Encuesta:

Una encuesta realizada a más de 1000 personas de todo el país reveló que para 6 de cada 10 argentinos resulta más conveniente comprar medicamentos de venta libre en otros comercios diferentes a las farmacias. 
Paralelamente, el 28 por ciento (casi 3 de cada 10) manifestó que enfrentó entre ‘mucha’ y ‘bastante’ 
dificultad para dar con una farmacia cuando necesitó un medicamento en forma inmediata. La investigación fue realizada por la división Healthcare de TNS Gallup para la Cámara Argentina de Productores de Especialidades Medicinales de Venta Libre (CAPEMVeL).

La encuesta, efectuada durante el mes de marzo de 2011, fue de cobertura nacional, en base a 1010 entrevistas personales domiciliarias a mayores de 18 años de edad.

Dolor de cabeza, acidez, tos, cuestiones digestivas menores, resfríos, son molestias comunes que se alivian con medicamentos de venta libre, es decir, productos conocidos de uso seguro para los cuales no se requiere una prescripción médica. La accesibilidad a estos medicamentos es fundamental para los usuarios, y si bien las farmacias argentinas deben atender al público durante la noche, muchas veces no resulta fácil encontrar una que esté cerca, o abierta. De hecho, 6 de cada 10 encuestados declararon haber comprado medicamentos de 
venta libre en otros comercios durante el último año, y de ellos, la mitad señaló que encontró alguna vez cerrada la farmacia. Quienes más compraron fuera de la farmacia fueron los habitantes del Gran Buenos Aires y el interior del país, así como los menores de 65 años de edad.

Consultados sobre el supuesto de que necesitaran durante la noche adquirir un medicamento de venta libre como un analgésico simple o un antiácido, el 58 por ciento de los argentinos adultos, reconoció que ‘Sería más conveniente adquirirlo en un comercio cercano’, mientras que el 37 por ciento consideró la búsqueda de una farmacia como una mejor opción.

La Dra. Jimena Worcel, asesora médica de CAPEMVeL, explicó que “los medicamentos de venta libre, así aprobados por el Estado, se pueden comprar sin necesidad de ir a un médico que los recete; la gente reconoce lo que le pasa, y los usa con tranquilidad, son antiguos, su uso es seguro, y si se tiene alguna duda siempre es posible consultar sobre su indicación al médico”.

Ante fiebre, dolores menores, molestias digestivas, acidez estomacal, tos, piojos, “se deberían poder 
adquirir, como ocurre en otros países del mundo también en otros comercios, además de en farmacias. Son medicamentos que se necesitan cuando aparece el dolor o la molestia, por eso se los suele llamar sintomáticos; y cobra una gran importancia la accesibilidad, dado que al multiplicarse las bocas de expendio se favorece el acceso de la población a estos productos”, consignó la especialista.

El sondeo realizado por TNS Gallup, así como otras investigaciones, demuestran que los usuarios desean disponer de los medicamentos de venta libre y preferentemente adquiriéndolos fuera de la farmacia. Hasta hace dos años, esto era posible, y los productos podían venderse en farmacias y otros comercios, tales como supermercados, kioscos, estaciones de servicio y demás. La situación se modificó a fines de 2009, cuando se sancionó una ley nacional que indica que los medicamentos de venta libre sólo se pueden expender en farmacias 
y de la mano de personal autorizado o un farmacéutico, es decir, esa misma ley también prohibió las góndolas expositoras de esos medicamentos dentro de las farmacias. Desde entonces se sembró la confusión entre 
usuarios y comerciantes, que temen infringir la normativa.

¿Qué son los medicamentos de venta libre?

Los medicamentos de venta libre son aquellos “destinados a aliviar dolencias que no exigen en la práctica de la intervención médica y que además, su uso en la forma, condiciones y dosis previstas, no entraña, por su amplio margen de seguridad, peligros para el consumidor”, según la legislación argentina.

En el año 1990 la OMS (Organización Mundial de la Salud) adoptó como definición la Venta Libre u OTC (Over The Counter) a los “medicamentos cuya entrega y administración no requieren de la autorización de un facultativo. Pueden existir diferentes categorías para estos medicamentos, de acuerdo con la legislación de cada país”.

Según la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), los medicamentos de venta libre son aquellos que tienen “seguridad en el uso y dosis tóxicas muy alejadas de las terapéuticas; es decir, no generar efectos adversos que desequilibren la balanza de los riesgos por sobre los beneficios. El medicamento debe actuar sobre síntomas o afecciones fácilmente reconocibles por el consumidor, y que por sus 
características no requieran inicialmente de la consulta médica”.

