¿Hacia dónde están orientadas las investigaciones actuales sobre HIV?
Últimamente se produjeron importantes avances, fundamentalmente en relación a los tratamientos antirretrovirales. En este sentido, surgieron nuevas drogas que ofrecen opciones más amplias a aquellos pacientes con múltiples fallos en tratamientos previos. Es decir, estas personas que antes fallecerían hoy pueden acceder a nuevas drogas que les permiten seguir viviendo y mejorar su calidad de vida. Además, también se está investigando acerca de cómo se puede erradicar el virus que permanece en los reservorios, debido a que ahora se comprenden mejor los fenómenos que hacen a la dinámica viral y a la respuesta inmune.

¿Qué es lo último que se descubrió sobre el virus del HIV?
Lo nuevo es que el virus produce un fenómeno inflamatorio. Esto no se sabía. Ahora sabemos que el virus desencadena estos fenómenos inflamatorios a través de distintos mecanismos, como la liberación de sustancias proinflamatorias como interleuquinas o TNFs (factor de necrosis tumoral) y sustancias procoagulantes. Esto abre un nuevo capítulo que todos los profesionales debemos considerar, y que es el impacto de estos nuevos fenómenos inflamatorios producidos por el virus en distintos parenquimas, es decir, en el corazón, el hígado, el hueso y el riñón. 

¿Podría dar algún ejemplo de esto que está mencionando?
Por ejemplo, hoy contamos con datos acerca de que la osteoporosis (que se da con más frecuencia en mujeres de más de 50 años que en hombres) cuando consideramos el HIV, la mujer, que es HIV positiva, tiene más frecuencia de osteoporosis que la mujer de la misma edad, HIV negativa. De manera que hay un impacto del HIV en el hueso, produciendo osteoporosis y osteopenia; en el hígado, produciendo entre otras cosas hígado graso; en el riñón, alterando la función renal; y en el corazón, un impacto asociado a otros factores como hiperlipemia y otros factores de riesgo tradicionales, el virus contribuye a la aparición de eventos cardiovasculares. 

 

¿Cómo se descubrieron estás nueva implicancias del virus?
Esto surgió a raíz de varios estudios, principalmente de uno de gran magnitud llamado SMART (Estrategias para el Manejo de la Terapia Antirretroviral, por sus siglas en inglés), que investigó la estrategia y eficacia de continuar el tratamiento versus la estrategia de suspenderlo. De esto se desprendió que entre las personas que estaban en la rama de suspender el tratamiento había más eventos cardiovasculares y más enfermedades no asociadas al HIV, como la enfermedad hepática terminal o tumores no relacionados. Al ver estos resultados se empezó a pensar por qué se daban estos eventos. Hasta entonces, lo que sabíamos era que los pacientes podían llegar a tener algún evento cardiovascular debido a que el tratamiento antirretroviral puede producir aumento de triglicéridos y colesterol. Pero lo que veíamos ahora se daba justamente en el grupo de los que abandonaban el tratamiento. De acá surgen entonces estos nuevos descubrimientos. 

¿Estos nuevos fenómenos se producen exclusivamente por la liberación de sustancias?
No, también el mismo virus produce alteraciones en los vasos, es decir provoca el engrosamiento llamado mio-intimal carotideo, situación que favorece la aparición de la placa de ateroma y las sustancias inflamatorias ya mencionadas. 

Durante el último tiempo se debatió acerca de cuándo comenzar los tratamientos en pacientes. Una postura propone que sea cuando el sistema inmunológico baja a 350 CD4/mm3, mientras que otros proponen se inicie cuando el índice es de 500 CD4/mm3. ¿Qué implicancias tiene esto en cada caso?
En realidad, todavía no hay un acuerdo a nivel mundial acerca del nivel de CD4. En Estados Unidos utilizan niveles menores a 500 CD4, mientras que en Argentina, Brasil y muchos otros países –como lo propone la OMS- utilizamos los niveles inferiores a 350 CD4. Y las razones de estas divergencias se dan porque los estudios en los que se basa cada postura provienen de estudios de corte, es decir, estudios realizados en grandes poblaciones, lo que significa que tienen sus limitaciones. Sin embargo, más allá de que Argentina se base en el nivel de menos de 350 CD4, para algunas circunstancias -y esto se decidió muy recientemente- se decidió comenzar los tratamientos entre 350 y 500 CD4.

¿Cuáles serían esas circunstancias?
Una, si el paciente tiene, simultáneamente, una coinfección con hepatitis B o C; otra, si el paciente tiene más de 50 o 60 años, porque cada vez hay más gente infectada en este rango de edad; otra, cuando el paciente tiene una carga viral elevada (más de 100 mil copias); y por último, cuando aparecen tumores normalmente no asociados al virus como el cáncer de pulmón o el Linfoma Hotchkins entre otros. Tumores que ahora se están viendo con más frecuencia que antes. No obstante, en la actualidad, se está desarrollando un estudio que dentro de unos años podría darnos un indicador más preciso con respecto al nivel de CD4.

