Para la mayoría de las personas la artritis es sinónimo de artrosis y, por lo tanto, un problema que sólo enfrentan los adultos. Sin embargo, mientras que ésta última se debe a la erosión progresiva de los cartílagos por su uso y paso del tiempo y efectivamente ocurre en las personas mayores, la artritis es una enfermedad inflamatoria crónica que también afecta a los menores de 16 años. En estos casos, cuando los pacientes son tan jóvenes se habla de artritis idiopática juvenil (AIJ). Actualmente se estima que en la Argentina hay aproximadamente 10 mil niños con esta enfermedad. Esta patología, que afecta a 1 de cada 1.000 niños menores de 16 años, impacta en las articulaciones y los huesos y limita progresivamente la movilidad corporal y puede llevar a la discapacidad.

Según los especialistas, un diagnóstico temprano y un tratamiento oportuno son las claves para lograr el gran desafío actual de los tratamientos: conseguir la remisión de la enfermedad, esto es, frenar su evolución y que eso permita que los niños no vean reducida su movilidad al punto de que su calidad de vida se vea afectada. Conscientes de que los medicamentos no son los únicos aliados para hacer frente a esta patología que genera rigidez, sobre todo por las mañanas, el equipo médico del Hospital de Niños Pedro de Elizalde elaboró un decálogo de recomendaciones y hábitos saludables que apuntan a que estos niños puedan llevar una vida lo más normal posible y mejoren su calidad de vida:

1.       Alimentarse de manera saludable: No olvidarse de incluir frutas, verduras, lácteos y carnes en su dieta.

2.       Lavarse los dientes después de cada comida y darse una ducha todos los días. La higiene es una aliada del bienestar.

3.       Cumplir con el tratamiento acordado con su médico y sus papás.

4.       Recordar que hacer los ejercicios terapéuticos que se practican con el/la kinesiólogo/a todos los días, ayudará a que se sientan mejor.

5.       Animarse a realizar actividad física, elegir la que los ayude a sentirte bien.

6.       Participar de encuentros con amigos y familia (campamentos, cine, etc). Recordar que ¡siempre es bueno divertirse!

7.       Agendarse los  controles médicos, kinesiológicos y oftalmológicos. Es muy importante que no dejen de ir.

8.       Concurrir a la escuela regularmente.

9.       Despejar sus dudas con su equipo médico: ¡no hay que tener miedo de preguntar!

10.   Pensar en su futuro: ¡Animarse a cumplir sus sueños!

«El llevar una dieta saludable permite que los pacientes mantengan un peso y una talla adecuados a los de su edad, a la vez que ayuda a fortificar los huesos por medio de la ingesta de tres porciones diarias de lácteos. Junto con los ejercicios, eso permitirá remodelar el hueso afectado», describe Alejandra Pringe, jefa del Servicio de Reumatología del Hospital Pedro de Elizalde y agrega: «También hacemos hincapié en la higiene, dado que la mayoría de nuestros pacientes, en algún momento de la enfermedad, va a recibir un tratamiento inmunosupresor y un baño al día es la mejor medida preventiva para controlar la mayor fuente de infecciones de los chicos: las heridas en la piel. El cepillado diario y reiterado de los dientes, por su parte, previene las caries, que no solamente generan destrucción dental sino que también son un foco infeccioso».

Si bien la AIJ tiende a limitar el movimiento, es importante que los pacientes se mantengan activos. A mayor actividad, mejor movilidad de las articulaciones, mayor fuerza muscular y menor dolor y rigidez. Para los expertos no se puede prevenir la enfermedad pero sí la discapacidad. Así, con el fin de mejorar el movimiento, se les suelen prescribir ejercicios terapéuticos (para apuntalar el déficit del chico) y después, cuando ya están mejor, éstos se van reemplazando por otro tipo de actividad física. La realidad es que bien tratado un niño no tiene por qué dejar de hacer las cosas típicas de su edad: desde andar en bicicleta, hacer danza, correr y jugar con sus amigos hasta practicar cualquier deporte siempre que no sea de choque ni en un nivel competitivo, aclaran. E insisten en que es importante que los papás fomenten que sus hijos continúen con su vida normal, que asistan a la escuela y jueguen con sus hermanos o amigos.

«El deporte ideal, que incluso lo pueden hacer cuando la enfermedad está activa, es la natación, dado que no deben cargar peso sobre sus articulaciones. Eso es lo primero que indicamos a todos. Luego vamos incorporando otras actividades, sobre todo deportes de grupo, de equipo, siempre que no sea algo competitivo», señala Judith Iglesias, jefa del Servicio de Kinesiología. La experta que tiene más de 35 años de experiencia en la atención de niños con enfermedades reumáticas destaca la importancia de la vida social para estos pacientes. «Antes que nada hay que considerar al niño o adolescente con AIJ como niño y adolescente. O sea, tienen que hacer una vida igual a la de sus pares y si a la mañana se despiertan con rigidez, entonces que se den una ducha calentita y hagan los tres o cuatro ejercicios que nosotros les damos para salir de estos eventos más agudos, y que luego vayan al colegio. Los papás suelen sobreproteger a estos chicos y la realidad es que lo mejor que pueden hacer es ayudarlos a que lleven una vida como la de sus amigos. El colegio no sólo les enseña sino que además les permite sociabilizar y estar en contacto con otros adultos que les hablan de otras cosas», explica. E insiste en que «es importante que los chicos con AIJ participen de los viajes escolares, campamentos o salidas en grupo».

Por su parte Rubén Cuttica, ex Jefe de Servicio del Servicio de Reumatología del Hospital Pedro de Elizalde, actualmente a cargo de la Investigación Clínica del Servicio de Reumatología del Hospital», añade: «Todo niño necesita de otro niño para crecer. La interacción entre ellos y el juego hacen que maduren. En el chico con AIJ, que puede llegar a tener alguna limitación en la movilidad, el compartir tiempo con chicos que se mueven con normalidad y energía es el mejor estímulo para que continúe moviéndose y recuperando la función en las articulaciones».