“El creciente número de intervenciones quirúrgicas ha permitido reducir ostensiblemente la lista de espera para este tipo de cirugías. Ya son 17 los hospitales públicos distribuidos a lo largo y a lo ancho del país que realizan estas operaciones”, expresó el ministro Juan Manzur. 

Aseguró que «lo más importante es que los chicos nacidos con algún problema del corazón puedan crecer sanos, desarrollarse y esto es muy esperanzador en términos de inclusión social”.

Desde el año pasado el Ministerio de Salud financia todas las operaciones cardíacas, estudios diagnósticos y traslados de niños menores de 6 años con malformaciones congénitas del corazón y que no cuentan con cobertura de salud. Durante 2010 se realizaron 1.950 intervenciones en todo el país. 

“Estas operaciones de alta complejidad realizadas en forma oportuna y con recursos humanos altamente calificados también nos ayudan a que la mortalidad infantil siga su curva decreciente en nuestro país”, consideró Manzur.

Explicó la cartera que con un total cercano a las 2.700 operaciones, se logró una fuerte disminución de la lista de espera de pacientes que aguardan ser intervenidos respecto de años anteriores, cuando la demora llegaba hasta los 24 meses.

El coordinador del Plan Nacer, Martín Sabignoso, afirmó que “el balance es muy positivo, ya que en el período transcurrido de implementación del programa lleva invertidos más de $ 32 millones, con un claro aumento de chicos operados y un reducido tiempo de espera para las intervenciones”.

Según los números que difundió el ministerio de Salud «en Argentina nacen cada año más de 5.000 chicos con algún tipo de malformación coronaria y que 70 de cada 100 casos requieren operación».

Explicó que gran parte de «los decesos producidos por estas patologías podían evitarse mediante una intervención oportuna y de alta complejidad».

El jefe de Cardiología del Hospital Garrahan, Horacio Capelli, afirmó que «pasamos de tener 1.000 chicos que morían de muertes evitables a tener niños que van a revertir la situación porque la mortalidad de la cirugía cardiovascular es menor al 5 por ciento. En cambio, la mortalidad de los que no acceden a la operación es del cien por ciento”.

Salud detalló que a través del programa, se conformó una red federal y un ente coordinador de la derivación para aprovechar mejor las capacidades preexistentes y garantizar la intervención de todos los niños y niñas del país, independientemente de dónde nazcan o residan.

Actualmente son 17 hospitales públicos de diferentes jurisdicciones los que realizan intervenciones de cardiopatías congénitas con financiación del Plan Nacer, según precisó Sabignoso.

El coordinador del Plan Nacer consideró que la conformación de esta red asistencial tiene “un impacto notable en la calidad de vida y en las perspectivas a futuro de los niños asistidos”.

Además del Garrahan y el Hospital Ricardo Gutiérrez de la ciudad de Buenos Aires, entre los que más cirugías han realizado figuran el Sor María Ludovica de la ciudad de La Plata y el Instituto Cardiológico de la provincia de Corrientes.

Carlos Reeves, a cargo del sector de Cardiología Infantil del Hospital Castro Rendón de la provincia de Neuquén, destacó la importancia de la implementación del programa al considerar a este tipo de acciones como “un camino para lograr una disminución de la mortalidad infantil”.

Por su parte, Sonia Gutiérrez, la madre de una niña que padecía de Síndrome de Isquemia Agudo y que, por intermedio del programa, fue intervenida quirúrgicamente, destacó los alcances del plan y dijo que, gracias a estas acciones, su hija podrá tener “una vida normal”.

En tanto, Mónica Petrelli reflexionó sobre la experiencia que le tocó vivir junto a su hijo Martín, quien fue intervenido quirúrgicamente a los cuatro días de nacer, debido a una malformación congénita del corazón. 

“Nadie me cree que Martín haya sido operado a los cuatro días del nacimiento y que ahora tenga esa salud. La reflexión sería que la salud pública tiene un alto porcentaje de personas muy capacitadas. No es solamente lo privado, lo público también es muy bueno, los médicos más que nadie saben de las dificultades de las personas”, indicó.

En los últimos años, Argentina logró reducir significativamente la tasa de mortalidad infantil, que pasó de 25,6 por cada mil niños nacidos vivos en 1990 a 12,1 por mil en 2009. 

Sin embargo, estos datos corresponden a una baja por causas “tratables en el primer nivel de atención”, con lo que se apuntó a fortalecer y “atender las causas de más difícil reducción”, detalló Sabignoso.

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.