Entre las dolencias que se tratan con medicamentos de venta libre se encuentran: dolores en general, dolores menstruales, fiebre, molestias gastrointestinales y digestivas, resfrío, tos, pediculosis, alergia, problemas cutáneos, pie de atleta y otros, que no revisten gravedad.

Acerca de CAPEMVeL
La Cámara Argentina de Productores de Especialidades Medicinales  de Venta Libre (CAPEMVeL) está integrada 
por empresas nacionales e internacionales

Acerca de TNS Healthcare
TNS Healthcare es el sector de TNS especializado en la industria farmacéutica, con amplia experiencia en la aplicación de diversas metodologías y técnicas de investigación para los mercados OTC y RX. TNS Healthcare es la división argentina de Kantar Health,

Acerca de Kantar Health
Kantar Health es la compañía líder a nivel global en consultoría de marketing e investigación Ad-hoc 
especializada en Healthcare/Medicina y Salud. Cuenta con un abanico de aptitudes y conocimientos inigualable, que la convierte en su principal aliado en los negocios, ya que provee a sus clientes de inputs reales con el fin de ayudarlos a alcanzar el éxito a nivel local y global. Con oficinas en más de 40 países Kantar Health ofrece servicios con experiencia local, abarcando desde las primeras potencias mundiales hasta los mercados 
emergentes más importantes en Latinoamérica y Asia & Pacífico.www.kantarhealth.com

Respuesta:

Son encuestas que no son válidas, los datos que supuestamente se obtienen  de ellas están sesgados por una intencionalidad: que se vendan medicamentos en la mayor medida posible, y esto no tiene nada que ver con la asistencia sanitaria. Son discursos de otra época, son los mismos que antes querían mandar a los científicos a lavar los platos, hoy pretenden desestimar la actuación de un agente sanitario como es el farmacéutico.  

Responden a los argumentos de los que quieren reducir la atención sanitaria a la venta de medicamentos, y que lo que buscan es más bocas de expendio para hacer sus negocios. Los medicamentos en una farmacia no se venden: se dispensan, porque siempre media la actuación de un profesional farmacéutico para asesorar, brindar 
asistencia y responder dudas, porque es el que sabe que ningún medicamento es inocuo. La condición “expendio libre” no implica la posibilidad de venta fuera de las farmacias, por algo la autoridad sanitaria recomienda la consulta al médico o al farmacéutico en el caso de estos medicamentos, incluso los de más margen de 
seguridad.

Se utiliza como argumento, por quienes están en contra de la dispensa exclusiva en farmacias, que ya es ley en nuestro país, que en otros países (que no son muchos)  hay medicamentos que se expenden fuera de las farmacias. Esto depende de la idiosincrasia de cada país, del modelo sanitario que se quiera implementar y de los aspectos que se quiera priorizar. Generalmente, actuando así,  se privilegia un modelo comercial que se sostiene en el consumo de medicamentos y que puede caer fácilmente en el descontrol. Deberíamos preocuparnos por lo que ocurre en el nuestro, donde cada vez que se entregaron medicamentos adulterados, vencidos o robados fue por fuera de las farmacias y no participaron farmacéuticos ni farmacias (por ejemplo, los caso de la “mafia de los medicamentos” o la entrega de medicamentos adulterados, siempre fuera del circuito legal que 
incluye a las farmacias). Las farmacias son establecimientos que tienen un farmacéutico responsable del origen de los medicamentos, y están sujetas a multiples inspecciones de la autoridad sanitaria.

También se suele plantear que hay zonas en la Ciudad en las que no hay farmacias abiertas en horario nocturno, o que hay pocas. Esto es inexacto, por cuanto de acuerdo a la Ley  Nacional 17565 que rige el funcionamiento de las farmacias, las mismas están obligadas a cumplir con el turno obligatorio, debiendo permanecer abiertas las 24 horas una vez cada 15 días, de forma de cubrir todos los días del mes, según un cronograma de turnos que determina el Ministerio de Salud Pública de la Nación, y que hace cumplir mediante inspecciones. Las sanciones, en caso de incumplimiento, recaen tanto sobre el profesional farmacéutico como 
sobre la razón propietaria de la farmacia. De cualquier forma, cabría considerar que si fuera cierto que hubiera una merma en la cantidad de farmacias en algún barrio o en alguna zona de nuestra Ciudad, sería una falla en la planificación en cuanto a la apertura de farmacias, que no depende de nosotros, los farmacéuticos, sino más bien de los legisladores. Pero deseamos recalcar que son las farmacias y ningún otro establecimiento las que tienen la obligación de permanecer abiertas, en turnos rotativos, las 24 horas.

