(27-06-2013) Científicos de la Universidad de California descubrieron que no todas las cepas de la bacteria del acné causan este problema en la piel. Algunas de esas bacterias incluso la protegen. Claro que hay factores que potencian un mal panorama: tener el cutis muy graso facilita su aparición.

Especialistas de la Universidad de California (UCLA), la Universidad Washington en San Louise, Misuri, y del Instituto de Investigación Biomédica de Los Angeles, en Estados Unidos, revelaron que las bacterias del acné contienen cepas “malas” asociadas a las espinillas, y cepas “buenas”, que pueden proteger la piel.

Este nuevo conocimiento podría conducir a nuevas terapias para prevenir y tratar este trastorno de la piel que tanto agobia a muchos adolescentes y también a algunos adultos. El equipo de Huiying Li, profesora de farmacología médica y molecular en la Escuela David Geffen de Medicina, adscrita a la UCLA, espera aplicar estos resultados al desarrollo de nuevas estrategias que detengan el acné tan pronto como comience a surgir, y permitan a los dermatólogos personalizar el tratamiento, atendiendo al cóctel único de bacterias de la piel de cada paciente.

Los científicos analizaron comunidades de Propionibacterium acnes , bacterias que se desarrollan en las profundidades grasas de los poros de la piel.

Cuando las bacterias entran en conflicto con el sistema inmunitario, el resultado es el acné.

Los investigadores obtuvieron bacterias P. acnes de la nariz de 49 voluntarios con acné y 52 sin acné. Después de extraer el ADN microbiano, el laboratorio de Li rastreó un marcador genético para identificar las cepas bacterianas en los poros de cada voluntario, y registró si la persona tenía o no acné.

A continuación, el laboratorio de Li cultivó las bacterias para aislar más de 1.000 cepas. Luego, los científicos de la Universidad Washington secuenciaron los genomas de 66 de las cepas de P. acnes , lo que permitió a Shuta Tomida, de la UCLA, centrarse en genes exclusivos de cada cepa.

A los investigadores les llamó la atención el hecho de que las cepas bacterianas, cuando eran tomadas de una piel enferma, se vieran muy diferentes de cuando eran tomadas de una piel sana. Dos cepas de P. acnes aparecieron en uno de cada cinco voluntarios con acné, pero rara vez aparecieron en personas cuya piel estaba sana.

El hallazgo más importante fue que una tercera cepa de P. acnes que es común en la piel sana, rara vez fue encontrada cuando había acné presente en la piel.

El equipo de investigación cree que esta cepa contiene un mecanismo de defensa natural que le permite reconocer atacantes y destruirlos antes de que infecten la célula bacteriana.

FUENTE:Clarín

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.