Ginés González García era fumador y se puso al frente de la campaña del gobierno nacional contra el tabaco y ahora encaró una dieta para adelgazar para dar el ejemplo en línea con la acción sanitaria que apunta a convertir a la lucha contra la obesidad en una política de Estado.

Ginés González García, reveló en el programa “Con voz propia”, que su actual cargo le facilitó haber encarado la dieta para adelgazar y poder así predicar con el ejemplo acerca de la necesidad de desactivar esa auténtica bomba sanitaria que pende sobre la cabeza de la humanidad que se llama sobrepeso y obesidad.

Así los define por ser causantes de cantidad de enfermedades que derivan en discapacidades o en la muerte. “Debe ser una política de Estado”, sostuvo.

Reflexionó Ginés sobre la dicotomía de que haya “un pedazo del mundo que tenga hambre mientras en Estados Unidos la obesidad es una epidemia”.

Sin embargo, advirtió que son los sectores más débiles, como los hispanoparlantes, africanos, los que más sufren, porque llegan con carencias, les empieza a ir mejor del lugar del que proceden y se ven sometidos a la presión de la industria alimentaria.

Señaló que se trata de un problema de los sistemas sanitarios el sobrepeso y las enfermedades que esto trae. 

Y que les toca a todos la presión para alimentarse por parte de la industria de los alimentos. 

El ex ministro de Salud en la presidencia de Néstor Kirchner recordó que precisamente en esa época se dio ingreso parlamentario a un fuerte pronunciamiento internacional contra el tabaco que aún no obtuvo homologación del Senado, a pesar de que la ley antitabaco acaba de sancionarse.

De todos modos, destacó que la batalla de la opinión pública el gobierno la ganó hace mucho tiempo. 

“La ley antitabaco era una ley en la que trabajamos desde hace mucho tiempo”, sostuvo para agregar “me parece que hoy la ley culmina con la conciencia de los argentinos en referencia al respeto de los que fuman con los que no fuman”.

Lo que mejor puede hacer un ministro de Salud es tratar que los argentinos no nos enfermemos por el cigarrillo. 

Hoy la ley culmina desde el andamiaje legal, porque la conciencia cambió y ya se advierte el respeto de los que fuman sobre los que no fuman también.

Desestimó los argumentos de lobbistas provinciales que aludían a problemas de ocupación regionales que traería aparejada la ley, manifestando que como la soja y otros cultivos, el tabaco se incorporó al mercado mundial y el 90 % de la producción se exporta. Ese 10 % relacionado con el consumo interno estaría comprendido por las regulaciones y en consecuencia no afecta al productor.
También hizo hincapié en presiones provenientes de la industria de la publicidad, que vincula al cigarrillo con el éxito, el sexo, y hasta insólitamente con el deporte.

Destacó el cuidado que se hace con los pibes con las limitaciones a la publicidad para evitar que se incorporen al consumo. Y recordó que 40 mil personas por año mueren por el cigarrillo. 

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.