La función que deben tener las farmacias en cuanto a su posibilidad de cumplir con su función de ser centros de salud, establecimientos de asistencia sanitaria, depende de sus accesibilidad y de su distribución geográfica, que debe ser lo más amplia posible y la distribución tiene que ser uniforme y lógica de acuerdo a ese papel de asistencia sanitaria. Si no existieran las farmacias suficientes en los barrios, si ese fuera el planteo, lo que habría que buscar es protegerlas, evitar que cierren. Porque los que pierden, en estos casos, son los vecinos de esos barrios que carecen de farmacias, ya que una característica que se da en nuestra 
Ciudad, y de acuerdo también a nuestra idiosincrasia y a las características de nuestro sistema sanitario, es que el farmacéutico es el primer referente del sistema de atención sanitaria, el primer profesional que encuentra una persona que pregunta, que consulta por un problema de salud (aunque no esté enferma, porque la 
función de una farmacia no es la simple venta, hay mucha gente que no viene a comprar sino a preguntar), y el primer referente del sistema formal de salud que encuentra  un paciente que necesita asesoramiento o asistencia.

Entre los problemas que se pueden ver a diario con medicamentos llamados de “venta libre” están: 

-Reacciones adversas de la Fenilefrina en antigripales, contraindicada en paciente hipertensos. Hay pacientes que sufren de hipertensión que desconocen este efecto, si no se les advierte.

-Paracetamol: hay quien toma, en esta época del año,  varios sobres de antigripal en té por día (que 
contienen paracetamol) , más comprimidos de paracetamol, e incluso le suman un antigripal que también contiene paracetamol. Al producirse la sobredosis, es muy elevada la posibilidad de daño hepático, es muy probable que esta persona sufra una inflamación hepática, o en el peor de los casos que termine internado por una disfunción hepática, esto sumado al síndrome gripal que padece. 

-Problemas derivados del uso de hioscina: no la pueden consumir personas con glaucoma.

-En el caso de la hioscina sumada a un analgésico, su utilización puede enmascarar una pancreatitis.

-Laxantes de venta libre que se compran para su uso indebido por quienes padecen de trastornos de anorexia.

-Uso de aspirina en niños, fomentado por usos y costumbres y desconocimiento de problemas relacionados al síndrome de Reye, de graves consecuencias. 

-¿Está preparado quien atiende un kiosco o un almacén o estación de servicio para responder acerca de contraindicaciones, uso indebido o reacciones adversas? Es habitual en farmacias la consulta acerca de qué medicamentos pueden ser administrados a niños o a embarazadas. Ejemplo: ¿se puede administrar sales digestivas en niños?

De cualquier forma, también hay que considerar que no solamente se está buscando abrir más bocas de expendio para los productos de venta libre. Cuando se rompe el circuito legal de distribución, está comprobado que se han encontrado en kioscos y almacenes también productos de venta bajo receta y aún de venta bajo receta archivada (antibióticos).

Entre los productos contra la migraña que se encuentran en algunos kioscos está, por ejemplo, la ergotamina, medicamento de venta bajo receta, acerca de cuya utilización recientemente ha advertido la ANMAT en cuanto a efectos adversos que incluyen riesgo cardiovascular o de accidente cerebro vascular (ACV).

No se debe olvidar que en nuestro país, de acuerdo a las características de nuestro sistema sanitario 
(deficitario en muchos aspectos), existe un problema de automedicación. Eso fue contemplado en los fundamentos de la ley 26567 (venta exclusiva de medicamentos en farmacias) votada por UNANIMIDAD en el Congreso. Se recogieron, en ese sentido, opiniones de instituciones altamente calificadas, como la Universidad de Buenos Aires. La Ley 26567 fue discutida durante dos años en el Congreso, intervinieron ya todos los actores involucrados y se votó por unanimidad. No quedaría en esta oportunidad más que reiterar, una vez más, todos los argumentos vertidos en e
sa oportunidad y que determinaron la sanción de una ley que debería ser aplicada de inmediato en todo el territorio nacional, aunque afecte  a algunos intereses 
económicos. 

Por Dr. Rubén Sajem, Vicepresidente Sección de Farmacéuticos COFYBCF

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.