Al respecto, Ernesto Felicio, presidente ejecutivo de la Cámara Argentina de Especialidades Medicinales, CAEMe, destacó el hecho de que la industria farmacéutica de innovación en la Argentina, durante 2011, acompañó con el resto de la industria el crecimiento del mercado total, el que según estimaciones de la empresa IMS, a noviembre,  fue del 11% respecto de 2010”. El ejecutivo evaluó también que el mercado de especialidades medicinales suele acompañar el aumento del nivel de empleo, por lo que al haber más trabajadores con cobertura social o bien con capacidad de desembolso de bolsillo, el efecto es inmediato. “Por eso, para 2012, debemos esperar un comportamiento similar”, dijo.

“Para las empresas farmacéuticas de innovación, el año que termina fue muy importante en lo que hace a la consolidación de su liderazgo en investigación en farmacología clínica en la Argentina. Sus empresas son ya responsables por el 97% de los protocolos aprobados por la ANMAT. La inversión en 2011 superó los 130 millones de dólares y desde 1998 supera los 900 millones de dólares. La creación de la CODEINFAC en el ámbito de la Secretaria de Comercio, a fines de 2010, ha sido instrumental en lo que se refiere a la  agilización de trámites aduaneros y a la reducción de los tiempos que los necesarios procesos de aprobación exigen. Según estimaciones preliminares, para 2012, las empresas asociadas a CAEMe estarán duplicando la inversión”, agregó

Por último, Felicio resaltó el rol de ANMAT en los que hace a la normativa del registro de productos de origen biológico y biotecnológico. “Ya han sido publicadas dos resoluciones marco y la autoridad regulatoria está trabajando ahora en las guías específicas para los distintos productos. El profesionalismo con que trabajó la ANMAT en la preparación de estas normas, ha sido motivo de elogios por parte de otras autoridades regulatorias de la región”.

Desde la óptica de Patricia D’Aste, presidenta de la Sociedad Argentina de Auditoría y Gestión Sanitaria, la ley que regula el mercado de la Medicina Prepaga “ha constituido un avance hacia la reducción de algunas fallas del mercado, y su Decreto Reglamentario avanzó hacia un tratamiento igualitario de todos los usuarios de coberturas de salud, sin importar la razón social o tipo de institución que las ofrezcan. Sin embargo, en nuestra opinión hay aspectos que esperábamos fueran clarificados en la reglamentación que aún siguen siendo una incógnita como la forma en que se van a dirimir diferencias entre los actores, el cálculo de las cuotas frente a las preexistencias, el aseguramiento para todos los entes alcanzados por la ley y la reglamentación de los tratamientos para las denominadas patologías catastróficas”, declaró.

D’ Aste, sostuvo que confía en que 2012 traerá una gran oportunidad para avanzar en la adopción de protocolos que permitirán estandarizar el manejo de determinadas patologías a partir de la evidencia científica y en la consideración de incentivos financieros a los seguros de salud para asumir  estrategias de promoción y prevención en salud.

La máxima referente de SADAM, mencionó como otro aspecto positivo, la Resolución N° 435/ 2011, a través de la cual el ministerio de Salud de la Nación creó un sistema de Trazabilidad de Medicamentos. En tanto, anotó entre las materias pendientes a la APE y su deuda con el sistema de obras sociales.

Por su parte, Carlos Vassallo, consultor en Economía y Gestión de la Salud, eligió hacer un punteo al que llamó “luces y sombras de 2011”. Del lado de la luz, enumeró los siguientes aspectos: regulación de la medicina prepaga; impulso a la trazabilidad de los medicamentos desde el PAMI; asignación familiar por hijo; mejoras en el programa federal de salud; incorporación del enfoque de determinantes de la salud al ministerio; y continuidad de la sala de situación del ministerio de Salud.

