El proyecto de Reforma del Código Civil y Comercial presentado por el Ejecutivo nacional «avanza en el sentido de la ley de salud mental» y «deja atrás el viejo paradigma que considera a las personas con afecciones mentales como incapaces», coincidieron especialistas.

«Los cambios de la reforma son sustanciales porque el Código Civil hoy representa un paradigma completamente opuesto al de la ley de salud mental (26.657) y están vigentes los dos», explicó la asesora general tutelar de la ciudad de Buenos Aires, Laura Musa.

Y agregó que «el proyecto avanza hacia lo mismo que plantea la ley, que es que el usuario de salud mental es sujeto de derecho y la regla es la capacidad, es decir, todos son capaces hasta que se demuestre lo contrario».

Musa detalló que en el código actual «tanto niños como adultos con afectaciones en su salud mental están en el mismo capítulo como incapaces y eso hay que revertirlo».

A modo de ejemplo, la especialista comentó que «el proyecto introduce el derecho a tener un abogado siempre que se esté privado de la libertad porque esta restricción implica que hay que garantizar más fuertemente los derechos de esa persona porque no cuenta con la posibilidad de decir: «Me voy»».

En este sentido, la Asesoría General Tutelar cuenta con la experiencia de un cuerpo de abogados que ya está trabajando en estos casos y con niños.

«La figura de este abogado es muy importante pero cuesta mucho instalarla, que te dejen entrar a las instituciones, pero de a poco lo estamos haciendo», comentó.

Internación

 Otro tema que Musa destacó fue «que la internación sea una decisión médica de «última ratio», es decir, excepcional y sólo cuando el peligro sea inminente y concreto y hay que probarlo».

«El Hospital Moyano tiene más de mil mujeres que no están en una situación crítica sino que están allí por condiciones más sociales, porque se fueron quedando, porque son pobres y el hospital no las puede expulsar porque se quedarían en la calle», describió.

Y continuó: «Entonces no es poca cosa que las internaciones sean muy medidas porque si no uno termina haciendo colonias de gente cuya única característica común es que ha tenido una afectación mental, es como si se hicieran comunidades de personas que tuvieron problemas de pulmones o de hígado».

En el mismo sentido, Leonardo Gorbacz, ex diputado y autor de la ley de salud mental, sostuvo que la reforma del código civil «en términos generales consolida y profundiza el enfoque de derecho, la promoción de la autonomía y sustituye el modelo de protección tutelar».

Más allá de coincidir en los puntos destacados por Musa, el ex diputado sostuvo que «la reforma del código avanza incluso más que la ley en la creación de la figura del sistema de apoyo, en lugar del curador».

Mientras que el curador decide por la persona con su salud mental afectada, el sistema de apoyo —que puede ser una persona o un equipo— lo que hace es ayudarlo a tomar una decisión», explicó. Gorbacz destacó que «el nuevo rol de la Justicia en este contexto es el de controlar que los derechos de la personas se cumplan y no de decidir como sucedía con el sistema tutelar».

Por su parte, Hugo Cohen, asesor subregional en Salud Mental para Sudamérica OPS/OMS, recordó que la capacidad jurídica, que fue explicada anteriormente por Musa, estaba contemplada en la Convención Internacional de Derechos de las Personas con Discapacidad, a la que Argentina suscribió en 2006. Cohen aseguró que la ley 26.657 «ha sido tomada como una ley modelo en la región y es referencia para países que están debatiendo estas cuestiones como Perú y Colombia» y lamentó que «aún no se haya reglamentado».

«La ley de salud mental fue realmente de avanzada y contempló los más modernos estándares internacionales en la materia», agregó.

Luego de destacar la obligatoriedad de informar al paciente en caso de internación y que éste consienta, y la creación de un órgano de revisión para los tratamientos como lo más destacado de la ley, el especialista remarcó la importancia de la eliminación de los hospitales monovalentes, conocidos como neuropsiquiátricos.

«Está comprobado que estos lugares empeoran la salud de las personas internadas y las llevan a una situación de aislamiento mientras que quienes estuvieron en hospitales generales están allí menos tiempo y tienen menos crisis posteriores», enumeró.

Y agregó: «Pero además hay mucho desconocimiento sobre el tema, entonces que estas personas sean tratadas en hospitales generales obliga a todos a conocer más el problema y disminuye el prejuicio a la hora de salir del lugar», concluyó.

Coincidiendo en la necesidad de un cambio cultural en relación a la temática, Musa concluyó: «La lucha contra las prácticas es mucho más difícil que la reforma legal, pero esta es imprescindible». 

 

Fuente: lacapital.com.ar

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.