(23/09/2014) Encontrar un nódulo a tiempo puede evitarnos muchos dolores de cabeza. Cuando se trata de una anomalía en la glándula tiroides la detección es sencilla: sólo debemos palpar nuestro cuello y controlar que todo esté en orden. Con ese simple paso podremos descubrirlo a tiempo y  tratarlo debidamente, para que no pase a mayores.

En el día Mundial del Cáncer de Tiroides, Ana María Orlandi destacó la eficacia de chequear regularmente el estado de la glándula y nos contó por qué es fundamental que funcione con normalidad. Además, aclaró cuáles son los síntomas y explicó los tratamientos que están disponibles en la actualidad.

– ¿Qué es la glándula tiroides y cuál es su importancia?

La glándula tiroides tiene como función la producción de las hormonas tiroides, las cuales tienen una acción sobre todo el organismo regulando funciones metabólicas y energéticas. Actúa a todo nivel: neurológico, digestivo, etc. Cuando no funciona aparecen los problemas. La glándula puede enfermarse porque está funcionando en exceso (Hipertiroidismo) o porque produce menor cantidad de hormonas de la que el individuo necesita, en ese caso se llama Hipotiroidismo.

Las complicaciones en la tiroides se pueden presentar en cualquier momento de la vida, desde la infancia hasta la vejez. En general el Hipertiroidismo aparece a causa de una enfermedad autoinmune (el síndrome de graves es el más frecuente) y el Hipotiroidismo surge, en la mayoría de casos, debido a la tiroiditis autoinmune.

– ¿Cuáles son los principales síntomas del cáncer de tiroides?

El cáncer no se caracteriza por los síntomas, la gandula es normal pero está alterada su forma, con un nódulo. Puede haber síntomas cuando el nódulo es muy grande y se hace visible. En caso contrario es difícil que el paciente lo note.

– ¿Por qué es importante el diagnóstico precoz de la patología?

Es importante porque en la medida que uno detecta un cáncer pequeño, los pacientes tendrán mejor pronóstico a la sobrevida. Hay pacientes que luego de la cirugía sólo necesitan hacerse controles, otros necesitan iodo radioactivo por si la cirugía no logra la destrucción de algunas células más pequeñas.

La mejor manera de detectar esta patología es la palpación del cuello. Secundariamente se puede hacer una ecografía de tiroides, es un estudio muy sencillo, que está disponible en todos los servicios de salud, ya sean públicos o privados. Igualmente, vale aclarar que de 100 nódulos que se encuentran 5 o 10 serán tumores malignos, la mayoría son benignos.

Siempre que se encuentra un nódulo, dependiendo de las características y los antecedentes del paciente, uno decide si hace una punción (obtención de materia celular del nódulo) o no y ahí corrobora la categoría. De acuerdo a ese resultado sale la conducta. En los benignos se aconseja el control, para que esté estable y que no haya un crecimiento. En caso que sea malo habrá que realizar una cirugía.

– ¿Debería incluirse la palpación de la glándula tiroidea como parte de la rutina en el control clínico?

Sin ninguna duda. En un examen clínico, así como toman la presión y auscultan a los pacientes, los médicos clínicos deberían palpar el cuello para detectar irregularidades.

– El aumento de cáncer de tiroides se duplicó en los últimos años, ¿específicamente en qué tipo de tumores?

Tanto en Estados Unidos como en otros países, incluido el nuestro, ha aumentado el cáncer de tiroides. El carcinoma papilar es el más frecuente, el que más ha crecido. Sin embargo el incremento también apareció en los tumores pequeños,  llamados micro carcinomas.

– ¿Qué tratamientos hay para el cáncer de tiroides o los carcinomas papilares?

En estos casos se puede realizar una cirugía, aplicar iodo radiactivo o realizar tratamientos con hormona tiroidea, estas opciones son variables y adecuadas para cada tipo de paciente.

– ¿Los tratamientos comienzan a ser personalizados?

-Claro. Todo depende de, por ejemplo, el tipo de cirugía, si se saca toda la gandula o es una intervención menos compleja. La dosis de iodo tiene que ver con el tipo de paciente, se aplicarán dosis más altas o más bajas dependiendo de la gravedad del cuadro. Se busca que los procedimientos sean adecuados para cada paciente. Antes se trataba de la misma forma, independientemente de que tuvieran un tumor de mayor o menor tamaño. Hoy en día eso no tiene vigencia, los tratamientos están comenzando a ser más personalizados y menos agresivos.

– ¿Qué mensaje le darías a la población para lograr que dentro de unos años disminuya la cantidad de casos de cáncer de tiroides?

– Al hacer mayores estudios por imágenes, es más alta la detección y se pueden descubrir tumores chicos, los cuales suelen aparecer por obesidad, desorden del metabolismo de los hidratos de carbono, factores de crecimiento o mismo factores ambientales que pueden ser la génesis de estos diagnósticos.

Lo más importante de todo es que haya una detección temprana. 

FUENTE: Ayelén Di Leva – Equipo BaireSalud

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.