En tanto, entre las cosas negativas, remarcó la aprobación de una ley de medicina prepaga fuera de la realidad del sistema  de salud; el continuar con una Superintendencia de Servicios de Salud que no controla ni regula a las obras sociales; los manejos turbios con medicamentos e historias clínicas para conseguir financiamiento de la APE; la existencia de una ANMAT con presupuesto insuficiente para controlar; que Salud sigue dependiendo de los organismos internacionales para financiar determinados programas innovadores; la distorsión de las estadísticas del INDEC para disminuir el índice de precios e influir sobre las mediciones de pobreza e indigencia; y el desaprovechar la oportunidad que ofrece la AUPH para desarrollar un primer nivel de atención de la salud integrado, extendido y de excelente calidad asistencial.

Federico Tobar, consultor Internacional en Políticas de Salud del Banco Mundial, el BID y la OPS e investigador del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), al respectó transmitió que lo más destacado fue la sanción del inicio de la reglamentación de la Ley de Medicina Prepaga. “Y aunque no es una buena ley, demuestra una gran fuerza de voluntad política por parte del gobierno de regular a las empresas de medicina prepaga. Al principio parecía que no iba a salir, pero finalmente creo que es muy sensato lo que plantea la reglamentación, aunque todavía faltan resoluciones que le den más viabilidad. Así y todo es un avance y ahora se cuenta con algo sobre lo que seguir trabajando y mejorando. Además, es importante porque las empresas de medicina prepaga están funcionando en la Argentina desde hace cuarenta años sin ningún tipo de regulación. Es positivo y apunta en el sentido de fortalecer la capacidad del Estado de regular el mercado del aseguramiento”, expresó.

Otro tema que subrayó dado el protagonismo que cree tendrá el año que viene, es el rumor de confrontación entre las obras sociales de los gremios y el Estado. “Existe un conflicto manifiesto que tiene que ver con los fondos de redistribución que el Estado ha retenido a las obras sociales, se calcula que la deuda ronda entre los 12 y 15 mil millones de pesos. La hipótesis que está dando vueltas es que hay un sector dentro del gobierno que quiere ir por más, es decir, por la caja de las obras sociales. Por ello, seguramente el tema irá cobrando protagonismo, aunque yo dudo que el Estado tenga interés y capacidad de hacerse cargo del sistema de aseguramiento de la salud. No obstante, hay una alta probabilidad de que se avance por lo menos en algún esquema colectivo de aseguramiento de las enfermedades más caras.  Esto sería una ventaja, pero como todo, habría que ver como se instrumentaría”, advirtió.

En el mismo sentido, Tobar dijo que sería positivo también porque el sector  de las obras sociales viene muy descontrolado, con grandes inequidades, y la Superintendencia de Servicios de Salud, que debería ser la principal evaluadora de cómo funcionan las obras sociales, no lo ha venido haciendo.

Federico Branz, presidente de la Sociedad de Medicina General y Familiar de la provincia de Buenos Aires, hizo su balance sobre 2011 en materia de salud asociándolo con el contexto actual argentino. “Se observa una mayor inclusión de sectores de la población  tradicionalmente olvidados, especialmente los niños. Y ahí juega un papel fundamental la Asignación Universal por Hijo, que permitió la masificación de los controles de salud en niños,  jóvenes y embarazadas, como también tener la vacunación al día en  estos grupos etarios”.

Branz además consideró que “se han destinado importantes inversiones en el sector salud; se trato en la cumbre de ONU, realizada este año, la epidemia de las ENT, donde  Argentina fue muy bien representada por una delegación de especialistas en el tema y el país posee una estrategia nacional que  esta implementándose, siendo modelo a seguir por otros países latinoamericanos; promulgaron la ley sobre el control del tabaquismo,  un paso enorme para disminuir la prevalencia de fumadores; ingresaron nuevas vacunas en el calendarios nacional de vacunación y se consolido el Instituto Nacional del Cáncer, creado en 2010.

Por último, Pablo Argibay, director del Instituto de Ciencias Básicas y Medicina Experimental del Hospital Italiano e Investigador Independiente del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), fue sintético y contundente en su visión del año que concluye: “P ara mí, y es muy subjetivo, creo que el hecho positivo es la ley de fertilización asistida y negativo la ausencia de una legislación adecuada acerca de la obtención y uso de células madre embrionarias y equivalentes.

Por Wenceslao Botaro y Silvina Iturralde (equipo de BaireSalud).

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.