¿Qué es la Liga Argentina Contra la Tuberculosis?
LALAT es una entidad civil sin fines de lucro, que fue fundada en el año 1901. Ahora, el 11 de mayo cumplimos 110 años. Nosotros no solo atendemos la tuberculosis, su diagnóstico, tratamiento y prevención; sino que también tenemos un centro de vacunación, por el que pasaron generaciones enteras, y especialidades médicas como radiología, laboratorio, etc.

Aquí trabajamos con aranceles institucionales, descuentos a jubilados, etc. Subsistimos con eso porque no tenemos subsidios del Estado nacional y tampoco del gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Por supuesto, los hemos pedido porque como somos una ONG y no nos alcanza con nuestros ingresos. Los insumos aumentan y nosotros no podemos incrementar los aranceles al mismo tiempo porque damos un servicio a la comunidad.

A la Liga vienen personas con cobertura, porque quieren ser atendidos acá; pero no me refiero a pacientes con tuberculosis, porque ese es un tratamiento gratuito. Nosotros nos hacemos cargo de la atención y los medicamentos los provee la Red de Tuberculosis.

Por otra parte, todos los años nuestra institución recibe alumnos que están cursan la especialidad de neumonología en la Universidad de Belgrano y en la de Buenos Aires y que vienen aquí a completar la cursada.

En materia de tuberculosis, ¿cuál es el panorama hoy a nivel nacional e internacional?
En Argentina hay tuberculosis, bastante, pero en cuanto a la incidencia numérica de casos está en una situación media. Esto no es el África, pero tampoco EE.UU., que tiene una tasa de pacientes de 3 por 100.000 habitantes. La nuestra tiene una incidencia de 27 por 100.000 casos nuevos por año. Otros países como Uruguay o Chile tienen una tasa menor, de alrededor de 20 o 22 por 100.000. También países como Perú o Bolivia poseen tasas altísimas, de 130 ó 140 por 100.000 habitantes.

Nosotros aún no contamos con las últimas estadísticas nuestras, pero el problema que preocupa es que hace varios años que no desciende en forma significativa el número de pacientes nuevos. Además, Argentina es un país muy irregular. Hay provincias como Salta o Jujuy que tienen tasas de 70 ú 80 por 100.000.

Hoy en el mundo hay cerca de 9 millones de casos por año y alrededor de 2,5 millones de muertes por esta enfermedad que es prevenible y curable.

Estadísticas como las de esas provincias se disuelven en el resultado promedio…
Claro, pero los lugares más pobres o con menos recursos tienen una tasa mucho mayor que puede ser de cuatro veces el promedio nacional; mientras que otros sitios ofrecen un promedio menor, por ejemplo la zona norte de la ciudad de Buenos Aires, porque el sur tiene un porcentaje más alto.

En Argentina hay alrededor de 1000 muertes al año por tuberculosis y 11.000 casos nuevos. Son bastantes para un país como el nuestro. Además estamos viendo muchos casos en gente joven y en formas graves que no se veían habitualmente.

¿A qué se debe que los índices no disminuyan y se sostengan en el tiempo?
A varios factores. Fíjese lo siguiente: de los 11.000 nuevos casos, 1200 ocurren en la C.A.B.A. y  cerca de 5000 en el conurbano bonaerense. Esto quiere decir que en Buenos Aires tenemos alrededor del 50% de todos los casos de tuberculosis del país. Y la tuberculosis es una enfermedad social que puede afectar a cualquier persona, pero claramente tiene una influencia mayor en gente que no se alimenta lo suficiente, que vive hacinada, con menos condiciones higiénicas, etc. También influye la presencia también de enfermedades que son inmunocompetenes, que producen una zona de inmunidad, como el HIV.

Básicamente es un problema que se corrige. Nosotros tenemos los profesionales y tenemos la medicación, que la provee siempre la provee el Estado sin ningún problema, pero también hay que mejorar las condiciones sociales de los grupos que tienen más riesgo, porque caso contrario no se va a terminar de erradicar.

Pero por otro lado, un punto fundamental es el seguimiento del tratamiento, lo que se llama el Tratamiento Directamente Observado, que se trata de la supervisión del mismo para evitar los abandonos, ya que esto es una causa muy importante de resistencia a los medicamentos. Muchas veces los pacientes empiezan el tratamiento, se sienten mejor y, como es una enfermedad prolongada, lo abandonan por miedo a perder el trabajo o porque no creen que sea importante. Y al dejarlo vuelven a ser atendidos con una recaída y gérmenes  resistentes, que a su vez pueden contagiar a otras personas.

¿La tasa de abandono es alta?
Creemos que hay una tasa cercana al 30% en todo el país. Hay áreas que tienen una tasa menor y otras mayores, pero lo importante es el tratamiento supervisado. Es decir que haya una trabajadora social o una persona idónea que va a la casa del enfermo y comprueba que toma el tratamiento.

Desde el Estado, ¿qué deberían hacer?
Tendría que haber una ley nacional para todo el país, con determinados controles para que se haga el tratamiento supervisado. Esto es muy importante porque permitiría una buena adherencia al tratamiento y, por lo tanto, una curación. Es la mejor manera de interrumpir la cadena de infección es curar al paciente y se interrumpe la cadena de contagio.

FUENTE: BaireSalud

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.