¿Cuáles son las últimas novedades en materia de prevención?
Hay un estudio que se hizo con un microbiocida, un gel de tenofovir (antirretroviral). El estudio se llama Caprissa, se realizó en Sudáfrica, en una zona con alta prevalencia de HIV (40% de las mujeres infectadas), y demostró una reducción de entre 40% y 50% entre las mujeres que lo usaban versus las que no lo usaban; y en las mujeres que lo usaban de forma constante el porcentaje de reducción fue mucho mayor. Este es el primer ensayo que demuestra la eficacia de un gel de aplicación vaginal. Este gel está siendo probado también en otras poblaciones de riesgo, como entre los hombres que tienen sexo con otros hombres para ver si se puede implementar la aplicación de un gel rectal. 

Otra cosa que me gustaría comentar es que, hace unos días, el prestigioso New England Journal of Medicine, publicó un estudio realizado con tenofivir y emtricitabina, juntas en un mismo fármaco que se toma por vía oral. Dicho estudio se realizó durante dos años en una población de hombres que tienen sexo con hombres, en Estados Unidos, y demostró una reducción de 44%. 

Lo que dice suena muy alentador: ¿qué opina al respecto?
Tanto el estudio del gel como el del comprimido son los primeros estudios en su tipo y son muy novedosos e importantes, y ambos se incluyen en lo que nosotros llamamos profilaxis preexposición, es decir, personas que no tienen HIV usan estas estrategias para no infectarse. Esto es muy positivo y a nosotros nos estimula para seguir investigando pero hay que tomarlos con mucha cautela, porque estas estrategias (que no están aprobadas) no reemplazan el uso del preservativo. Tomar una pastilla o utilizar el gel podría servir en situaciones ideales, que no son las que vivimos. Además, en el mejor de los casos (de prevenir el HIV) qué hacemos con las otras enfermedades de transmisión sexual (sífilis, gonorrea, hepatitis B, etc) que se previenen con el uso del preservativo. Esto no debe dar una falsa sensación de seguridad y desinhibición. Son cosas promisorias, pero hay que ponerlos en el contexto de la realidad que hoy nos toca vivir. En la actualidad, y en ausencia de una vacuna efectiva, el preservativo sigue siendo el método más seguro para prevenir el contagio del HIV. 

¿Usted no nota cierta contradicción en el sentido de que cada vez se conoce más al virus del HIV y se avanza más en la lucha contra el SIDA pero que, sin embargo, la población de infectados sigue creciendo? ¿Falla la prevención? ¿Qué rol podrían jugar en este sentido las nuevas tecnologías de la información y las redes sociales?
Sí, es verdad, parecería que el progreso de la ciencia y las investigaciones y el tema de la prevención fueran dos canales diferentes. Creo que en materia de prevención de HIV se requiere el compromiso de los diferentes sectores los involucrados como la iglesia, los sectores públicos y privados y los distintos estratos sociales, culturales e intelectuales. Pero lo primero, es la decisión del Estado y de los gobernantes de asumir la importancia del tema. No obstante, desde la actual gestión del Programa Nacional de SIDA, creo que se están haciendo muchas más cosas que las que se venían haciendo años anteriores, pero para que puedan hacer cosas necesitan presupuesto. Entonces, hay una cuestión que es política y otra que tiene que ver con el compromiso de todos nosotros. 

Y con respecto al uso de Internet, creo que su uso sería muy favorable y traería muchos beneficios, pero no solo no lo utilizamos sino que muchas veces atentan contra lo que nosotros permanentemente decimos, debido a que a través de algunos canales se fomenta el encuentro casual entre las personas. Creo que en la actualidad estas herramientas no se están utilizando adecuadamente. Hay estudios que demuestran que a través de estos encuentros aumentan las infecciones por HIV y otras enfermedades de transmisión sexual. También creo que nosotros los médicos debemos trabajar en prevención todos los días desde nuestros consultorios y estimular a la gente a que se testee. El 50% de los infectados en nuestro país desconoce que está infectado. Además, está el tema del propio comportamiento humano, donde entre cuestiones culturales, religiosas, sociales, etc, por lo que no podemos hablarles de la misma manera a los adolescentes que a las personas mayores, o a las trabajadoras sexuales y a los hombres que tienen sexo con hombres. No es lo mismo, por eso debemos adoptar los lenguajes pertinentes a las diferencias culturales de cada grupo. De todas maneras, se está trabajando mucho más que antes, pero también falta mucho más por hacer.

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.