Reconocidas asociaciones que acompañan, asesoran y contienen a personas con cáncer destacaron los cinco aspectos que deben abordarse de inmediato para que esté realmente reconocido el derecho de los pacientes oncológicos a la salud. La Fundación Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico (ACIAPO), la Asociación Civil de Lucha contra el Cáncer de Ovario (ACILCO), la Fundación Pacientes de Cáncer de Pulmón, el Movimiento Ayuda Cáncer de Mama (MACMA) y Linfomas Argentina trabajarán para ir hacia el desarrollo de un proyecto de ley, pero al hablar de cáncer, perder tiempo es perder vida, por lo que hay aspectos que no pueden esperar; éstos son:

1)      Plazo máximo de 60 días, a partir del diagnóstico, para el inicio del tratamiento (contemplando los casos en los que se indique y justifique mayor celeridad, como ser algunos tipos de cáncer de evolución más agresiva).

2)      Plan nacional de capacitación en Oncología para médicos de atención primaria. Las medidas de prevención, la promoción de hábitos saludables y llegar antes al diagnóstico, son las políticas de salud más efectivas.

3)      Centralización de los recursos y de la información (para evitar el deambular de los pacientes por diferentes ventanillas).

4)      Descentralización del Instituto Nacional del Cáncer, lo que mejorará su capacidad para coordinar y consensuar las políticas públicas en Oncología.

5)      Facilitar los mecanismos para iniciar la discusión de una ley que proteja a los pacientes oncológicos.

“Aun con los problemas de nuestro sistema de salud, éste continúa siendo muy superior en cobertura comparado con al resto de Latinoamérica. Se ha avanzado mucho, pero queda también otro tanto por lograr. En Argentina, la salud es un derecho, con sus inconvenientes, pero un derecho al fin. En muchos países de la región, la salud es un bien más al que uno logra acceder según su capacidad de compra”, reconoció Ignacio Zervino, Director de Relaciones Institucionales de Fundación Atención Comunitaria Integral al Paciente Oncológico (ACIAPO).

“Nadie puede negar conquistas como la universalidad en la asistencia, pero aún en este contexto existen falencias e inequidades. El esquema fragmentado y determinadas regulaciones cruzadas hacen que los pacientes -y fundamentalmente los más vulnerables- no accedan a la salud como corresponde. Existen múltiples trabas burocráticas que deberían resolverse desde el escritorio hacia dentro. Sin embargo, el sistema se las traslada al paciente, lo que ocasiona desencuentros y demoras”.

Si uno tuviera que remarcar la cuenta pendiente más importante, ésta tiene que ver con los tiempos. Tiempos de diagnóstico, tiempos en el otorgamiento de consultas médicas y tiempos también en la entrega de los tratamientos que indica el especialista.

Para el paciente y sus familiares es muy frustrante el ir y venir por diversas ventanillas, recibiendo respuestas contradictorias y poco claras, que no hacen más que demorar su acceso al diagnóstico o al tratamiento adecuado. Esto desanima y repercute directamente sobre su salud.

Las organizaciones de pacientes oncológicos han ido presentando los cinco aspectos que merecen un abordaje urgente en cáncer a los equipos técnicos de los precandidatos a la Presidencia de la Nación (Frente para la Victoria, Frente Renovador y PRO). “Obtuvimos devoluciones muy favorables, lo que nos impulsa a redoblar nuestros esfuerzos futuros para ir avanzando -en diálogo con las autoridades- hacia propuestas concretas, con implementaciones reales y resultados medibles”, puntualizó Zervino.

Hacia una Ley de Cáncer

En nuestro país, existen algunas patologías que cuentan con una cobertura más efectiva que otras, y éstas son mayoritariamente aquellas que han logrado la promulgación y reglamentación de una ley que expresa los alcances particulares que requiere su atención adecuada.

Leyes de estas características contemplan aspectos como los recursos destinados (tanto el recurso humano -equipos de trabajo, comisiones, responsables- como asignaciones presupuestas e infraestructura), políticas de prevención, campañas de concientización, procedimientos para la entrega a tiempo de los medicamentos, entre otros aspectos esenciales para el bienestar del paciente.

Tal como explicó Ignacio Zervino, en este contexto “los pacientes oncológicos están desprotegidos. No hay ninguna ley específica para los pacientes con cáncer. Sus derechos están amparados por leyes más generales, pero esta realidad perjudica particularmente a aquellos que presentan un grado de vulnerabilidad previo al diagnóstico, cuya condición general se agrava a partir de éste”.

“En la teoría, en lo conceptual, tiene sentido el hecho de que no habría que legislar por cada patología, que es el argumento habitual de los responsables de las políticas públicas de salud. Pero en la práctica, se impone la realidad: vemos que los pacientes de patologías con leyes específicas acceden a mejores condiciones de atención y tratamiento, por lo que ven sus derechos reconocidos con mayor eficiencia que aquellos que no tienen leyes individuales. El ejemplo más claro es el de VIH, de una incidencia significativamente menor al Cáncer, pero hay además otros casos como Obesidad y Diabetes. Por lo que ésta parece ser la estrategia más conveniente hasta tanto se resuelvan los escollos del Sistema de Salud”.

La inequidad se vuelve más evidente por las diferencias territoriales, remarco Zervino: “en Provincia de Buenos Aires, dada la concentración poblacional, existen problemas presupuestarios y de administración para la cobertura de los tratamientos.

Además, los profesionales abocados a la atención primaria no tienen la mirada puesta en la detección temprana de la enfermedad. Estos dos aspectos repercuten directamente sobre el pronóstico de los pacientes. Por otra parte, en el interior del país, los obstáculos más críticos tienen que ver con el diagnóstico a tiempo, pero fundamentalmente con la distancia a los Centros de Referencia, lo que reduce sus posibilidades de dar con el mejor especialista para poder recibir el tratamiento más adecuado para su condición”.

Como cualquier transformación del Sistema de Salud, su implementación demandará mucho análisis, tiempo y esfuerzo. Mientras tanto, no puede desconocerse la necesidad de un marco claro y estable para los pacientes oncológicos, que garantice en la práctica cotidiana el acceso a los derechos.