De acuerdo con la Sociedad Argentina de Reumatología, el Síndrome de Fibromialgia es un trastorno de dolor crónico difuso, debilitante de origen desconocido, que presenta dolores músculo-esquelético generalizado, acentuado por la presión en delimitados puntos sensibles específicos, asociado habitualmente con alteración del sueño y marcada fatiga.

Se estima que un 4% de la población mundial se ve afectada por la fibromialgia, y que el 90% de los casos se trata de mujeres de entre 18 y 65 años. En la Argentina no existen datos certeros respecto a la población afectada.

Por sus características, este síndrome puede impactar duramente en la calidad de vida de los pacientes, afectando la capacidad laboral, las actividades de la vida diaria, y las relaciones sociales (familia, amigos, trabajo).

Establecer tempranamente el diagnóstico de la Fibromialgia es esencial para un tratamiento oportuno. Con el diagnóstico, los enfermos mejoran sus cuestionarios de salud, reducen sus síntomas y decrece la utilización de los recursos médicos y costos asociados.

Cuáles son los síntomas

El síntoma principal es el dolor crónico generalizado. Muchas veces desarrollan otros síntomas:

  • Sensibilidad al tacto o a la presión que afecta a los músculos. Algunas veces en las articulaciones o incluso la piel.
  • Fatiga severa
  • Problemas de sueño (despertarse sin reanudar)
  • Problemas con la memoria o el pensamiento con claridad

Algunos pacientes también pueden tener:

  • Depresión o ansiedad
  • Migraña o dolores de cabeza de tensión
  • Problemas digestivos: síndrome del intestino irritable (comúnmente llamado SII) o enfermedad por reflujo gastroesofágico (a menudo conocida como ERGE)
  • Vejiga irritable o hiperactiva
  • Dolor pélvico
  • Trastorno temporomandibular – a menudo llamado TMJ (un conjunto de síntomas incluyendo dolor de cara o mandíbula, chasquido de mandíbula y zumbido en los oídos)
Cuáles son las causas

Las causas de la fibromialgia no están claras. Aunque sea probable –según afirman desde el Colegio de Reumatología Americano- que haya predisposición genética, los genes solos no causarían este síndrome. Se cree que existen factores desencadenantes como problemas en la columna vertebral, artritis, lesiones, estrés físico y/o estrés emocional.

Aunque puede afectar la calidad de vida en lo cotidiano, es considera médicamente benigna. Esto significa que no causa ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, cáncer, deformidades físicas o pérdida de la vida.

Cómo se diagnostica

No existen pruebas diagnósticas -como rayos X o análisis de sangre- para detectar la fibromialgia. De todos modos, es posible que éstas sirvan para descartar otros problemas de salud. Un examen físico puede ser útil para determinar la sensibilidad al tacto y excluir otras causas de dolor muscular.

Afecciones como el hipotiroidismo y la polimialgia reumática pueden asemejar los síntomas a la fibromialgia. Un análisis de sangre puede indicar si se trata de alguna de ellas. También puede confundirse con artritis reumatoide o lupus. A diferencia de la fibromialgia, estas enfermedades reumáticas causan inflamación en las articulaciones y tejidos, y son los estudios médicos los que ayudarán en el diagnóstico.

Cómo se trata

No hay cura para la fibromialgia, pero los síntomas pueden tratarse. Los mejores resultados se logran mediante el uso de múltiples tipos de tratamientos.

Existen algunas drogas aprobadas que han demostrado eficacia en el manejo de los síntomas. Pero hasta ahora, los tratamientos interdisciplinarios han demostrado resultados positivos siendo el ejercicio físico de bajo impacto el que más eficaz.  Algunas terapias basadas en el cuerpo, como el Tai Chi y el yoga, pueden aliviar los síntomas.

Es importante abordar los factores de riesgo y los desencadenantes de la fibromialgia, incluidos los trastornos del sueño, el estrés, la ansiedad, el trastorno de pánico y la depresión. Esto puede requerir la participación de otros especialistas -medicina del sueño, psiquiatra y terapeuta-.

Vivir con fibromialgia

Con el tratamiento adecuado y el autocuidado se puede mejorar la calidad de vida. Hacer ejercicios de manera regular, establecer un patrón diario de sueño, y dedicar un tiempo para relajarse, son acciones que los pacientes deberían desarrollar para aliviar los síntomas.

Junto al  acompañamiento médico, el comportamiento saludable, la calidad en el sueño y el descanso, contribuirán a mejorar el estado de salud.

 

Fuentes: Sociedad Argentina de Reumatología / American College of Rheumatology

Julieta Salemme

Licenciada en comunicación social, especialista en análisis político y docente universitaria.