La exposición al ruido es una problemática de contaminación medio ambiental y perturba diariamente a las personas que viven en las grandes ciudades. Los especialistas estiman que el oído de las personas resiste 75 decibeles como máximo, pero, sin embargo, nos vemos expuestos a mayores niveles de ruido, lo que trae diferentes consecuencias.

La vida cotidiana nos enfrenta a una suma de factores que perjudican la audición en forma progresiva a lo largo de los años: sólo al subir al subterráneo estamos expuestos a entre 90 y 100 decibeles de ruido y cuando escuchamos música en nuestros auriculares nos exponemos frecuentemente a altos niveles de sonido.

El ruido puede intervenir en trastornos del sueño y del aprendizaje, la memoria, la motivación, la resolución de problemas y en el incremento de la irritabilidad y la agresividad.

“Incluso cuando la persona consigue afrontar con éxito su respuesta frente a la exposición al ruido (adaptándose, vivenciándolo de forma menos negativa o generando respuestas, como protegerse activamente, luchar contra sus causas, etc.) ésta puede conllevar unos efectos secundarios que generan consecuencias negativas en la salud, interfiriendo con el bienestar del individuo”, destaca Mónica Matti, fonoaudióloga y gerente de formación de GAES Centros Auditivos.

Otros efectos nocivos que trae aparejada la contaminación sonora son: pérdida de capacidad auditiva, acufenos, interferencia en la comunicación, disminución del rendimiento laboral, incremento de la posibilidad de accidentes laborales y cambios en el comportamiento social.

En el Día Mundial contra el Ruido, Gaes Centros Auditivos refuerza su compromiso en concientizar sobre esta temática que genera daños en nuestra salud y bienestar a largo plazo.

Fuente: GAES Argentina