hígado, y también el aparato reproductor. Ya que es una enfermedad hereditaria recesiva, se requiere que ambos padres transmitan el gen de la FQ para que su hijo sea afectado.

No existe cura hasta el momento,  aunque hay evidencia científica de que con las nuevas  terapias se tiende a detener el avance de la enfermedad, por ahora, para determinados tipos de genes. Por lo demás,  lo único que existe actualmente es la prevención, con un  tratamiento que se inicia apenas se tiene el diagnóstico y durante toda la vida. El mismo se basa en tres pilares fundamentales para la FQ: recibir antibióticos de acuerdo a las indicaciones médicas  precisas, kinesioterapia respiratoria diaria y mantener una buena nutrición.

Su diagnóstico se realiza por medio de la Pesquisa Neonatal, a través de una gota de sangre extraída del talón del neonato en búsqueda  de una sustancia –denominada Tripsina- que en la FQ se encuentra elevada en sangre.  Este método se llama TIR,  y en nuestro país la ley 24.438 (sancionada en 1994) lo incorpora en los programas de pesquisa a nivel nacional y establece su obligatoriedad. Cuando la primera prueba resulta elevada, se realiza una segunda TIR dentro de los 25 días de vida; si ambas son positivas, el paciente es derivado a un hospital de referencia para prueba de sudor y consulta clínica.

Puede suceder que si  en la Pesquisa Neonatal no se ha detectado la enfermedad y más tarde determinados síntomas  aparecen como frecuentes en la primera infancia, entre los más comunes: sudor excesivamente salado, retardo en el crecimiento, dificultad para subir de peso, pérdida de grasa en deposiciones abundantes, prolapso rectal, infecciones respiratorias,  neumonía y tos crónica, se diagnostique la FQ.

La FQ no es  contagiosa ni afecta la capacidad intelectual,  pero sí a varios órganos, tales como  pulmones, hígado, páncreas y aparato reproductor. Básicamente genera un moco más espeso de lo normal, que provoca complicaciones en las vías respiratorias que pueden llegar a comprometer la vida de estas personas.

“Todos los avances en el estudio de esta patología han contribuido favorablemente a mejorar el control y seguimiento de las personas con FQ, lo que supone un progreso en las terapias asistenciales (nuevas enzimas, nuevos antibióticos, mejoras en la nutrición y nuevas terapias génicas), habiéndose extendido la expectativa y calidad de vida hasta casi los 50 años a nivel mundial. A su vez, las investigaciones científicas han avanzado a lo largo de estos años y las nuevas drogas que han surgido dirigidas a la corrección del defecto básico de la enfermedad,  son muy prometedoras. Si bien no son la cura, frenan los deterioros progresivos causados por la FQ”, aseguran desde la FIPAN.

Para saber más: www.fipan.org.ar