En rueda de prensa, acompañado por el profesor de investigación del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Ricardo Flores, director de un grupo de investigación en el Instituto de Biología Celular y Molecular de Plantas, y la Vicerrectora de Extensión Universitaria de la UNIA, María García-Doncel, ha señalado que el ácido ribonucleico (ARN) «es uno de los componentes esenciales de las células junto con las proteínas y desde hace unos años sabemos que juega un papel esencial dentro de la célula como autorregulador y catalizador, lo que tiene muchas implicaciones tanto básicas como aplicadas».

   Ha destacado que se pueden aprovechar sus capacidades «para diseñar terapias contra enfermedades y nuevos fármacos puesto que el ARN ofrece nuevas dianas para desarrollarlos y que sustituyan a los antibióticos actuales» y ha explicado que, pese a que todo esto es experimental, «se pueden desarrollar moléculas de RNA con actividad catalítica que inhiban la proliferación de los virus que nos infectan».

   «También sirve como herramienta diagnóstica, ya que en algunos tumores se observa una alteración en el patrón de regulación por micro RNA, por lo que analizando el patrón, podemos caracterizar con mayor precisión qué tipo de tumor es y, por tanto, cómo podemos desarrollar una terapia más efectiva», ha detallado el director.

   En relación a los antibióticos, ha apuntado la necesidad de encontrar nuevos «porque las bacterias son cada vez más resistentes, lo que representa en los hospitales un problema grave, porque a veces aparece una bacteria que es inmune a casi todos los medicamentos conocidos», definiendo esta tarea «como una carrera armamentística, donde descubrimos un nuevo antibiótico y entonces la bacteria emplea un nuevo mecanismo resistente».

   Dentro del RNA se encuentran los viroides, que, según ha definido Flores, «son un peldaño por debajo de los virus, mucho mas pequeños que ellos, que parasitan la célula de una forma distinta y que evolutivamente son mucho más antiguos», recordando que son capaces de multiplicarse en un entorno adecuado «afectando sobre todo a las plantas, aunque hay un caso de hepatitis delta humana que causa una enfermedad importantes entre nosotros».

   «Estos viroides afectan a muchas plantas cultivadas, a cítricos, a la vid, a cultivos templados como melocotón, cultivos hortícolas como el tomate, la patata o el lúpulo, y a muchos de importancia económica», ha destacado, matizando el caso de la palmera cocotera «donde ha matado a más de 20 millones de ejemplares y del orden de medio millón al año».

   En este sentido, ha reconocido que, si afectaran a los seres humanos «serían muchísimo más conocidos de lo que son» y ha explicado que lo que ha hecho que se extiendan por todo el mundo ha sido la exportación de cultivos de interés agronómico, «que hasta hace poco tiempo se intercambiaban entre los países sin ningún tipo de control».

FUENTE: europapress.es

Silvina Iturralde

Licenciada en comunicación social, especialista en asuntos corporativos y periodista con amplia trayectoria en medios nacionales.