(13/11/2013) Cambiaron el humo por vapor y el fuego por un pequeño punto de luz. Los cigarrillos electrónicos funcionan con una batería eléctrica que hace que el líquido contenido en un cartucho se transforme en vapor, lo que imita la apariencia del humo. Recientemente aprobados en Europa y prohibidos en nuestro país por la ANMAT, estos “cigarrillos de juguete” se siguen vendiendo por aquí -sobre todo a través de internet- y disparan una polémica que parece aún no terminar: ¿eficaces o peligrosos?

“Los cigarrillos electrónicos -expresa la Organización Mundial de la Salud (OMS)- son dispositivos cuya función es vaporizar y suministrar a los pulmones una mezcla compuesta por nicotina, glicol de propileno y otros químicos, aunque algunos productos indican que no tienen nicotina. Los fabricantes señalan que los cartuchos suelen contener entre 6 y 24 miligramos de nicotina, pero en algunas ocasiones pueden contener más de 100 miligramos”.

Para esta entidad, además, la nicotina, en grandes cantidades “puede llegar a ser letal”. Según Lucia Pellegrini, médica platense especializada en tabaquismo y para quien aún faltan pruebas que permitan indicar el cigarrillo electrónico en un tratamiento, los pacientes que lo han probado “en su gran mayoría han vuelto al cigarrillo convencional. Algunos han continuado con ambos y otros siguieron fumando cigarrillos electrónicos.

El tabaquismo es una enfermedad crónica y de una altísima dependencia tanto física como psicológica y social. Es por eso que los tratamientos deben considerar esta triple dependencia. Teniendo en cuenta esta característica, difícilmente ‘otro cigarrillo’ sea suficiente para solucionar definitivamente esta compleja adicción”.

De igual modo, la OMS destaca que la seguridad de estos dispositivos “no ha sido demostrada científicamente”. La OMS afirma que los riesgos potenciales que los cigarrillos electrónicos plantean para la salud de los usuarios “todavía no se han determinado”. Además, “las pruebas científicas indican que la cantidad de nicotina y de otras sustancias químicas que estos productos liberan puede variar mucho entre unos y otros, y los consumidores no tienen un modo de descubrir qué libera exactamente lo que han comprado”.

Según datos de la OMS, la mayoría de los cigarrillos electrónicos contiene grandes concentraciones de glicol de propileno, un conocido irritante cuando se inhala. “Los exámenes de algunos de esos productos también sugieren la presencia de otras sustancias químicas tóxicas, aparte de la nicotina”, detallan. Pero según un estudio realizado en los últimos días y publicado en la revista “American Journal of Preventive Medicine”, son los jóvenes quienes más utilizan los e-cigarrillos, a veces sólo por diversión y fuera de cualquier tratamiento.

FUENTE: El Día

FUENTE: El Día

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.