La nueva disposición Nº 247 de enero de 2013 de la Administración Nacional de Alimentos y Tecnología Médica (Anmat) fue tomada a instancias de la Secretaría de Prevención de la Drogadicción y Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar, que conduce el rosarino Rafael Bielsa) a propósito de una investigación de campo donde se verifica el vínculo generalizado entre delito violento y el uso de drogas legales (psicofármacos mezclados con alcohol). La provincia de Santa Fe, en la persona de su ministro de Salud, MigueL Cappiello, adhirió de manera inmediata a la disposición de la Anmat, que entrará en vigencia en junio próximo.

La trazabilidad implica en la práctica que cada caja de psicofármacos que salga de un laboratorio lo hará con una etiqueta inviolable y deberá ser registrada de manera electrónica ante la Anmat en los sucesivos pases de manos, hasta llegar al paciente. No será posible comprar estos medicamentos en alguna instancia de la cadena y luego fraccionarlos por tabletas (blisters), venderlos sin la correspondiente receta u otras irregularidades que se verifican con frecuencia.

Quienes se arriesguen a estas prácticas (farmacias, droguerías) quedarán expuestos a un alerta que dispara el sistema y a una posterior inspección que llevarán a cabo los equipos de inspectores de la Anmat junto a agencias de seguridad provinciales y nacionales que actuarán según los casos.

De igual modo que con los psicofármacos, la Sedronar resolvió realizar un seguimiento exhaustivo de la trazabilidad de precursores químicos, bajo la órbita del registro nacional creado a tal fin. En 2013, todos los fabricantes, comercializadores y operadores en general de unas 60 sustancias usadas mayoritariamente en procesos industriales (incluida la fabricación de sustancias prohibidas, drogas ilegales) deberán dar cuenta qué, cuándo y cuánto compran o venden de cada producto. Y a quién.

El nuevo registro de trazabilidad de precursores buscará un seguimiento estricto a la comercialización de productos que, en oportunidades, son utilizados para la fabricación de estupefacientes. Un sistema informático central irá registrando todas las operaciones. Desde las grandes industrias químicas hasta el ferretero del barrio tendrán que ingresar al registro nacional cuando compran o venden, incluso, un kilo de soda cáustica (es un precursor químico). 

La Sedronar, además, trabaja la trazabilidad en línea con la Afip, con lo cual una alerta administraba luego podría derivar en denuncia penal. «Son sistemas que ya funcionan en otros países. La rentabilidad del negocio de las drogas es muy alta y tiene la capacidad de tentar a las personas», explicaron Marcelo Gastaldi, jefe de gabinete de asesores de Bielsa, y Federico Laborde, director del Registro Nacional de Precursores Químicos.

FUENTE:rosarionet.com.ar

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.