Novartis quiere prepararse para enfrentarse a la competencia con los medicamentos genéricos ahora que su producto estrella contra la hipertensión, Diovan, ha perdido la protección de la patente en Europa, algo que también sucederá en Estados Unidos a lo largo de este año.

Otra de las razones que ha llevado a la empresa a tomar esta decisión, según el comunicado, ha sido el fracaso del estudio clínico de los medicamentos Rasilez y Tekturana, también contra la hipertensión. La revalorización del potencial de ventas futuras de estos dos productos farmacéuticos supuso un coste excepcional de 900 millones de dólares en el último trimestre de 2011.

David Epstein, director de la compañía, ha dicho que las decisiones que están tomando son difíciles pero que les proporcionarán recursos para seguir desarrollando nuevas terapias. Se prevé que los despidos commiencen a partir del segundo trimestre de este año.

FUENTE:PMFarma

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.